Me da las instrucciones y las sigo al pie de la letra. En segundos, la pantalla de mi ordenador muestra la cafetería. Y ahí está ella. Pero no está sola. Junto a Ivanna, reconozco a esa chica… creo que se llama Mila. Esa secretaria que siempre parece tener un comentario ácido a punto de salir de su boca. Ambas están frente a la cafetera como si estuvieran resolviendo un acertijo de alto riesgo. Ivanna sostiene la jarra con la mano izquierda y con la derecha toca botones sin ningún orden lógico. Mila le habla mientras señala el panel de control como si fueran dos cirujanas discutiendo una operación a corazón abierto. No puedo escuchar el audio, pero por los gestos de Mila estoy seguro de que le está diciendo algo como: "No, no, así no… eso es para el agua, no para el café". Ivanna hace

