+IVANNA-KATYA+ Estoy saliendo de la oficina del ogro, sí, ya para mí no es Alexei, es el ogro, en mayúsculas mentales, porque esa es la única forma de describir a un hombre que puede mirarte como si te quisiera despedir y salvarte la vida al mismo tiempo, y apenas piso el pasillo, siento una ligera ráfaga de aire fresco que me recuerda que todavía tengo que resolver un problemita pequeño… bueno, enorme: no tengo dónde vivir. Mila, mi compañera de trabajo y, en cierto modo, mi cómplice accidental, aparece justo frente a mí con esa sonrisa amable que siempre lleva, como si en su vida nunca hubiera tenido un mal día. —Mila… —le digo con tono urgente, y ella me mira como si hubiera descubierto una mancha de café en mi blusa—. Dime, dime… ¿cuánto cuesta buscar una habitación? Ella parpadea

