+KATYA+ Abrí los ojos despacio, con esa sensación extraña de no saber si realmente quiero despertar o quedarme perdida en la oscuridad para no enfrentar nada. La luz me molesta, como si me clavaran agujas en los párpados, y cuando finalmente enfoco, la primera imagen que veo es la de Irina, sentada a un lado, con sus ojos grandes fijos en mí. —Oh, nena, ven… —su voz es suave, pero tiene ese filo de autoridad que me desarma siempre. Antes de poder decir nada, ella se inclina y me envuelve en sus brazos. No puedo evitarlo, me aferro a ella como si fuera la única tabla de salvación en medio del naufragio que me traga. El abrazo me arranca otro par de lágrimas, porque siento que apenas me tocan, me derrumbo. —Lo siento, nena —me susurra contra el cabello—, pero si estás aquí llorando, la p

