-Punto de vista de Nicolás- Tiré la cabeza hacia atrás, dándole un trago largo a la botella. Ni siquiera me había molestado en ver que mierda era antes de agarrarla, y sinceramente no me importaba. Todos los alcoholes cumplían la misma función, ayudarme a intentar ahogar el dolor que sentía en el pecho. Además de que necesitaba silenciar su voz. Era como si cada una de las palabras que me había dicho, habían quedado grabadas a fuego en mi cerebro. Pero dudaba que el alcohol sirviera de algo. No cuando me sentía tan… roto y perdido. “Andate de nuestra casa. Ahora” Tenía razón. Mi casa ya no era mi penthouse en medio de Palermo chico. No. Era en el departamento de Victoria, en Retiro. No había estado en mi piso

