18 de agosto Los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas y los meses destruían poco a poco mi corazón. Hacía meses que para lo único que veía a Nicolás era para las citas con el doctor de los mellis, pero no le hablaba. Aunque Benja lo veía casi todos los días. Había sido un arreglo fácil, alguno de los Lafontaine lo pasaban a buscar y lo llevaban con su papá. No creía poder soportarlo mucho más. Me estaba matando lentamente. Me levanté del sillón dispuesta a preparar solo mi almuerzo, ya que Benja estaba en los de sus abuelos con su papá. Hice una mueca cuando sentí una contracción. Quizá debía de empezar a contarlas, ese día había tenido varias. Quizás demasiadas. Me encogí de hombros antes de encaminarme hacia la cocina. Cerré los ojos con fuerza cuando sentí una nueva

