28 de mayo Después de haber almorzado, dejé que Nicolás se adelantara con mi hijo. Había aceptado la propuesta de Nico para ir a almorzar los tres juntos, y me alegré de haberlo hecho ya que la habíamos pasando muy bien. Sonreí mientras veía como mi hijo guiaba al pelinegro mientras señalaba distintas cosas del amplio shopping. Por fin todo empezaba a arreglarse. Debía admitir que mi mente estaba vagando. No podía dejar de pensar en lo que le iba a tener que decir a Benja si las cosas entre Nico y yo prosperaban. Por el momento había decidido decir que éramos buenos amigos. No quería que el morocho confundiera las cosas. Tenía que pasar un tiempo decente antes de decírselo. —Jodeme— comentó una voz aguda con nada más que veneno— Miren quién es. Valentina. No quería darme vuelta. No qu

