Me lanzo todas sus preguntas sin darme la oportunidad de responder a ninguna de ellas. Creo que dejare la universidad, será mejor así porque así mi hijo y su padre no tendrán que enfrentarse con mi presencia. Decido realizar una llamada antes de poder decidirme que hacer. -Hola- -Que sucede- pregunta la voz al otro lado del teléfono. -Quiero ver si me puedes acompañar al doctor mañana- -Estas bien, te sientes mal- -Si, me he sentido muy mal del estómago y hoy en la mañana vomite sangre así que saque una cita en el doctor para el día de mañana- -¿Cómo? Podríamos ir de una vez hoy- -No, no quiero que mi hijo y su padre se den cuenta de que estoy enferma- -Como puedes pensar en ellos todavía, después de cómo te han tratado- -No digas eso, ellos no saben lo que siento por eso lo hace

