**ALAI** Me detuve en seco, incapaz de avanzar más. La presencia de aquel vehículo parecía desafiar la rutina de mi día. Entonces, una puerta del auto se abrió lentamente y una figura emergió. Era él. Nicky. En un instante, el tiempo pareció detenerse. Sus ojos, que solían brillar con esa chispa traviesa y cálida, ahora estaban hundidos, marcados por el cansancio. Su figura, aún reconocible. La distancia entre nosotros parecía disminuir con cada segundo. Sin pensarlo, dio un paso adelante, y otro, y otro más, hasta que finalmente estuvo a mi alcance. Lo vi. Lo sentí. Y entonces, ocurrió lo impensado. Sus ojos buscaban los míos con intensidad, y en un impulso que parecía ir más allá de la lógica, extendió los brazos y me llamó con voz temblorosa, pero llena de emoción. —Te extrañé, Al

