MONSTRUOSAMENTE SOSPECHOSO

4944 Words
ELLIE Lauren les hizo girar sobre sí mismas dejándolas en un enredo de manos unidas y brazos al aire. Se carcajearon intentando desenredarse. Estaban sudadas y acaloradas. Hacía tiempo que no se divertía así de tanto. Había estado muy triste con el asunto con Declan no queriendo ser más amigos, tratándola con frialdad en cada intento por acercarse. Estaba segura de que algo le sucedía y sospechaba que tenía relación con esa mujer con la que le vio la otra vez en la calle. Y, cielos, qué hermosa era. Rubia, bronceada, despampanante e increíblemente atractiva. La perfección personificada. Todas las miradas se giraban en su dirección. Jamás había sentido envidia de alguien hasta que le vio. Se preguntaba cómo él la conocía, si habían sido pareja, si aún lo era o si tenía sentimiento por ella, y era estúpido porque alguien como él jamás se fijaría en alguien tan simple y banal como ella. Y, bien claro lo había dejado. Sólo tenía que resignarse a aceptarlo. Lauren le codeó para que la mirara. Estaba inclinada hacia delante, la cabeza caída y el brazo doblado para atrás, balanceándolo como un robot acabándoseles las baterías. Se rió y la imitó. La adoraba. Ella podía ser irritante e insufrible pero sabía que era porque se interesaba en su bienestar. Era su manera de preocuparse y quererla. De pronto, sintió pálpitos en el pecho. Tum-Tum, Tum-Tum. El corazón le latía con fuerza y vigor como si quisiera transmitirle un mensaje. Igual a aquella otra vez antes de entrar en la confitería. Había estado segura de que no había habido nada delante suyo que lo causara pero aun así tenía la sensación de que se perdía de algo importante, algo que debía ver. Su mirada como atraída por una fuerza invisible, se posó en el espacio vacío junto a la ventana. Lo mismo, nada, sólo aire, pero su cuerpo le decía lo contrario. Repasó con la mirada la habitación esperanzadoramente esperando encontrarlo. Nada de nuevo. Buscó a Ben en el sofá donde le había visto sentado, y no estaba. ¿A dónde habrá ido? Esperaba que ninguna chica hubiera sido tan babosa de molestarle. Desde que llegó, las había tenido encima como moscas a la miel. Para ella no era alguien que consideraría atractivo como Decl… Inmediatamente calló ese pensamiento y lo sacudió de su mente. “No vayas por ese camino” se dijo. La mano de Lauren tomó la suya cuando comenzó a alejarse para ir a buscar a Ben, insistiendo en que se quedara a bailar con ella. Le hizo gesto con la mano que esperase y continuó. Entró al corredor y miró hacia la puerta frontal pensando que quizás había salido a fumar. Le había visto hacerlo un par de veces. Se acercó a una de las ventanas al lado de la puerta, pero no le vio en el jardín delantero. Se giró mirando hacia la escalera. ¿Habrá ido arriba? Quizás las chicas habían sido muy chillonas y necesitaba un minuto de tranquilidad. Empezó a subir. Llegó al rellano del primer piso y miró a las puertas de los cuartos. La mayoría estaba abierta. Por lo que fue caminando y mirando dentro esperando encontrarle, cuando oyó una voz algo amortiguada, viniendo de la puerta a su izquierda que estaba cerrada. Era blanca y con la etiqueta de Baño. Se acercó alzando los nudillos para golpear cuando reconoció la voz como la de Ben. Se detuvo escuchando. Él decía:-…lo sé, pero tienes que parar, no quiero distraerme y que algo salga mal. – Estaba al teléfono con alguien, pero ¿Quién? Ben continuaba diciendo:-Demasiado que aguanto estar aquí con sus retardadas amigas fingiendo interesarme en lo que dicen. En verdad no las soporto, ni a ella ni a sus amigas. Son tan estúpidas. – Frunció el ceño a la vez que color crecía en sus mejillas, de vergüenza y enfado al comprender que hablaba de ella y sus amigas. No le importaba lo que pensara o dijera de ella, podía incluso insultarla y degradarla, pero JAMÁS permitiría que les faltaran el respeto a sus amigas. Ellas eran familia. Con voz amorosa, Ben dijo:- Gracias, corazón, te amo. Te llamo apenas acabe.- La conversación había acabado. Entró en pánico. No quería que le viera allí. Intentando ser lo más sigilosa caminó de regreso a la escalera y bajó. Las piernas le temblaban, todo el cuerpo lo hacía. Atravesó un grupo de chicas en medio del corredor a los empujones y entró al salón donde sus amigas continuaban disfrutando de la fiesta. Sintió lágrimas formándosele en los ojos por sus horribles palabras. No le importaba para nada que nunca hubiera sido un amigo de verdad, pero sí lo tonta que había sido para no haberlo visto antes, para no haber notado las señales. Ahora que sabía, era tan obvio. Desde día del apagón como prácticamente se había insertado en su vida, pero ¿con qué propósito? No le agradaba, entonces ¿por qué continuamente insistía en querer estar cerca de ella y ser su amiga o más? Porque por la manera en que hacía algunos comentarios insinuaba algo más romántico. Tenía novia, estaba más que claro por el “corazón, te amo”. ¿Por qué mostrar tanto interés e ir por ella? Recordó una muy breve conversación que tuvieron. Él se había mostrado muy preocupado sobre ella no teniendo familia,---cosa que había compartido con él y de lo cual debió haber sido más privada,----sobre a quién recurrir si algo le ocurría, si enfermaba o tenía algun tipo de emergencia. Y, se había ofrecido en ser su… ¿cómo lo llamó? ¡Ah, sí! Su paracaídas de emergencia. Como él mismo dijo que tenía, a un familiar a quien había puesto de contacto de emergencia en caso de que llegara a tener un accidente o algo por el estilo. Y, también recordó a él riendo y casualmente diciendo: “…como también está en mi testamento. Nunca está de más estar preparado para lo inevitable” Y, finalmente todas las piezas del rompecabezas cayeron en su lugar. ¿De eso se trataba? ¿Su dinero? La mano de Lauren le tocó el brazo y ella dio un brinco. Lauren frunció el ceño en preocupación. -¡¿Estás bien?!-gritó para que le oyera por encima de la música. Quiso llorar y decir que no, pero temía a lo que Ben podría hacer si descubría lo que ella sabía de él. Temía por la seguridad de sus amigas. Por lo que, forzó una sonrisa y actuó con normalidad.–¡Perfecta! ¡Sólo un poco acalorada!-lo que no era cierto, se sentía más fría que la muerte misma, pero se abanicó la cara con las manos para que fuera con su mentira. Lauren no dejó de mirarle no creyéndoselo del todo. Sintió un brazo grueso curvarse alrededor de su cuerpo y tirar de ella. Ben. Trató de no tensarse, no expresar en su cuerpo nada que pudiera despertarle sospechas. Un escalofrío le recorrió cuando los labios de él le rozaron la oreja susurrando: - Bailemos, hermosa.- No una pregunta, una orden. Apretó las manos en fuertes puños, las uñas clavándoseles en la palma, pero volvió el rostro al suyo con una de sus cálidas sonrisas y negó suavemente con la cabeza.-Lo siento, estoy algo cansada y tengo mucho calor. Más tarde, ¿sí?- Algo pasó por sus ojos marrones como si no le hubiera gustado que rechazara la increíble oportunidad de bailar con él, pero enseguida lo tapó con una de sus sonrisa torcidas.-Buscaré más bebidas.-le dijo, y besó su mejilla antes de alejarse. Ella sintió que podía respirar de nuevo. No sabía cuánto más podría seguir fingiendo, pero tenía que intentarlo hasta que estuviera lejos de sus amigas, de regreso en su casa y entonces empezaría a distanciarse y cortar contacto definitivamente. Él le trajo una bebida y le dio un trago intentando hidratar su seca garganta. Sentía que sudaba a chorros. Estaba tan nerviosa y asustada. No quería estar junto a él, quería sacárselo de encima. Quería… Suspiró. Que Declan estuviera allí con ella. A los pocos minutos, empezó a sentirse cansada y somnolienta, bostezos se abrían por su boca. El brazo de Ben se curvó de nuevo alrededor de su cintura dándole estabilidad. No estaba segura pero creyó balbucear un: -Oh, vaya, creo que el alcohol finalmente me ha golpeado.-se agarró la cabeza esperando que todo dejase de dar vueltas. Esto era muy extraño. No había tomado tanto como para ponerse así de borracha, mezclaba más cola que vodka en su bebida. -Quizás deberíamos dar por terminada la noche, ¿no crees, cariño?-le dijo Ben, y cada fibra de su cuerpo se tensó. -¡Llámame cuando llegues!-le despedía Lauren sacudiendo el brazo al aire. Plasmó una enorme sonrisa gritando:-¡De acuerdo!- llegó al lado del pasajero del coche y mientras esperaba que Ben sacara las trabas y abriera, muy disimuladamente metió la mano en su bolso, y sacó su gas pimienta. Le dio una mirada a Ben para ver si le había visto hacerlo pero no. Saltaron las trabas y Ben entró. Ella tomó una profunda inspiración, sabiendo que una vez dentro estaría atrapada, sin nadie que pudiera ayudarle. Subió. Ben condujo por largo tiempo, ella se mantuvo recostada en su asiento, simulando descansar los ojos cerrados, cuando en realidad estaba más alerta que nunca de todo lo que le rodeaba, en especial de cada movimiento que él hacía. Estaba absolutamente convencida de que él le había hecho algo a su bebida porque jamás se había sentido así de aletargada y lenta, sólo una vez cuando había confundido las pastillas para el dolor de cabeza con los sedantes para dormir de la señora Dorothea. Apretó aún más fuerte su mano alrededor del tubo del gas pimienta, para que le diera valor. Tenía miedo, mucho miedo, pero también estaba tan enfadada que haría lo necesario para mantenerse con vida. Y, eso ayudaba a que la adrenalina corriera por su cuerpo y la mantuviese despierta y mentalmente activa, pero aun así, era difícil. De pronto, sintió la inclinación del coche a la derecha y sabía con seguridad que la ruta continuaba derecho, no había necesidad de giros y vueltas. Ben la estaba llevando a otro lado. Pensaría que estaba dormida y que no se daría cuenta. El corazón le empezó a latir cada vez más rápido. Intentó mantener su respiración serena para que no se diera cuenta de que estaba despierta. El coche paró, y ella se preparó. La mano de él le tocó el brazo despertándola. Ella simuló gemir dormida y lento abrió los párpados. Él estaba girado en su asiento contemplándola con una de sus amables sonrisas. “Falso” pensó. -¿Qué sucede?-preguntó incorporándose. Miró a través del cristal delantero y vio nada, literalmente la nada, oscuridad y más oscuridad. Sólo la media luna proporcionaba algo de iluminación. -¿Dónde estamos?- la voz le salió sorprendentemente normal. -Me pareció agradable echar un vistazo a la vista antes de regresar.-dijo él y palmeó su rodilla. -Vamos.-salió del coche. Ella no se movió, le observó rodear el vehículo hasta detenerse delante. No quería salir porque sabía que algo iba a suceder. Pero, lamentablemente no había otra opción. Rezó con fuerza, con todas sus fuerzas por que alguien la ayudara. Por que Declan estuviera con ella. Tomó una honda respiración que pasó como plomo por su pecho, y tiró la manija. Salió. La brisa fría acarició sus mejillas calientes. Caminó despacio reuniéndose con él frente al coche. Apretó sus manos en puños, la derecha estrangulando el tubo de pimienta. -Pero estoy cansada.- dijo sin salir de su acto. Él no dijo más nada, tomó una honda inhalación y la soltó. Giró el rostro a ella. -Lo sé.- y como un switch su expresión amable cambió a malvada y tenebrosa, irreconocible. Se le abalanzó agarrándola de los brazos. Empezó a gritar, a gritar a todo pulmón. Le dio un pisotón con su tacón en el pie, pero no le hizo nada. Él era muy grande, ella no podía combatir su fuerza. -¡Vamos, ¿por qué no te mueres?!-le gritó él en la cara, continuamente intentando empujarla. El tacón de su zapato derecho se deslizó por la arenilla y sintió que el suelo no continuaba. El corazón se le aceleró aún más. La quería tirar por un barranco. ¡La quería matar! Sacó el gas pimienta y se lo roció en la cara. -¡Nooo!- gritó ella de rabia. -¡Agh, puta!-su grueso puño se estrelló en su cara haciéndole tambalear y casi caer a ese vacío, pero logró mantenerse lejos. Se agarró la mejilla. “Ahora veo el monstruo que eres”, pensó. Él le agarró de nuevo de los hombros, sus ojos rojos por el gas, pero de inmediato la volvió a soltar. Observó boquiabierta como era lanzado por el aire e impactaba contra el duro piso. Oyó un grito y segundos después, se dio cuenta de que había sido ella. Estaba tan asustada y horrorizada que no era consciente de su propio cuerpo. Miraba fijamente, al sujeto todo de n***o parado a un par de metros de ella. Él giró el rostro y otro gritó le escapó de la boca. Sus ojos… Eran negros, absolutamente negros como el vacío mismo por el que le quisieron arrojar. Contrastaban con su pálido rostro, su rubio cabello que a la luz de la luna parecía más blanco sobrenatural y supo, con toda certeza, que se trataba de Declan. No tuvo miedo. No tuvo miedo cuando le observó caminar de manera lenta y mortífera a Ben. No tuvo miedo cuando le agarró de la garganta. Sus uñas se había alargado y crecido varios centímetros como afiladas garras. -¿Cómo llegaste hasta aquí?-le había preguntado Ben, su voz menguó entre enfado y miedo. -Creo que haces las preguntas equivocadas, Rubén.-le contestó Declan con una voz grave, algo deformada por la ferocidad de sus acciones. Y, entonces, su cerebro proceso lo que había dicho, “Rubén”. Le había llamado por otro nombre. No tardó en unir las piezas y saber que jamás había conocido a esa persona. -¿Q-Qué eres?-El terror en la voz de Ben, es decir, Rubén, le hizo regresar a lo que estaba sucediendo. -Ahora mismo…-gruñó Declan.- tu muerte.- El rugido que salió de Declan debía haberla hecho salir corriendo, huir y esconderse, pero no. Tanto como sabía que respiraba, sabía que él jamás le haría daño. Saltó sobre Rubén, su boca yendo a su garganta. Rubén gritó. Declan se hizo para atrás, sangre volando por los aires. Escupió el pedazo de garganta que le había arrancado. Ella volvió a gritar. Sangre humedecía sus labios bajando a su mentón, chorreando por su cuello y pecho. Declan se encorvó de nuevo sobre Rubén en pura agonía, lloriqueando y gorgoteando sangre por la herida abierta y boca, y no estaba segura de si le dijo algo o si le volvió a morder, pero rápido después, con un brusco movimiento le hizo girar, su cuello hizo un desagradable sonido y lo dejó caer al piso muerto. Otro gritó escapó de su boca y se la cubrió con las manos callándolo. Declan volvió el rostro a ella y mientras se contemplaban parecía que el tiempo se había detenido. Pero no tenía miedo, no de él. ¿Por qué habría de tenerlo? Era su salvador. Siempre lo fue. Y, en ese preciso momento lo supo. Todo ese tiempo había malgastado energías en fingir que estaba bien con ser sólo su amiga, que no le importaba verle con otras mujeres o que nunca se fuesen a hablar, cuando en realidad, moría por ser más, por saber si él le veía de la misma manera que ella. Se había enamorado en ese instante durante el apagón en que sus miradas trabaron y sintió esa…esa extraña conexión como nunca jamás sintió con alguien, como si le conociera de toda la vida, como si fuera una parte de ella. De inmediato su estómago se llenó de mariposas, deseos y nerviosismo. Quiso ignorarlo, encubrirlo y olvidarlo, pero era imposible, seguía presente en su corazón como una marca de fuego. Había sido tan en vano, tan dolorosamente innecesario, pero su baja autoestima le recordaba que ella era insuficiente, mediocre y sosa para alguien tan perfecto y hermoso. Él merecía mucho más. El corazón golpeaba su pecho, lágrimas de felicidad y tristeza, humedeciendo sus mejillas. Bajaban sin parar, no podía detenerlas. Él comenzó a acercarse, pasos cauteloso, expresión preocupada. Su boca empapada de sangre se movía pero era como si su voz no le llegara. -Ellie, ¿me oyes?-su voz había vuelto a la normalidad, pero aún le oía como a través de un cristal. Respiró y trató de tranquilizarse. Él continuó acercándose.-…no te voy a hacer daño.-Finalmente le oyó bien. -Lo sé.-su voz salió bastante tranquila para sorpresa de ambos. El alivio fue instantáneo en sus ojos que ya no eran del todo negros, podía ver la sombra del tono caramelo. Estiró el brazo a ella, pero no la tocó. -¿Puedes hacerme un favor? ¿Puedes caminar lejos del precipicio?- Entonces, recordó dónde estaba parada y cometió el error de mirar para atrás. Sintió que el extenso y profundo vacío n***o la absorbía y tiraba de ella hacia abajo. Se mareó. Suaves manos le agarraron de los brazos, impidiéndole caerse. Miró al frente, encontrándose tan de cerca al rostro de él. Su mirada bajó a sus labios, rojos carmesí de la sangre, y sintió el impulso de besarle. El pulso se le desbocó ante ese imprudente pensamiento. “¿Qué estaba mal con ella?” Él no debió notar nada en ella porque dijo:–Vamos.- y le llevó consigo lejos del peligro. -¿Está muerto?-preguntó con los ojos sobre el cuerpo sin vida de Rubén. Yacía con la cabeza volteada hacia la izquierda, con los ojos abiertos mirando a la nada, su garganta desgarrada y abierta, sangre seca bañándole. Cuando Declan no contestó, ella le miró. Él le observaba en silencio con expresión consternada como si se debatiera sobre qué respuesta darle. Finalmente dijo: -Sí.- Decir que alegró no sería muy inapropiado, pero sí, lo hizo, porque ahora ya no podía hacerle daño. -Bien.-dijo y vio la sorpresa en la expresión pálida de él. - Intentó matarme.- -Lo hizo.-coincidió con ella. Bajó la mirada de nuevo al cadáver. “Tanto por nada” pensó. “Adiós, Ben”. Subieron al coche, y Declan arrancó y se alejaron rápido de allí. En todo el viaje de regreso finalmente a casa, no había parado de pensar en cómo su mundo había dado un giro de 360°, por tan sólo la codicia de una persona. El lado positivo era que ahora sabía quién sí era en verdad su amigo, lo que le llevaba de nuevo al secreto que compartían, y sin importar cuánto lo intentara, no podía verle como ese monstruo aterrador que sabía que era. Para ella seguía siendo Declan, aquel que la hacía reír, que la acompañaba y protegía cuando menos se lo esperaba. Su caballero de armadura plateada. Él apagó el motor y un silencio se instaló dentro del coche. Ella mantuvo la mirada al frente. Estaban rodeados de oscuridad, debían ser muy de madrugada. De reojo vio que él hizo un movimiento girando la cabeza en su dirección con intención de probablemente edecirle algo, pero en temor de que él quisiera cortar con ella por lo que ahora sabía, se le adelantó.-Tenemos que hablar.-dijo, y no esperó respuesta, salió del coche. Se dirigió hacia las puertas del elevador ya abriéndose. Le oyó a él caminar rápido detrás suyo para alcanzarla. –Ellie…-le llamó él pero ella entró en el ascensor rehusándose a encontrar su mirada. No podían hablar allí fuera, era demasiado riesgoso. Para ambos. Él suspiró vencido y se colocó junto a ella. Presionó el botón del piso de él y subieron en extraño silencio. De reojo le veía empezar a voltearse hacia ella como si quisiera hablarle, pero luego volvía a suspirar y allí quedaba todo. Varias veces lo hizo hasta que el ascensor se detuvo. Las puertas se abrieron y ella salió primero. Esperó en su puerta mientras él sacaba su llave electrónica y abría. Como un caballero, se hizo a un lado para dejarle pasar, y el pulso se le desbocó aún más. Caminó dentro y quedó deslumbrada. Su piso era muchísimo más grande que el suyo pero no era lo que le impactó sino el increíble y espectacular decorado gótico victoriano, en una perfecta combinación de n***o siniestro y azul marino. Era muy hermoso y romántico. Pasó la mirada deleitándose por el antiguo mobiliario. Tenía detalles y entramados en bronce oxidado. Una impresionante araña francesa de los años 50 con caireles facetados, colgando del techo justo encima del descanso que conducía a una amplia e imperiosa escalera alfombrada en el mismo tono azul. En el piso superior debía estar su dormitorio. Tuvo curiosidad de subir y averiguar si el decorado era igual allí. Regresó la atención al extremo derecho de la habitación donde un cómodo sofá te daba la bienvenida, libros y algunas velas negras derretidas le rodeaban como si hubiera estado leyendo recientemente. A la izquierda, se encontraba la cocina. Su sonrisa murió al posar los ojos en la isla de la cocina donde una abandonada bolsa de sangre a medio vaciar se encontraba. Tenía un sorbete incrustado como si se tratara de un simple jugo de naranja. -Ellie, por favor, di algo, estás inquietantemente silenciosa.-le súplica él acercándosele.-Me estoy preocupando.-se detuvo delante y ella despegó la mirada de la bolsa de sangre posándola en él. Su frente arrugado en preocupación, se fue profundizando al ver la expresión en la cara de ella y sus ojos ámbar se movieron a la mesada dónde ella estuvo mirando. -¡Rayos!-corrió a la cocina. –No es lo que piensas.- arrojó la bolsa dentro del cesto de basura y regresó a ella manteniendo la distancia.-Ellie, no…- -Eres un vampiro.-afirmó. Él se paralizó, como si literalmente se hubiera convertido en piedra. -Oh, ¿lo sabes? –se rascó la cabeza.- Bueno, claro que lo sabes, con lo que has visto, no es difícil hacerlo, pero no debes tenerme miedo, yo jamás…- -Ya te lo dije, Declan, no te tengo miedo.- - ¿No? –parecía confundido.-¿Pero llorabas?- Bajó la mirada. –Eso fue…-se mordió el labio.- Eso fue diferente.- -Oh, claro, lo entiendo perfectamente, ver al monstruo que soy en la práctica es muy diferente del sólo saberlo en la teoría. Impacta, trauma, aterra, te hace querer salir huyendo en la dirección opuesta, mudarte de ciudad y de poder, cambiar continente…- -Declan…-le detuvo, él parecía nervioso, lo que era gracioso considerando que él era el vampiro. - ¿Quieres que te tenga miedo?- Él resopló una risa.-Por supuesto que no, sólo quiero que estés al 1000 por ciento segura de que jamás te…- -¿Mordería?- terminó ella. -¿Cómo la otra vez en el ascensor?- De nuevo, él se quedó sin habla. -Uhm, disculpa, quizás estoy algo sacudido también, pero ¿estás siendo graciosa? Porque en verdad no puedo distinguirlo ahora mismo.- -Lo sé. Estás nervioso. Se nota.- -¿Se nota?- se frotó la frente con el dorso de la mano como si se secase sudor que no había. -Bueno, no es una situación normal.- -¿Para un vampiro?- -Para ambos.-alzó un hombro.- Supongo.- -¿Es tu primera vez?- - ¿Mi primera vez? -él parpadeó. Se rió. -No, claro que no, mi primera vez fue en Londres en 1856 con está pelirroja que…- -Me refiero a revelarte como vampiro a una humana, Declan.- -Oh, por supuesto que a eso te referías, no a mi primera vez perdiendo mi virg…- tosió aclarándose la garganta.-Ehm, sí, es la primera vez que alguien humano descubre lo que soy y, ehm, vive para contarlo. Aunque en verdad preferiría que no lo hicieras, o bueno, si quieres hacerlo, hazlo, no pienso forzarte a lo contrario, eres libre de hacer lo que quieras con la información que recibes del mundo. Yo en ese caso tendría que ir...- -Declan, no voy a decirlo. Jamás lo haría. Y, en verdad no veo el punto de hacerlo, quedaría como loca.- -Oh, claro, claro, ¿Por qué no pensé eso?-murmuró para sí mismo. Se instaló ese incomodo silencio de nuevo. Ambos se miraron sin saber cómo continuar. Ella rompió el hielo diciendo:-¿Así que la historia de la ballesta y tu padre era cierta?- -¿Qué? Oh, sí, sí, muy cierta, de hecho, le bajé el tono un poco porque sí le atravesé el ojo con la flecha pero tan sólo se la sacó, sólo no quise asustarte.- -Pero tu padre, él…- -Está vivo, o bueno, no vivo, más bien, no muerto, es vampiro como yo. Pero, no le pasó nada, tenemos un muy alto nivel de regeneración. Sólo le enojé.-hizo una mueca.-Lo que no fue divertido.- -¿Cuántos años tiene él?- -Cuatro mil. –contestó.- Es joven.- Ella arqueó las cejas.-¿Joven? - -Bueno, comparado con otros antiguos, lo es.- -¿Antiguos?- -Vampiros ancestrales con los que definitivamente no quieres meterte.- -¿O picarle el ojo?-dijo no pudiendo evitar lo gracioso de la situación. Él le sostuvo la mirada. -Exacto.-hizo una pausa, mirándola de esa manera como si no pudiera descifrarla.-Disculpa que te pregunté de nuevo, pero ¿segura que estás bien? Porque te lo estás tomando todo demasiado calmadamente. Siento que deberías estar en shock o algo.- -¿Por qué debería?- Él vaciló.-Bueno, es algo de humanos.- -Quizás no sea humana.-dijo, y él arqueó las cejas.-Mira, no voy a desmoronarme cómo piensas. Puedo parecer frágil pero no lo soy. – -No dije que lo fueras.-contestó él pero ella continuó:-El tipo me drogó y llevó a un precipicio para matarme y quedarse con mi dinero, no, no voy a soltar lágrimas por una escoria como esa. Obtuvo lo que se merecía. El mundo es un lugar mejor sin él.- El rostro de él era puro asombro.-Bueno.-dijo nada más. De pronto dijo:-¿Cómo sabes de…?- -Le oí hablar con su novia al teléfono, y no soy bebedora por lo que, que me sintiera tan adormilada debía ser por una razón diferente. Sumándolo todo, fue fácil descifrar lo que pasaba. Probablemente pensó que era tan estúpida como para no averiguarlo.- -Probablemente.-contestó él.-Pero no lo eres.- Sintió que el corazón se le aceleraba. La mirada de él bajó posándose en su pecho como si lo oyera. Ella se volvió dándole la espalda, no queriendo que lo supiera. Lo que era tonto considerando que debería tener excelente audición. Oyó sus pasos acercándose.-Ellie…- -¿Qué haremos con su coche?-le salió en un abrupto jadeo. Se volvió pero hizo contacto con sus ojos que podía sentirles fijos en ella. -Su novia notificará su desaparición y le encontrarán. ¿Qué haremos con…?- -Nada.-contestó rápido.- Lo dejaremos aquí en la entrada aparcado. Si te preguntan, diles lo que debería haber pasado. Fueron a la fiesta, te trajo de regreso y luego él se fue. Lo que pasara después, no tiene nada que ver contigo.- Ella asintió. Silencio de nuevo. Ahora era ella la que se sentía nerviosa. –Bueno, debería irme, sólo quería que habláramos estas cosas en privado.-empezó a dirigirse hacia la puerta pero se detuvo, se giró de nuevo.- ¿Cómo sabías dónde yo estaría?- Él tragó saliva. - Te oí.- -¿Me oíste?-arrugó el ceño.- ¿Cuándo? No he hablado de eso con nadie.- -Bueno, lo hiciste con tus amigas y luego mientras estabas al teléfono con Lauren.- Trató de pensar en esos momentos y de pronto se dio cuenta.-Espera, ¿te refieres a ese lunes en la confitería?- él asintió. - Pero no estabas. Estoy segura.- -Estaba.- -¿Estabas?- Asintió.-Sólo que no me viste.- Se le quedó mirando recordando ese momento durante la fiesta que lo comparó a cómo se sintió en la confitería, su pulso desbocado, su cuerpo caliente, como enviándole señales de “¡Mira, idiota, allí está! ” Entonces, ¿era por él, porque él estaba allí? ¿Qué significaba todo eso? ¿Por qué su corazón hacía eso? -¿Ellie…?-él le llamó con suavidad. Parpadeó mirándole, y vio que se había acercado un paso, y ahora estaban a medio brazo de distancia. Demasiado cerca. El corazón se le aceleró de nuevo, empezó a tener problemas para respirar. Él bajó la mirada de nuevo a su corazón y mantuvo allí como si le oyera antes de abruptamente alzarla de a sus ojos. Ella rápido apartó la mirada, sintiendo las mejillas sonrojarse.-Ehm, bueno, debería irme.-dijo y abandonó su departamento a toda prisa. Se desplomó contra la pared del ascensor mientras esperaba que le llevara a su piso. No podía creerlo. No podía creerlo. Parecía todo tan irreal. Ben, bueno, Rubén intentándola matar, luego sus reveladores sentimientos hacia Declan, quien no sólo era tan malditamente caliente y protector, sino ¡Vampiro! Era inverosímil. Había visto toneladas de películas y series pero eso eran, ficción, no pasaba en la vida real. Y, pensar que podía oírle todo lo que decía, hacía, sus latidos, su respirar, cada movimiento, cada suspiro que emitía. Tendría que trabajar en mantenerse calmada cada vez que le viera. Iba a ser muy difícil, su pulso se disparaba de sólo pensar en él, en cómo se apareció de la nada y le salvó. Estaba loca, definitivamente loca. ¡Estaba enamorada de un vampiro! PRÓXIMAMENTE CAPITULO 7...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD