A través de la ventana miraba a la calle a Ellie con falso Ben dirigirse al coche de él para emprender el largo viaje a la fiesta. Ella iba en un muy sexy vestido azul que se le ceñía tan jodidamente bien al cuerpo. Un tajo en la falda bajaba desde unos centímetros por encima de las rodillas hasta abajo. Su cabello alzado en un moño desaliñado. Tan. Jodidamente. Hermosa. Apretó las manos en puños. Le hervía la sangre celoso por no ser quién le acompañara, quién posara su mano en su cintura, quién ella mirara y sonriera. La deseaba como jamás deseó algo en su condenada vida.
El motor del coche de Ben rugió en señal de que ya estaban en marcha. Él también.
Se impulsó con más fuerza, esquivando mortales y demás. Iba prácticamente a la misma velocidad que el Prius de falso Ben. Vibraba energía, energía rabiosa y lista en ser descargada en ese maldito gusano si llegaba a tocarle un sólo cabello a Ellie. La protegería, se aseguraría de que cualquier intento de agravarla lo pagara bien caro.
Llegaron a una enorme casona estilo francés, luces y música delataba que era el lugar. Se podían oír las voces de mujeres cantando. Falso Ben aparcó el coche junto a los demás y se bajaron. Ellos se dirigieron a la puerta y él le siguió con su manto de invisibilidad activado. Ellie tocó timbre y minutos después la puerta se abrió con una joven morena en un ajustado vestido blanco y una corona con velo rosa y luces parpadeantes sobre su cabeza.- Tú debes ser Ellie. -le dijo sin parar de moverse al ritmo de la música.- Soy Dani. Pasen.-
Falso Ben entró detrás de ellas, y su mirada quedó trabada en el trasero de Dani.
Concentró su mente en cada partícula de su cuerpo y salió disparado atravesando el muro. Estaba dentro con ellos. Lauren pasó junto a él, pero claro que no vio, y fue a darle un fuerte abrazo a Ellie.-Qué bueno que has llegado.-
Lauren clavó la mirada en Falso Ben y se sonrió como placer. Se separó de Ellie pero mantuvo su brazo alrededor de su cuerpo. -Tú debes ser Ben.- extendió la mano a él.
-Lo soy.-contestó él, muy cortés.- Es un gusto conocer a las amigas de Ellie.-
Por un breve segundo, la expresión sonriente en la cara de Lauren vaciló, como si percibiera algo que no le gustara en Ruben, pero rápidamente lo cubrió con otra de sus fáciles sonrisas.-Igualmente. Ehm, bueno, regresemos a la fiesta. -llevó a Ellie consigo.
Dani, la futura novia gritó:- ¡Démosle algo para hidratar esas gargantas secas!-y fue directo a la mesa dónde había bebidas.
La fiesta avanzó, él se mantuvo en un rincón, atento y vigilante mientras las chicas disfrutaban. Lauren y Ellie estaban bailando juntas haciendo el tonto. Su mirada se enfocó sólo en Ellie, riendo y carcajeándose, imitando el baile robot que Lauren hacía. Se sonrió divertido. No le salía nada bien pero a ella no parecía importarle, se estaba divirtiendo. Calor cubrió su corazón, inflándose de puro amor y felicidad. No estaba nada seguro de eso de las almas gemelas, pero de una cosa sí lo estaba, amaba a Ellie, amaba todo de ella, quería pasar el resto de sus eternos días haciéndola feliz y sonreír como ahora.
Suspiró con tristeza porque nunca sería posible. Ella tenía un corazón que latía, él no, y no la condenaría a su mundo de pesadilla por el sólo hecho de tenerla. Podía codiciarla pero no ser egoísta. Volvió la cabeza a la izquierda al sofá adonde Falso Ben estaba hace un momento y vio que había desaparecido. Se apartó de la pared buscándole con la mirada por el lugar. “¿A dónde has ido, maldita rata embustera?”
Salió del salón agudizando su oído. Se detuvo en el corredor captando su voz en el piso de arriba. Estaba al teléfono con su novia. Se dirigió a las escaleras cuando un grupo de chicas bastantes borrachas le cortaron el paso, formaron un círculo abrazándose unas a las otras y empezaron a dar vueltas cantando la canción que sonaba. Le iba a ser imposible pasar sin tocar alguna y llamar la atención, por lo que se giró y fue a la siguiente habitación que resultó ser la cocina. Apartó el sonido de las mujeres cantando y música sonando, y se centró en falso Ben.
-Trish, Trish, caramelito, tienes que dejar de llamarme y bombardearme el teléfono con mensajes, va a alzar sospechas.-decía él.
-Lo lamento, es que estoy muy emocionada, sólo quiero saber qué pasa.-le contestaba ella verdaderamente entusiasmada.
-Lo sé, lo sé, pero tienes que parar, no quiero distraerme y que algo salga mal, demasiado que aguanto estar aquí con sus retardadas amigas fingiendo interesarme en lo que dicen. –exhaló.-En verdad no las soporto, ni a ella ni a sus amigas. Son tan estúpidas. –
-Vale, lo siento, gordo, no lo volveré a hacer. Tú enfócate. Esperaré a que me llames tú.-
-Gracias, pichoncita, te amo. Te llamo apenas acabe.-
Colgaron.
Estaba que podía prender fuego el coche de Rubén con él dentro. Quería golpearlo hasta que se tragar los dientes y utilizar su lengua de corbata. No había modo de aplacar su furia.
Oyó sus pasos pesados bajando la escalera y despacio caminó fuera de la cocina. Le observó pasar entre las chicas aun danzando borrachas. Alzó sus manos al aire y cantó con ellas, todo muy canchero y genial, cuando acababa de insultar y burlarse de todas ellas. Le siguió de regreso al salón. Fue junto a Ellie que estaba en una conversación con otra chica, y él le susurró al oído:- Bailemos, hermosa.- pero ella le rechazó con una cálida sonrisa diciendo que estaba cansada y acalorada. Él asintió con una sonrisa de no hay problema.-Buscaré más bebidas.-le dijo y besó su mejilla.
Estaba enardecido, sus ojos echando fuego, sus uñas largas en garras deseando desgarrarle la garganta. Caminó a él, y se detuvo a su lado. Rubén ignorante de la presencia de tal espeluznante monstruo a su lado, tomó dos vasos y llenó con cola y ron, luego dio una fugaz mirada por encima de sus hombros y sacó del bolsillo de su chaqueta un pequeño frasco de non más de dos centímetros. Vertió su contenido dentro de uno de los vasos y revolvió con un sorbete hasta que el líquido se mezcló. Sonriente se giró y caminó de regreso con Ellie. Le entregó el vaso con el misterioso contenido que estaba seguro que era un tipo de droga o veneno.
Sintió genuino terror. Se abalanzó hacia ella para impedirle que bebiera, pero Ellie fue más rápida, le dio un gran trago al vaso. Se paralizó esperando lo peor. Los minutos pasaron y ella continuó charlando con las chicas. Nada. Expulsó el aliento que contenía, no del todo aliviado pero sí. Se quedó atento a ver qué más pasaba. Al cabo de veinticinco minutos, Ellie empezó a bostezar y difícilmente poder mantenerse derecha. Debía tratarse de un sedante o algo parecido lo que le puso en la bebida. -Oh, vaya, creo que el alcohol finalmente me ha golpeado.-dijo ella.
Falso Ben que tenía su brazo alrededor de su cintura, dijo:-Quizás deberíamos dar por terminada la noche, ¿no crees, cariño?-su voz dulce y empalagosa. Ella asintió.
Se teletransportó fuera de la casa esperándole salir. Lauren estrujó a Ellie en un abrazo de despedida y dijo: -Vale, conduzcan con cuidado.- se despidió con la mano en el aire de falso Ben. Ellos comenzaron a caminar al coche. -¡Llámame en cuánto llegues a casa!-le gritó Lauren a Ellie.
-¡De acuerdo!-le contestó Ellie abriendo la puerta de pasajero.
Falso Ben puso en marcha el coche, y se fueron. Lauren se quedó un instante contemplándoles marcharse, con esa misma extraña expresión en su cara y luego entró a la casa. Durante hora y media condujeron, con él volando por encima de ellos. De pronto, el coche se desvió de la ruta principal hacia un camino más angosto no pavimentado. Se alertó.
Adentró el coche en un espacio rocoso con el precipicio delante y apagó el motor. Oyó a Ellie despertar.-¿Qué sucede?-su voz algo adormilada.-¿Dónde estamos?-
-Me pareció agradable echar un vistazo a la vista antes de regresar.-le contestó falso Ben.-Vamos.-le animó él saliendo del coche.
Invisible, permaneció flotando cerca del coche, esperando y observando. -Pero estoy cansada.-decía Ellie saliendo del auto a pesar de que no quería. Se paró junto a falso Ben que contemplaba a la luna.
Él volvió el rostro hacia ella, y dijo:-Lo sé.- le agarró de los brazos intentando tirarla por el precipicio. Ella se puso a gritar, luchando y forcejeando. -¡Vamos, ¿por qué no te mueres?!-gritaba frustrado él.
-¡Nooo!-ella alzó su mano y le roció a los ojos un perfume o algo en spray.
Falso Ben se cubrió la cara como si le ardiera.-¡Agh, puta!- le dio un puñetazo en la cara. Ellie gritó.
Falso Ben intentó sujetarla de nuevo, pero él ya le había caído encima, agarrándole de los hombros y lanzándole lejos de ella. Ellie pegó otro grito. La miró y vio su expresión de miedo en su cara. Volvió a gritar al verle en su aspecto monstruoso, los ojos negros como un demonio, colmillos fuera y sus uñas extendidas en garras.
Falso Ben se quejó, arrastrándose por el suelo, y volvió a centrar su atención en él. Se le fue acercando, como un depredador al acecho. Falso Ben logró ponerse en pie y le apuntó con el brazo. -¿Tú? ¿Cómo llegaste hasta aquí?-sonaba enfadado con la interrupción.
-Creo que haces las preguntas equivocadas, Rubén.-dijo y la expresión de enfado en Rubén cambió a asombro y miedo al oírle usar su verdadero nombre. -Deberías preguntarte qué haré contigo.-
-¿Q-Qué eres?-tartamudeó, retrocediendo.
Él se sonrió deleitándose del aroma a miedo que desprendía, una fiesta para sus papilas gustativas. Continuó avanzando.-Ahora mismo…-su voz ronca.- tu muerte.-y se abalanzó sobre él. Le agarró la garganta con los dientes y arrancó un pedazo. La sangre saltó formando un arco. Rubén chilló en agonía. Se vio tentado a dar una probada de su sangre pero no quería realmente tenerla en su sistema. Le agarró del pelo tirando su cabeza para atrás, los ojos de Rubén abiertos grandes, las pupilas dilatadas, asustado. -¿Querías herir a mi Ellie, maldito hijo de puta?-le susurró a la cara.-¿Drogarla y lanzarla por ese precipicio para cobrar dinero?- Rubén le miró con asombro de que supiera su plan. -Pues, muy bien, te toca a ti.- Con una mano en el hombro izquierdo y la otra en su cabeza, hizo un movimiento y le rompió el cuello. Lo dejó caer al suelo. Ellie soltó otro chillido. Volvió la mirada a Ellie sabiendo que ya no había vuelta atrás, se había revelado como el horrible y aterrador monstruo que era. Ahora, ella definitivamente huiría de él.
-¿Estás bien?-le preguntó. Ella no se había movido de dónde Rubén quiso arrojarla, estaba pálida como una hoja, lágrimas bajando por sus mejillas. -Ellie, ¿me oyes?- ella seguía sin dar señal de que le oyera. Se arriesgó a dar un paso más cerca de ella. -Ellie, no te voy a hacer daño.-
-Lo sé.-de pronto le contestó con una voz pequeña pero firme.
-¿Puedes hacerme un favor?-hizo gesto con la mano para que se acercara.-¿Puedes caminar lejos del precipicio?-
Ella miró hacia atrás y cuando vio la altura en la que estaban un mareo la tambaleó. Con su velocidad vampírica, la alcanzó y agarrándola de los brazos. Ella le miró sorprendida, pero no gritó o intentó apartarle. -Vámonos.-le dijo alejándola del precipicio.
-¿Está muerto?-preguntó ella cuando caminaron junto al cadáver de Rubén.
La miró por un breve segundo pensando qué respuesta darle, aunque era inútil ocultar algo que no era posible ocultar. Perderla ya era un hecho, lo mejor, seguir adelante con la verdad. -Sí.-contestó.
Ella le mantuvo la mirada y tomó una profunda inspiración. -Bien.-dijo, que le tomó por sorpresa. -Intentó matarme.-aclaró por la respuesta que dio.
-Lo hizo.-
Ella volvió a darle otra larga mirada a Rubén antes de encontrar la suya y decir: -¿Podemos irnos a casa?-
Asintió, sin poder hablar, de nuevo sorprendido por la tan serena manera que se estaba tomando las cosas. Tenía un mal presentimiento, como la calma antes de la tormenta.
La ayudó a entrar al coche de Rubén y rápido lo rodeó al asiento de conductor. Puso en marcha el motor dejando el cuerpo atrás.
Aparcó frente a su edificio. Había sido un largo e incómodo viaje sin ninguno de los dos decir nada. Y, estaba desesperado por saber lo que pasaba por su mente. ¿Qué pensaba hacer ahora con este conocimiento que tenía de él? ¿Entregarle a la policía y delatarle el monstruo que era? ¿O, quizás, aparentar calma para luego clavarle una estaca en el corazón mientras dormía?
Se volvió en el asiento a ella pero ella habló primero. Dijo:-Tenemos que hablar.- y salió del coche dirigiéndose a la entrada del edificio.
CONTINUARÁ MAÑANA CAPITULO 6