Nena dímelo. Capítulo 3

3147 Words
Nora Al entrar en el restaurante todo iba bien mientras caminaba y justamente cuando estaba por tomar asiento mi cuerpo comienza con un escalofrío y una sensación de humedad en mis bragas lo cual no es normal hasta que mi vista se levanta al hombre que está enfrente mío almorzando con una chica rubia a la par, Spencer. Me congeló en mi asiento y no entiendo como aún acompañado de una mujer hermosa su vista no se aparta de la mia, las manos me sudan y el corazón se me acelera a mil, de la sensación que sólo este hombre puede hacerme sentir. —Aquí está la carta señorita—un mesero amable me la entrega y puedo sentir la mirada del señor Spencer y le sonrio al mesero entregandole la carta y pidiendo un poco de pollo al vapor ya que no tengo mucho dinero. Me remuevo en la silla ansiosa por la manera en que palpita mi entrepierna con sólo ver de nuevo sus ojos gris escrudriñando mi piel, estúpida rubia esa que quiere mostrarle no se que en su celular. La rubia intenta una y mil manera de llamar su atención, pero solamente se concentra en mis movimientos, aunque me enfurece que este con ella me lo trago, porque no estoy [ ¿celosa? ]. Respiro fuerte tomando mi celular y recuerdo el papel de Sean así que lo escribo y lo guardo en este para llamarlo más tarde y ver si puede conseguir una amistad y el tiempo dirá que puede suceder. —Señorita su pollo con verduras—me informa el mesero y le sonrio aceptando el pollo y dándole un pequeño giño de ojo de manera coqueta lo cual el sonríe y se va hacia otra mesa, juro por Dios que escuche un gruñido cuando el mesero desapareció, pero no le prestó atención y continuó con mi almuerzo temblando de abajo de mi mesa, ya que aún siento su mirada en mi. Mi mente se mantiene en el, pero obligó a mi vista concentrarse en mi móvil. [ No puedo dejar de sentir esta sensacion ] me digo a mi misma y no puedo. Lo único que me distrae es el sonido de mi móvil que suena con la canción de Harry styles, de Sing of the Times. —Hola, cariño —reconozco la voz de Tom en mi móvil y no entiendo como encontró mi número. —Hola, pense que estabas ocupado—hablo de manera amable y escucho su risa linda. Pero mi vista se viaja a como el señor Spencer me fulmina, este hombre me odio el cien por ciento del tiempo por lo visto. —Cariño, para ti siempre tengo tiempo...hoy te mirabas hermosa—me dice con ternura y sonrio, Tom es un amor como había dicho mi amiga. —Gracias, pero sólo estuvimos como diez minutos juntos. —Aún asi en cinco segundos deslubraste mi día y tu hermosura me iluminó. —Gracias, eres un amor. —No agradezcas que tú eres un amor. —Dime ¿que tal tu día?—digo cambiando de tema, porque no se como seguir con su adulación. —Bien desde que apareciste por mi oficina—sonrió y no entiendo como un hombre exitoso, guapo, inteligene y dulce puede estar tan interesado en mi. Intento seguir con la conversación cuando un palma estalla con mi mesa y eso me hace voltear a ver hacia arriba donde se encuentra con la mirada gris del señor Spencer. Sus dos metros de altura cubren todo mi cuerpo de apenas un metro setenta y cinco, dejándome aún más pequeña debajo de su sombra. —Te llamo después ¿si? —le digo mientras Spencer analiza y respira fuerte mi movimientos donde cuelgo la llamada, su presencia me intimida demasiado y hace que la humedad que sentía crezca y palpite más fuerte—En que le puedo ayudar señor Spencer—digo con el corazón a mil cuando se sienta enfrente mío tarladandome con su mirada que me derrite. —Muy entretenida la llamada—habla furioso y mi cuerpo olvida como respirar. De su bolsillo saca un cigarro que lo enciende y comienza a expulsar el humo fuerte hasta llegar a mi. No entiendo como toda el aura de hombre malo es tan atractiva, sus labios gruesos con la barba se miran más apetitosos, tal cual como si fuesen diseñados para besarlos siempre. En el momento que analizó su vestimenta, me remuevo incómoda al ver como su pantalón azul claro y chaqueta del mismo color lo hacen ver como el hombre de negocios que es, sólo que una version como si fuese un dios griego. —Disculpe señor Spencer si el volumen de mi voz lo incómodo—digo tragando grueso cuando observo su sorisa de lado, donde demuestra que aún sonriendo se nota su aura de hombre malo y atractivo. —No fue el volumen Nora—habla tan intimidante que la comida quiere regresar de mi estómago, pero me obligó a no demostrarlo—Era con quien estabas en la llamada—frunzo mi ceño cuando analizó sus palabras, porque carajos tiene que ser tan controlador aún con una chica que acaba de conocer. —Disculpe señor Spencer, pero con quien hable es mi problema no suyo. —¡Claro que si! —golpea la mesa con una palamada fuerte que mueve todo los trastes y las personas del alrededor se fijan en nosotros—¿Con quien carajos estabas hablando? —me pregunta furioso mientras apaga su cigarro en un cenicero que un mesero le entrega por unos segundos. —¿Disculpa? —digo molesta y ofendida, quien carajos se cree para preguntarme tal cosa. —Ya me oiste, nena ¿con quién coño estabas al teléfono? —No se que te hace creer Demon que responderé a tu pregunta, no eres nada mío y además con Tom sólo nos estamos conociendo. —No te pregunte eso, responde nena que no estoy de humor.—habla cabreado pero esto me jode aún más a mi. —¡Pues te jodes! —le gritó furiosa levantándome de la mesa, la verdad no me importa que es lo que diga esta gente. Detesto que se crean mis dueños, aunque sea mi maldito jefe no tiene cara para preguntarme tal cosa cuando estaba con la rubia esa. —¿Quien coño te dijo que te levantaras?—gruñe fuerte mientras me sigue y yo continuó a la salida. —Pregúntale a la rubia esa con la que estabas—[ mierda, ¿estoy celosa? ] , porque dije eso. —Responderme—me coje del brazo y me pega a la pared en segundos donde su mano rodea mi cuello haciendo una leve presión y la otra se estampa contra el concreto. Sus labios gruesos y rosados están a centímetros de los míos, su aliento estampa contra mi rostro, su barba rosa mi cara y no puedo respirar mientras lo tengo cerca mío. —Jodete. —Estas celosa nena—sus ojos grises se miran fijos con mis ojos amarillos poniendo mi sangre a hervir. —No me jodas si apenas te conozco. —Eso no evitó que te jodiera verme con esa ¿verdad? —¿Y tu porque lo estas asi por quien estaba en llamada conmigo?—pregunto mientras siento su agarre más firme en mi cuello para que no le baje la mirada en ningún momento, jamás había tenido la sensación con otro hombre de esta manera. —Dije que no estoy de humor, dimelo—exije y sonrio encima de sus labios demostrando que por más rara que me comporte con el, no vendrá a manejarme. Suspira fuerte y no percató de su siguiente movimiento pues sus labios se etampan con los míos en segundos, donde una electricidad enorme recorre todo mi cuerpo su agarre baja de mi cuello a mi caderas tomándome firmante para no escapar en el momento que su lengua se adentra en mi boca. Su beso es fuerte y rudo, morboso y sobre todo indecente. No se en que momento subo mis manos para rodear su cuello y hacer más presión para que no se aleje de mi. Nunca me espere que me presionará más a la pared, para ejercer más fuerza en el beso, no demuestra control o pudor alguno, nuestros ruidos del beso se escuchan a kilómetros, suspira fuerteme mientras continuó saboreando mis labios tan fuerte que ya puedo imaginarme los hinchados que están. En ese momento en que sus labios muerden del mio gimo suave al sentir como succiona mi labio y lo muerdo al mismo tiempo, tal como si fuese mi jodido novio. —¿Quien mierdas te hacia sonreír asi?—vuelve a exigir y trato de salirme de su trance, jamás había experimentado esta sensación con un solo beso, y jamás me había mojado tanto las bragas con tan sólo su presencia. —Vete a la mierda...—susurro y me suelto de el, no entiendo como carajos pasó esto y porque mierda sentí el cielo en tan sólo un beso. Es el mejor amigo del hombre que es mi jefe y que sobre todo le gustó. Respiro fuerte al salir del restaurante a toda prisa, escucho sus pisadas a lo lejos, pero no detengo mi andar. —¡Porque no sólo obedeces! —grita detrás mío y sólo analizar esas palabras me arden la piel. —¿Quien te crees para darme ordenes?—le pregunto mientras me giró a enfrentarlo, sus ojos grises me arrastrar a el y mi corazón se detiene cuando veo lo hermoso y atractivo que se ve enojado. Me volteó hacia la carretera para dejar esta escena innecesaria, así que continuó y giró mi cabeza a atrás y no vienen detrás mío. Creo que es demasiado orgulloso para ir detrás de alguien. Sigo mi camino y poco a poco mi corazón se estabiliza pero todo se va a la mierda cuando lo recuerdo. Mierda, es el mejor beso que me han dado en la vida, su lengua enredandose fuerte en la mía. Sus labios succionando los míos tal como si quisiera arrarcarmelos, como si fuese de su propiedad. —Nora, te estaba llamando ¿Por qué no contestaste? —la pregunta de mi amiga me hace salir del trance donde sólo me la pase recordando el maldito beso que me dejó en el cielo y me puso a arder en deseo del infierno. —Perdon...estaba almorzando—digo cuando justamente recuerdo que no pague la cuenta, mierda lo más seguro es que piensen que soy una ladrona. Tengo que volver a pagar mi cuenta, lo haré en la noche. —Sabes quién lleva ratos buscandote—me dice y niego, lo más seguro es que sea Tom, no puede evitar mostrar el interés que tiene por mi y porque tal vez se asustó por la manera en que le colge la llamada—Sean...y Tom también—me dice y me congeló, Tom puede llegar a ser un poco celoso también, aunque no creo que pueda controlarse cuando sepa que me bese con su mejor amigo y que Sean O' pry le llame la atención. —Si Sean no me está buscando por trabajo ahorita no puedo atenderlo, y Tom donde está el es mi jefe.—digo segura subiendo los escalones al edificio, entramos al ascensor juntas donde me cuestiona por que carajos Sean me estaba buscando. Le prometo contarle todo en nuestro departamento, claro dejando claro que me perdone por dejarla sola ayer en la discoteca. —Cooper, Tom te estaba buscando—me dice su secretaria y asiento acelerando el paso hacia la oficina de él. —Señorita Cooper, hace quince minutos que estaba esperando por usted—me dice Tom risueño, mientras yo cierro la puerta de vidrio que está en oficina, ya que las paredes son de madera oscura y la puerta es de un panel de vidrio donde dice su apellido. Es grande su lugar de trabajo ya que cabe un escritorio enorme y dos libreros enormes con las mejores revistas lanzadas de Poise y tres pantallas enormes donde el evalúa los diseños de cada mes. —Perdón, señor es que estaba almorzando y me perdí—se que está mal mentir, pero como le digo que me estaba peleando y besando con su mejor amigo en un restaurante. —Tranquila Nora, sólo bromeaba. —Tonto, sabes muy bien que quiero este trabajo.—por un momento pensé que si estaba enojado conmigo. —Tranquila, quería ver tus fotos de esta mañana, hace quince minutos que quiero verlas.—Tom siempre de mono y lindo. —Bien siéntate y disfruta de la vista que logre captar esta mañana.—digo orgullosa de mi trabajo y el asiente mientras se acomoda en su escritorio enorme. Creo que Demon no le ha comentado nada de lo que pasó, y menos se ha cruzado por aquí, eso me hace creer que el no sabe que estoy trabajando aquí, pues mi amiga me dijo que nunca se encarga de eso, siempre se encargan los demás. —La área de marketing me asignó un pequeña parte de un anuncio sobre head shoulder shampoo—le digo mientras muestro todas las fotografías en la pantalla táctil que se encuentra en la pared justamente en medio de la oficina. Le muestro las fotografías que pasó una por una con mi mano. —La verdad están buenas cariño, pero dime ¿porque no las has retocado?—Me pregunta mientras se acerca a mi y a la pantalla donde pone su mano en la espalda baja. —Pues porque a veces, es mejor mostrar todo a lo natural—digo y el asiente observando a las modelos y sigue tocando mi espalda baja con delicadeza. —Lo sé cariño, pero hay cosas que no podremos cambiar, sólo hazle unos pequeños detalles. —Esta bien, lo haré. —Bien, entonces podemos celebrar tu primer día de trabajo...que dices tu y yo en una cena de celebración. —Déjame pensarlo—Le digo amablemente mientras su mano toma de la mía y mis alertas se disparan a mil. —Vamos Nora, sólo quiero invitarte a salir —dice mientras deja un beso en mi mano, la verdad es que no es un mal chico, pero me duele que me este intentando conquistar tan dulce mientras su amigo se pasa de gilipollas y un celopata cuando apenas nos conocemos y que le di un beso que jamás lo había hecho así. —Bien, pero me regresas temprano que tengo que arreglar esto—le señaló las fotos de la pantalla y asiente feliz, mientras me legalizó para olvidar al señor Spencer o mejor dicho el desquiciado Demon. **** —Dios...¿Por qué no me habías dicho todo lo que está pasando con Tom?—mi amiga se desespera mientras entró en el vestido color crema corte sirena con una abertura en la pierna derecha que llega hasta mi muslo. Suspiro frustrada, ya que es la tercera vez que le cuento todo. —Ya te dije que lo encontré en la cafetería y después me di cuenta que era el mismo Tom. Luego estuvimos bailando en la discoteca por casualidad y siempre se ha portado lindo conmigo.—me salto y oculto la parte de Spencer conmigo, no quiero decirle en el embrollo que estoy metida, por una estúpida calentura. —Dios...Tom es muy difícil de consquitar, desde que su anterior novia quien fue una perra no ha vuelto a tener otro interés amoroso, y eso sucedió hace cuatro años.—Me siento aún más mal escuchando todo lo que Laila dice. No quiero hacerle daño a Tom ha sido muy lindo y dulce conmigo, trato de olvidar lo que mi amiga lora suelta mientras me siento en mi tocador y recojo todo mi cabello n***o en un moño fuerte donde no deja salir ni una hedra de cabello. —No te preocupes, lo tratare bien así que tenga que romper mi ley—Laila sabe muy bien que no salgo más de dos veces con un mismo hombre, pero aparte de que Tom es mi jefe, siempre me ha mostrado que es lindo y sobre todo prespetudo y nunca me ha insinuado cosas obscenas ni nada por el estilo. —Bien...ten cuidado cualquiera puede enamorarse de un hombre asi—dice contenta mientras se dirije por unos tacones que pone a mis pies, color plateados como me gustan. —Ya lo se ayudame a...—el timbre interrumpe mis palabras y veo como el reloj de la pared marca las siete. Maldigo pues se me fue el tiempo arreglandome y hablando con Laila. Esta corre a la entrada de la puerta de la sala mientras terminó de retocar mi maquillaje poniendo un poco más de mi labial rojo carmesí. —Dios...Nora te ves preciosa—al escuchar la voz de Tom me volteó para verlo y de verdad es guapo sostenido del marco de la puerta. Sus ojos verdes brillan con la luz tenue de mi lámpara y su traje fino n***o con corbata blanca lo hacen ver tan elejegante. Su cabello rubio es precioso peinado hacia atrás. —Gracias, y tu te ves guapo—asiente y se acerca a mi para darme un beso dulce y lento, respiro profundo tomando de su cuello delicadamente mientras el posiciona sus manos en mi cintura mientras las acaricia con cuidado. El ladea el rostro para profundizar un poco más el beso, pero se que si continuo algo malo puede pasar y no quiero complicar las cosas —Se nos hará tarde—digo dejandole besos cortos en la comisura de sus labios y el sonríe para entralazar mis manos y caminar fuera de la habitación. —No se preocupen que nadie sabré de esto—dice mi amiga cuando salimos de la habitacion y la encontramos en la sala mientras se recuesta en el sillón con los ojos cerrados y una copa de vino en la mano. —Yo quisiera que todo el planeta se enterara—dice Tom sonriente mientras seguimos caminando hacia la puerta de la salida elegantemente. —Ya hablamos de eso Tom—le digo cuando entramos al ascensor y el asiente feliz dejando un beso en la comisura de mis labios. Tengo que reparar esto no puedo seguir ocultando lo que pasó con Demon, pero no quiero molestar a Tom con ello. Pero simplemente cuando estoy cerca o tan siquiera pienso en Demon mi corazón se detiene y mi alrededor se paraliza. Debo tomar una maldita decisión ahora, si me gusta Tom o no estar con nadie porque se perfectamente que Demon me traerá problemas enormes con tal sólo ver como se comporta y como tiene su vida de controlada.
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