Demon
Siempre he sido un hombre que controla sus impulsos y sobre todo sus deseos. Desde hace más de once años que mantengo activa mi vida s****l y hace diez años me volvi dominante en todos los aspectos, tambien con mis negocios, ya como jefe por herecia de mi padre, además ser el dueño y jefe de revista que construyó hace muchos años con mi abuelo, fue dada a mi, y en eso tambien me volvi un dominate ya que en mis negocios es si o si. Lo cual desobedecer esta fuera de mi limites, pero como mierdas llegue a encapricharme tanto con la mujer que mi amigo estaba saliendo. Siempre hemos mantenido cuidados de cuando mujeres se trata, pero joder esa mujer está hecha para mi.
—Listo amo—habla la mujer que lleva más de seis años siendo mi sumisa la cual conocí desde pequeño, pues Ava es la hija de una familia importante en la moda, nos conocemos desde niños pues siempre estaba en la empresa y yo también así que cuando crecimos y yo empecé mi vida s****l, intento muchas veces, pero la miraba como una hermana.
Luego de que ella creciera y se convirtiera en una mujer decidí darme la oportunidad, y para ese entonces yo ya era un dominante, sólo yo la he tocado pues era virgen cuando vino a mi y luego se volvió una sumisa rubia muy sexy.
—Claro, muévete que no tengo toda la noche—le ordeno mientras terminó con mi corbata negra y mi traje gris oscuro.
—Amo, ¿desea que hoy pueda hablar con usted en la cena?—toda sumisa sabe perfectamente que para hacer cualquier acción, por más mínima que sea tiene que consultarla con su dueño, amo, propietario o cualquier otro sinónimo.
—Sólo cuando yo lo desee—dejó claro desde ya, suspiro fuerte mientras tomo de su cintura para direccionarla a la salida. Siempre he respetado las mujeres de mi amigo, pero joder esa mujer es mi perdición, sus ojos me aclaman que la someta a mi, sus desobediencia sólo me calientan y su manera de enfretarme solamente me hacen desear csstigarla y dejarla marcada por mis azotes a ese culo enorme que tiene. Al subir al coche simplemente me detesto por no haberla acorralado y llevado a mi casa para follarla y mostrarle quien manda, ya que desde que la vi supe que necesitaba mi marca.
Todavía no entiendo como mierda no la encontre primero yo, el idiota del mesero que le dio su número lo mande a despedir por lanzado de mierda, el taxista lo seguí hasta que la dejo en su edificio y pronto encontraré al imbecil con el que ella hablaba por el móvil está tarde. Me jode que esa sonrisa no sea para mi, me jode que su cuerpo no este para mi y me recontracabrea que ella no sea para mi, porque deseo con todo mi cuerpo que sea para mi.
Sólo de imaginarme a otro hombre tocando me jode el día, y sólo de pensar que Tom ponga sus manos en ella me tensa todo el cuerpo. Para nadie es una sorpresa que este con otras mujeres aparte de Ava, pero ella está en una línea donde mi amigo pasó toda la noche contándome como conoció a la mujer de su vida. Calle toda la maldita noche para no decirle que la quería para mi, pues el no se había interesado por otra desde que la loca de Lara lo dejo en mierda al engañarlo con un modelo en el departamento donde vivían ellos.
—Llegamos Demon—habla Ava mientras aparco el lambo n***o donde venimos juntos, ella tiene su propio departamento sólo que cuando se me antoja pasar toda la noche follando ella obedece quedandose en mi penthouse.
—Baja, tengo que hacer una llamada—le ordenó mientras tomo mi móvil y marco el número que me conecta con mi investigador privado.
—Habla—.ordeno y acata la orden.
—Nora Cooper, veintitrés años, estudio en Denver East Hing School, se graduó en MSI DENVER en la carrera de arte y literatura, luego saco maestría en exelencia en el arte de fotografía.—mi investigador suelta todo al contestarme mi primer llamado ya que está más que acostumbrado a que no me gusta perder el tiempo.
—¿Que más?—pregunto ansioso mientras Ava y yo entramos al restaurante donde nos dirijen en la parte de arriba en la sala VIP.
—Vive con su amiga Laila Clint hace tres años la cual es su empleada señor, es hija única y era desempleada, pero ahora trabaja en...
—Deja la mierda y habla—lo insisto mientras enciendo un cigarro en nuestra mesa cuando Ava toma asiento enfrente mío.
—En Poise señor
—¿Que mierda?—como carajos esta trabajando para mi y nadie me lo ha informado.
—Este día comenzó señor, es fotografa en la área de comerciales...—intento continuar escuchando a mi investigador cuando mi vista viaja a la hembra que entra al restaurante desencadenando los ojos de todos los hombres en ella, pues el maldito vestido que trae resalta más sus enormes tetas, su culo gigante y sus caderas deliciosas. Esos malditos labios que me comi hoy se miran más carnosos y suaves de lo normal, mi polla se engorda y salta mientras observo como camina hacia enfrente agarrada de la mano con mi jodido amigo. Suspiro fuerte mientras cuelgo y yo tomo un poco mi erección en mi pierna para controlarla, pero me es imposible, desde que la vi supe que tenía que estar dentro de ella toda la maldita noches, bueno semana o mes entero, el tiempo que sea, pero quiero estar dentro de ella escuchandola gemir de placer en mi oido.
—Demon, ¿Qué quieres ordenar?—la pregunta de Ava me hace apartar unos segundos mi vista de la hembra que me está jodiendo la cabeza. Ordenó una pasta cualquiera rápidamente para volver hacia abajo mi vista. El restaurante es un lugar estilo victoriano con colores opacos y elegantes, accedi venir con Ava porque hace cuatro meses que no salíamos a cenar, pero jamás me imaginé que Tom la traería aqui esta misma noche. No sabe que está mujer me vuelve loco cuando está cerca de mi.
—Sean O' pry estuvo en la empresa hoy—comenta Ava mientras come de su ensalada, la veo unos segundos analizando lo que acaba de decir, esta tratando de darme celos para que la castigue, pero no estoy de ánimos ya que la morena que entró al maldito restaurante ya me jodio la noche, de por sí no puedo olvidar nuestro maldito beso, menos ahora que la veo tan jodidamente excitante junto a otro hombre que no soy yo.
—Deja la pendejada—asiente y continúa con su ensalada, pruebo un poco la pasta y tomo de mi vino y cuando mi mirada se centra en la planta baja y el alrededor se detiene, mi sangre hierve, las manos me tiemblan y todo lo observo es rojo. Tom está besandola en la mesa como si fuese su novia, joder la saliva me cuesta bajarla la respiración me sale pesada, los pies me hormiguean y sólo por una mujer que no he tocado, pero joder no es cualquier mujer es una hembra completa, y su cuerpo no dice amor y rosas, la condenada grita azotes, mordidas, grita follame de todas las maneras posibles y por muy amigo mío que sea, se perfectamente que nunca de la dará eso que yo si.
—¿A donde vas? —Ava me pregunta, pero lo único que me repito es que nadie puede tenerla solamente yo, joder no entiendo como mierdas me enloquece una mujer que acabo de conocer, pero que no pienso perder de vista.
—Sabes la comida francesa es mi favorita—escucho como le dice eso a Tom y sigo mi camino hasta ellos, cuando estoy en la espalda de él, ella se congela y tal vista me la engorda más, ya que nunca pasó desapercibido para ella. Se también que ella lo siente ya que cuando me vio con Ava se jodio, y también me desea así como yo, sus labios me lo confirmaron y su lengua me lo aseguro.
—Señor Spencer—dice ella nerviosa y pálida cuando llegó a la mesa, si supiera que en realidad como me pone de duro cuando me dice señor no lo diría.
—¡Demon! —exclama mi amigo levantándose de la masa con las manos abiertas para darme un abrazo que no le niego, mientras mi amigo me da la espalda, fulmino a la mujer que se encuentra sentada y pálida, la cual sus ojos amarillos me escanea de pies a cabeza.
[ Mierda, que hembra ]
—No sabía que vendrías hoy a cenar—exclamó sarcasticamente viendo a Tom, pero viendo de reojo a la mujer que permanece sentada en la mesa.
—Pues mi chica acepto salir a cenar—¿mi chica?, Tom y yo siempre hemos sido tan diferentes, como el agua y el aceite, pero nunca había estado tan en desacuerdo en algo con el. No era una chica, era un sensual, excitante, deliciosa hembra de peligro. Y sobre todo no era suya, porque ni siquiera llamaba la atención de ella, la cual siempre se mantenía en mi.
—Vale, hablaste con Sean del contrato—cambio de tema gruñendo al escuchar a Tom. Pero al mencionar al modelo Nora se remueve incómoda y esa ya es una maldita señal de algo que no me agrada—Y sobre todo porque no me dijiste que Nora está trabajando para mi—susurro para el y el asiente de inmediato, sabe que no me gustan las mentiras o que me oculten algo.
—Vale, pero mañana hermano, no es noche para hablar de negocios.—observa a Nora y la sangre me hierve.
—Si tienes razón, tengo cosas que hacer—le digo dándole la espalda a ambos para subir de nuevo a mi mesa con el maldito dolor que me pulsa la sien.
—Hola señor Spencer, bien y usted, como que cosas señor...—la voz dulce, pero cabreada de Nora detiene mi caminar en segundos. Le molesto que yo la ignorase y sobre todo que este aquí con alguien más. Así que me volteó para enfrentarla y mis dos manos en la mesa intimidandola con mi mirada, pero ella toma la misma posición quedando de frente a mi, con las manos a la misma distancia abiertas tal cual como la mujer que es.
—No te había visto—Le digo sarcástico y su cara se enrojece de lo molesta que está.
—No mienta señor.
—No tengo por que hacerlo, además estoy ocupado con mis cosas.
—¿Que cosas señor?—gruñe y nuestro amigo observa nuestra escena desconcertado.
—No es de su incumbencia, pero son personales.
—De usted no me imagino nada que no sea negocios—mi mente imagina mil manera de castigarla y someterla por respondona. La polla me palpita fuerte pasando las imágenes que máquina mi cerebro donde la tengo abierta, mojada y excitada ante tan sólo mi roce de mi dedos en su piel mientras la azotó en ese enorme culo.
—No se porque se matan con la mirada, pero cariño tampoco escucho algo que no sea negocios de Demos—el comentario de Tom la hace tomar la postura de nuevo de manera dulce mientras lo observa, no entiendo porque mantiene ese papel con él, si conmigo es totalmente diferente—Seguramente Ava esta aquí ¿Verdad Demon? —las palabras de Tom le sabe a mierda, ya que su rostro se enrojece aún más. Y ahora mi mente morbosa se imagina como se verá así de roja mientras le sacó un multiorgasmo para mi.
—Bien si el señor esta ocupado, entonces no le hacemos perder su tiempo más, estábamos ocupados.—le habla dulce a Tom lanzandome un jodida piedra al mi maldito orgullo cuando me ignora haciendo lo mismo que yo hice.
—Tiene razón mi tiempo vale oro—gruño y ambos me escuchan.
—Bien, Tom bebé podemos terminar y luego ir a mi departamento—esas dos últimas malditas palabras hacen que la sien me palpite más fuerte de lo que ya me lo estaba.
—¡No!—sentenció y ambos voltean hacia mi—Tom tiene asuntos que arreglar conmigo—ordeno fulminandola con la mirada.
—Hermano eso puede esperar, en este momento estamos ocupados—ambos asienten y toman asiento de nuevo en la mesa mientras me hierve la sangre y los puños me aclaman partir a alguien. No entiendo como mierdas me he apropiado tanto de una mujer que apenas he besado.
—Estamos fuera de horas de labores señor Spencer—habla lento mientras sacude suavemente el vino de su copa donde me mira por última vez con esos ojos amarillos que gritan lujuria desenfrenada.
—Tienen razón, Ava me está esperando—gruño y salgo de ahi rápidamente antes de matar a alguien, no solamente me jode que Tom este ahí con ella, me jode que todos esos imbéciles estén babeando con ella como idiotas. Al llegar a mi mesa Ava no me pregunta nada, sabe que como dominante que soy eso está de más. Continuamos la cena en silencio donde cierto tiempo observo como la mujer de abajo que me beso se entretiene con mi amigo sonriendo. La muy cabronas se mira espectacular con ese vestido, cruza sus piernas dejando la abertura a la vista de Tom y de todos los idiotas que están deseandola.
Mi amigo no duda dos segundo en ponerle la mano y acariciarla mientras ambos ríen y la saliva se me acumula en la garganta, ella sube su vista a su mi y desde aquí siento como su piel se eriza con mi mirada, pero la muy cabrona se acerca al oido de su acompañante y luego este la besa como si fuesen unos colegiales, desde aquí puedo ver que no lo disfruta. Mi amigo siempre fue lleno de romanticismo y toda esa mierda, en cambio yo siempre era el rompe corazones que las follaba y luego no me acordaba de tu nombre.
—Demon, ¿podemos irnos ya? —la pregunta de la mujer que tengo conmigo me hace apartar la vista. Me levanto ofreciendole mi mano la cual no duda en tomar, al descender la enorme escalera del restaurante que baja a la primera planta, Tom y ella ya están saliendo de ahí también.
Apresuro el paso para llegar a ellos, pero al intentarlo varios socios de la revista me llaman entreteniendo mi camino, donde observo como esas caderas enormes llaman la atención de todo el restaurante. Siguen caminando mientras me despido de los dos socios que me entretuvieron preguntadome cuando se lanzaba la mejor portada de este año de mi revista. Continuó mi camino hacia fuera, pero justamente cuando estoy por llegar a la salida veo el carro de Tom arrancar con la mujer que me está volviendo loco.
—Dios...no puedo correr con estos tacones Demon—se queja Ava mientras vamos hacia mi auto que me entregan un trabajador.
—Bien, sube.
—Amo, se que no es de mi incumbencia, pero ¿pasa algo que no le agrade de mi?—mi silencio hace que Ava tomé una respuesta, pero es más que gilipollas decirle que hay algo malo con ella cuando se a portado mínimamente bien a la par de ojos amarillos que siempre me lleva la contraria.
—No, pero te voy castigar por mencionar otro hombre en mi cena—sentenció y ella agacha la cabeza mientras conduzco y desde aquí puedo notar su pequeña sonrisa, para toda sumisa es un placer ser castigada ya que siempre es más placentero sentir la dureza mediante te follan.
Al bajar del auto contesto unas llamadas importantes, textos de celebridades que desean estar este mes en la portada de la revista, aún sabiendo que ya escogieron uno. Al entrar a mi piso, Ava se mueve rápido a la habitación para estar preparada ya que siempre tiene que tener todo listo. Terminó la llamada y tomo un vaso de whisky mientras cierro mi vista, lo único que me imagino es a la mujer de ojos amarillos que me está volviendo loco, nunca había encontrado una mujer con esos ojos preciosos.
Respiro fuerte y yo también me preparo dejando mi torso descubierto y sólo poniéndome unos vaqueros sin boxer, para poder castigar a Ava aún deseando poder castigar a la ojos amarillos. Mierda todavía tengo la erección de su desobediencia esta noche lista para enterrarme en ella, pero no puedo, maldita sea.
—Amo, estoy a su merced—la afirmacion de la mujer que follo hace seis años me hace suspirar fuerte, ella se encuentra en el suelo de rodillas con las palamas sobre sus muslos, con una coleta rubia alta y un traje de cuero que amolda todo su cuerpo bien formado.
—A gata—ordenó y ella pone su cuerpo en cuatro mientras yo tomo asiento enfrente de ella, mi erección es notable, pero maldigo que sea por una mujer que apenas he visto y no por la que he follando por años. Ava se pone en cuatro y se voltea dejandome su culo en popa a mi vista. Me levanto tomando un fusta de mi armario para darle el castigo que se merece, pero al voltearme es a Nora quien me encuentro en el suelo con el culo en popa.
—¿Que cojones?—exclamó al ver como su cabeza gira para observarme sobre su hombro.
—¿No es de su agrado la vista amo?—la pregunta de Nora está de más pues es lo más jodidamente excitante que he visto en mi puta vida. La fusta cruje en mi mano debido a mis ganas de azotarla, disfrutando de la fantasía que me entrega mi cerebro por desear tanto a una mujer. Así que me muevo lentamente por la habitación observando y acelerando mi respiración con la vista que tengo.
—No puedes mencionar a otro hombre...—me acerco lentamente hasta ella donde la fusta se arrastra por el suelo haciendo su piel erizarse en segundos—No puedes besar a otro hombre...—susurro mientras pasó la fusta en sus glúteos enormes y caderas preciosas. Su culo esta tan bien formado que mi polla sólo duele y gotea por darle duro.—Ni siquiera ver o pensar a alguien que no sea tu amo—azotó la primera nalga y un gemido ahogado sale de su boca poniendo mis venas más pesadas y mi polla más deseosa de ella.
—Amo...—dice en un gemido fuerte, pero no prestó atencion.
—No puedes ni respirar fuera de mi, porque sólo yo te puede dar lo que quieres—sentenció con dos azotes más en el culo, que hacen que su cabello n***o fuerte se mueva con mi fuerza. Continuó los azotes dejando cierto tiempo de espera para que su cuerpo se excite aún más mientras escucho los gemidos de su labios preciosos y lujuriosos. Su culo queda muy rojo, pero me encanta ver como su cuerpo está marcado como mi propiedad.
—Y no te quiero cerca de Tom—ordenó mientras pasó mi lengua por su culo rojo lo cual la estremece. Respiro el calor que emana su culo azotado, mis manos no dudan en apretar sus enormes nalgas blancas que tiñan más de rojo porque es mi territorio, mío y de nadie más.
—Amo...amo—escucho a lo lejos, pero mis manos siguen estrujando las nalgas que se vuelven más rojas por mis manos, mientras las aprieta aún más, la polla me quiere estallar, pero quiero escucharlo de su voz dulce y excitante.
—Es si o no amo—aprieto aún más y el sudo cae de mi frente al excitarme aún más viendo como su cabello n***o cae por su espalada y sus piernas se abren aun mojando el suelo con lo excitada que está por mi toque.
—Si amo...piedad...piedad—gime y la suelto sólo unos segundos para morder sus nalgas ricas y deliciosas. El b**m nunca había sido tan placentero para mi que en este momento.
—Estas muy mojada—pasó mi mano por su coño, que palpita, aprieta y succiona mis dos dedos dentro de su humedad cuando comienzo a enterrarlos.
—Soy para usted amo—gime al sentir como mis dedos entran y salen de su coño fuerte, salpicando su humedad en mi cara, mi orgullo de macho me hace ver como se retuerce en el suelo al sentir solamente mis dedos darle el placer que desea. Suelto una palmada fuerte en su nalga derecha mientras su humedad aún salpica el suelo y mi pecho. Tomo su cabello con la mano que acaba de palmear su nalga y lo sujeto fuerte para arquear su espalda pegando su cabeza en mi pecho, dejando su cuello en mi boca mis tras gime fuerte cuando mis dedos continuan follandola fuerte en su coño pequeño y suave.
—Repitelo...—ordeno mientras muerdo su cuello dejando una marca como mi propiedad—Repitelo—ordenó de nuevo cuando sus gemidos la ahogan y mi mano aprieta fuerte sus tetas grandes, erectas y listas para mi.
—Soy para usted amo...—mi pecho sube y baja fuerte al escuchar decir de nuevo esas simples palabras que casi hacen que me corra. Muerdo de nuevo su cuello cuando siento sus paredes vaginales apretarme aún más cuando su orgasmo se acerca.
—No nena, te vendrás cuando yo quiera—saco mis dedos de su coño y ella gime más fuerte al sentir como la punta de mi polla busca su entrada. Levanto más su culo que está en popa para disfrutar de esta deliciosa vista. Al sentir su humedad en mi glande un gruñido fuerte sale de mi garganta. Al entrar de una sola embestida tiembla con mi toque. Siento como sus paredes aprietan aún más mi polla que está ansiosa por correrme dentro de ella. Comienzo las embestidas fuertes y rápidas en su coño mientras ella gime fuerte, lo único que se logra escuchar son jadeos, gemidos, gruñidos y nuestros cuerpo uniéndose por toda la habitación, siento su coño apretarme aún más y azotó se nuevo su culo.
Respiro fuerte para seguir embistiendola sin correrme, cierro los ojos y sólo me concentro en la mujer que tengo conmigo...cuando vuelvo a ver hacia abajo... es Ava que se encuentra con su cabello rubio pegándose en su piel debido al sudor que emana por no permitirle a su cuerpo venirse sin mi permiso.
Esto se está saliendo de control, nunca me había pasado esto con nadie, esos maldito ojos amarillos están acabando con mi cabeza, continuó embistiendo a Ava con fuerza por la maldita frustración que siento a no tener lo que yo quiero...mierda y lo único que quiero es a ella...y no me importa quién me llevaré adelante la quiero a ella y punto...la mujer de ojos amarillos...a Nora Cooper.