Mientras la luna brillaba en el cielo y el viento soplaba fuerte moviendo el cabello de Diana, Mark disfrutaba de los dulces besos de su esposa, hacía mucho frío esa noche pero abrazados el calor hacía nido en sus pechos. El amor no podía estar más presente en las caricias de ellos, ni sus hijos más contentos mirándolos desde una ventana. Sabían que algo no andaba bien entre sus padres aunque su madre nunca les había dicho nada, ellos podían entender en las preguntas de su padre que estaba preocupado y triste cada vez que preguntaba por su madre. Su mamá los miraba triste cada vez que los escuchaba hablar con su padre y siempre tenía una excusa en su boca para no hablar con su papá, cada vez que él llamaba por teléfono y preguntaba por ella. Cada noche que se iban a dormir p

