Un lazo invisible

1288 Words
Un lazo invisible La mirada de la bella muchacha no se apartaba de sus ojos y de una forma extraña sus ojos se habían apegado a esa dulce mirada. Shibi, el chihuahua de sus vecinos se había sentado al lado de la muchacha moviendo su cola y esperando mas caricias de las que había disfrutado minutos atrás. ¡Shibi! -- Gritó Sofía, la hermanita menor de Galio -- Te agradezco Diana que salvaras a mi perro, Shibi es muy travieso y no le gusta ir al veterinario como a mí tampoco me gusta ir al doctor -- El rostro travieso de la niña al confesarle su aversión por los doctores le provocó ternura a Diana quién acaricio el cabello de la niña y poniendo su mano en su rostro le dijo: Te confesare algo Sofía, ¡a mi tampoco me gusta mucho ir al doctor! La niña empezó a reír al escucharla haciendo que Diana riera también. Los ojos de Mark seguían cada movimiento de la muchacha detenido al lado de su auto. La rodeaba tanta ternura en su trato amable y cariñoso con la niña y con su perro que esa atmósfera de inocencia y dulzura lo cautivaban. No sabía quién era ni que hacía allí, conocía muy bien a sus vecinos y a los amigos y amigas de sus vecinos italianos y a ella nunca la había visto por ahí y no podía creer que Galio fuera novio de esa belleza, además Galio parecia ser unos tres años menor que ella, Galio era bien parecido él no podía negarlo, pero esa preciosa mujer debía tener unos 24 años, parecía ser muy inteligente y Mark no lograba imaginar que podría ver ella en Galio, ya que el chico era bastante inmaduro. Pensaba en eso mientras disfrutaba al verla sonreír. De pronto Galio apareció y le dijo a la muchacha: Perdona Diana pero no voy a poder llevarte a la terminal de autobuses, mi jefe acaba de llamarme y me exige que vuelva al trabajo ahora mismo -- ¡Disculpame Diana! Te llamaré un taxi, ¡yo lo pago! Antes de que ella respondiera Mark se vio a poca distancia de ellos ofreciendo su auto para llevarla. Hola Galio, ¡Yo puedo llevarla! Voy en la misma dirección y no me importaría dejarla en la terminal de autobuses antes de ir al registro de propiedades.. Galio lo miró con una sonrisa muy agradecido con Mark por ofrecer su ayuda ya que se sentia mal por no poder cumplir su promesa a Diana. Estrecho su mano y le contestó: ¡Te lo agradecezco Mark! Le ofrecí a Diana llevarla, pero conoces bien a mi jefe sino llegó en 20 minutos me despedirá.. ¡No te preocupes! Yo conozco bien a tu jefe y créeme que si a la señorita no le molesta será un placer para mí llevarla a su destino.. Mark no había sonreído desde lo sucedido con Linda y estaba sonriendo al ver en los ojos de la muchacha la atracción que él le provocaba. Se sentía halagado y muy cómodo con esa sensación tan cálida al sentirse cerca de ella. Diana, Mark es un caballero, ¡Te doy fe de eso! Con él estarás segura, y si no te molesta él podría llevarte hasta la terminal ya que yo no podré.. Lo entiendo Galio y te agradezco traerme hasta aquí, tu familia es muy agradable y tu hermanita es un encanto, te agradezco tu ayuda.. Mirando a Mark, Diana respondió a su propuesta con una sonrisa y con un cálido: ¡Gracias! -- Su suave voz hizo que una dulce emoción se apoderara de Mark quien correspondió a su sonrisa. A Galio le agradó ver sonreír de nuevo a su vecino, lo consideraba un buen hombre y le debían como familia muchos favores, a Galio le molestaba ver a algunas de sus compañeras de trabajo venir a su casa de visita con la intención de que él o su hermano les presentara al millonario y conquistarlo. Mark era un hombre humilde y tenía para todos un trato amable y no se merecía chicas interesadas en su vida, consideraba que era algo injusto después de lo que le había hecho su prometida. Despidiéndose de Galio y de su hermanita, acariciando al perrito y dándoles las gracias de nuevo, Diana subió al auto de Mark. ¿A dónde te diriges? Puedo llevarte hasta allá y llegarías más rápido que tomando el autobús.. Gracias.. Pero le tomaría un par de horas y .. ¡Eso no me importaría! -- La interrumpió Su mirada le transmitía confianza a Diana y una seguridad extraña, como si lo conociera de toda su vida. Yo.. ¡Piénsalo! es una buena oferta, además de paso podríamos comer algo, ya se acerca la hora del almuerzo y empiezo a tener hambre.. Su sonrisa y esa mirada en aquel hombre tan guapo la hacían sonrojarse sin entender porqué, Diana sonrió y le contestó: Llamaré a mi tía y le diré que llegaré en unas horas.. Hazlo, y si deseas yo mismo hablaré con ella para que no se preocupe por nada.. ¡No será necesario! Yo le explicaré. Lo haré antes del almuerzo, así podré hablar con más calma con ella.. Mientras iban de camino Mark puso música en la radio y Diana empezó a tararear cada canción que sonaba. ¡Amas la música! Puedo ver que la llevas dentro .. ¡Perdón si lo incómode al hacerlo! yo no me di cuenta que lo hacía.. No lo dije por que me molestara que lo hicieras todo lo contrario, tienes una voz preciosa y tus labios se movían al compás de cada nota a la perfección y eso me llamó la atención.. ¡Cantas muy hermoso! Gracias.. La música es una terapia para mí desde que murieron mis padres, se volvío un refugio para mí.. Lamento escuchar eso, y creo que escogiste un buen refugio para tu pena, la música ayuda a llorar y a sentirse mejor algunas veces.. Sí, es verdad, ¡y en otras ocasiones nos hace sentir peor! -- Lo dijo Diana con tal gracia que hizo reír a Mark ¡Tienes toda la razón! Pero no podemos huir de ella, la música está por todas partes incluyendo en el canto de los pájaros, ellos cantan más fuerte cuando el cielo está oscuro y se asoma una tormenta.. Y no podemos decirles que dejen de cantar porque nos da miedo lo que trae aquella tormenta -- Lo interrumpió Diana con su comentario en medio de un suspiro triste Así es, pero ellos también aunque temen lo que puede pasarle a ellos o a sus polluelos, con su canto se fortalecen y piden al cielo misericordia, y confían que serán escuchados.. ¡Que hermoso! No había escuchado algo tan bello nunca.. Al escucharla y sentirla tan cerca una sensación profunda se adueñó de las emociones de Mark, esa muchacha de ojos color miel y dulce mirada le provocaba muchos sentimientos y uno de ellos era, una fuerte atracción. Mark se detuvo en un lindo restaurante para llevarla a almorzar y muy galante le abrió la puerta y la ayudó a salir, pero no se alejó mucho para que ella bajara del auto quedando a centímetros de Diana. Mark.. Sí.. ¿Necesitas algo? Pídeme lo que quieras Diana.. La tenía tomada de la mano y se estaban mirando de una manera muy íntima como si lo que ambos deseaban se conectara en un segundo y se volviera un mismo deseo, se habían llamado por sus nombres algo que no habían hecho desde que habían subido al auto para iniciar el viaje, algo se asomaba en medio de ellos que parecía unirlos con un lazo invisible.
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