Petición inesperada
Cada palabra separaba de ellos la distancia y sus zapatos empezaban a rozarse, el corazón de Mark que había sufrido mucho dolor acariciaba en sus latidos un deseo y se llenaba su pecho de las ganas de probar sus labios.
Diana era muy bella y su boca parecía desear lo mismo que estaba sintiendo Mark, estaban envueltos en un sentimiento mutuo que los tenía detenidos en aquel instante y que no les permitía soltar sus manos, ya no fluian más palabras de sus bocas pero sus ojos parecían tener un diálogo a corazón abierto.
Ese instante parecía presagiar sólo una cosa y ambos sabían cuál sería el desenlace de aquel momento, cuando sus labios estaban a poca distancia y sus alientos se juntaban, un grito cambio el ambiente; ¡Cuidado!
Instintivamente Diana tomó aquel balón que iba directo hacía Mark y rebotando el balón dos veces en el suelo lo lanzó directamente a la canasta de basquelbol encestando la pelota. Los adolecentes se sorprendieron al ver su hazaña y aplaudieron lo que había hecho, con una sonrisa Diana agradeció su gesto y se volvío hacía Mark quien la miraba sorprendido.
Apenada dijo: Mi padre y mi hermano jugaban en casa juntos y si yo quería ser parte de ellos debía aprender y..
¡Perdón! Se que debió ser esto muy extraño para ti y poco femenino yo ..
¡No te disculpes! ¡Fue genial! Esto no lo olvidarán esos muchachos por mucho tiempo, no había conocido a nadie que hiciera algo así y que luciera tan bien al hacerlo, no se despeino uno de tus cabellos y tu sonrisa fue el mayor regalo que pudieron recibir esos chicos..
Gracias Mark..
Invitandola a entrar al restaurante puso su mano en su espalda, se veían como una pareja, muy unidos y enamorados. Fueron atendidos bajo esa imagen y ambos terminaban la frase del otro al ordenar el menú.
Hablaban mientras comían y los minutos que duro el almuerzo se pasaron tan rápido que sin darse cuenta Mark pagaba la cuenta pero no deseaba irse todavía.
Hay un hermoso paraje al lado del restaurante, ¿Te gustaría caminar un poco antes de continuar?
¡Me encantaría! -- Mark le ofreció su brazo y Diana no dudó en tomarlo. Caminaban juntos hablando de lo hermoso del lugar cuando Diana tropezó con una roca escondida en las hojas marchitas que estaban en el camino.
¿Te lastimaste?...
¡No! Es más, creo que no es una roca lo que golpee, creo que es.. ¡Sí! Mira.. ¡No es hermosa! -- Tomandola en sus manos la puso a un lado del camino para que la tortuga que se había escondido en su caparazón continuara segura su camino.
Mark miraba enternecido el gesto noble de Diana y no podía imaginar que deseara ensuciar sus manos al tomar en ellas a la tortuga y no quejarse de haber tropezado con ella, le llamaba hermosa y se dirigía al animalito con ternura. Estaba deshecho en ternura ante esa mujer.
Ven, aquí adelante hay un lavamanos..
Mark la dirigió hasta él y abriendo el grifo tomó las manos de Diana y las lavó suavemente y luego tomó su pañuelo y las secó ante la mirada de Diana.
¡Gracias! -- Sus miradas volvieron a teñirse de aquel sentimiento y no había más que un par de personas caminando en el lugar, el momento era perfecto.
Mark puso su mano en la mejilla de Diana y acercó su rostro al suyo rozando sus labios, cuando iba a besarla su teléfono empezó a sonar y eso hizo que Diana se alejara.
Será mejor que contestes, suena importante..
Disculpa, dame unos segundos solamente -- Le pidió Mark, pero la conversación se escuchaba sería y ante eso Diana prefirió alejarse para darle espacio a Mark de hablar más cómodo con su interlocutor.
La llamada terminó y por segunda vez aquel precioso momento se escapaba de sus manos. La alcanzó y se disculpó por tardar en su llamada y le agradecía darle espacio para hablar con su cliente.
No te preocupes por nada, lo comprendí al ver el gesto en tu rostro y decidí caminar un poco entre los árboles, ¡Son imprecionates! Y como dijiste el canto de los pájaros hace del lugar algo mágico..
Tú haces que este precioso lugar sea más hermoso -- Mark no quería dejar escapar el momento otra vez, había apagado su teléfono para que no volviera a interrumpir el momento. Diana comprendió en un instante el deseo de Mark, podía verlo en sus ojos y ella sentía las mismas ganas que él y se dispuso a vivir el precioso momento en aquel bello paraje.
Las manos de Mark tomaron su cintura y la acercaron suavemente hasta él y sin nada que los separara sus labios se juntaron, se besaban en medio de dos inmensos árboles que dejaron caer sus hojas secas cómo aplaudiendo el momento.
Los brazos de Diana rodearon el cuello de Mark invitandolo a profundizar su abrazo, algo que Mark aceptó de inmediato, estaban abrazados y besándose mientras el viento jugaba con el cabello lacio de Diana.
El ambiente era perfecto y el momento increíblemente romántico, Mark no la quería soltar aún, sus manos acariciaban su espalda y su boca bebía un exilir exquisito de los labios de Diana que lo hacían desear sumergirse por completo en ese mar.
Sus labios le pedían más de los besos de Diana y los labios de ella lo invitaban a beber de su néctar hasta saciarse, más para Mark con cada beso él sentía más sed de los besos de Diana. El momento no podía ser más perfecto y el lugar más envolvente para dos almas que parecían estar unidas con un lazo invisible que les impedía soltarse y los llevaba a desear más.
Hasta qué el teléfono sono y está vez fue el de Diana el que los separó.
Hola tía..
Diana niña, tienes que venir cuanto antes, tu hermano está aquí y está furioso.. Diana, dejó tu maleta aquí y .. ¡Ay niña! Te lo diré todo cuando llegues.. ¡Ven pronto!
Diana comprendió que no tenía salida, o hacía lo que su hermano le pedía o viviría en la calle y sin un dólar en su bolsillo..
Voy para allá tía, y dile a mi hermano que.. Tendrá lo que quiere..
Al cortar su llamada la mirada de Diana se entristecio en gran manera y agachando su rostro dijo: ¡Debo volver a la casa de mi tía! Si no te molesta, ¿Podrías llevarme?
¿Que sucede Diana? Te has puesto muy triste y se ve en tu rostro que algo no está bien..
Mark, te agradezco que me trajeras aquí y que me besaras.. ¡Fue maravilloso! Lo recordaré mientras viva..
¿Que pasa? Diana dime, te ves mal y quisiera ayudarte..
Lo harías si me llevas a casa de mi tía..
¡Quiero hacer algo más! Dime.. Quiero ayudarte..
Diana lo miró fijamente y guardo silencio por unos segundos y luego le dijo: ¡Llevame a tu casa y hazme tuya!