Ella, llegó apresurada a su primera clase, iba unos minutos tarde y esto la incomodaba un poco, le gustaba la puntualidad, el salón estaba lleno y el profesor se encontraba de pie recostado un poco en el escritorio, era un hombre joven y apuesto, la miró, serio, la saludó con gentileza, y le pidió que tomara asiento; comenzó con un ejercicio que se debía realizar en parejas, él la escogió a ella, se sentó al frente y le pidió que le contara su vida, luego él debía relatarla, a sus alumnos, tomando el puesto de la mujer, ella haría lo mismo como si fuera el hombre, era importante recalcar los valores, que cada uno considerara más importantes.
Hacía unos días, al salir de casa, había encontrado un brochure, en el buzón, sobre varios talleres que se dictarían. Esa noche, al salir de su trabajo, se dirigió al teatro, donde harían la presentación de los diferentes cursos, Yoga, Taichi, Cocina Saludable, Valores Humanos, etc. Comenzaron las presentaciones, cuando llegó el momento del Taichi, el Maestro, realizó varios ejercicios con una espada, la cual manejaba con gran destreza, "Meditación en movimiento", era genial, justo lo que buscaba; la combinación de las artes marciales con la meditación.
Apenas pudo, tomar un tiempo de su trabajo, se acercó a la academia para hacer la respectiva inscripción, pero le informaron que el curso de Taichi, aún no comenzaría; la invitaron a tomar otro taller, mientras abrían el que ella quería, se decidió por el de Valores Humanos.
Fueron días muy agradables, una experiencia enriquecedora, trataron temas de cómo los valores, enaltecen al ser humano y los coloca en un plano superior; el instructor los analizaba con gran sabiduría, dando ejemplos claros y debatiendo con sus alumnos al respecto. Pasearon, por la sensibilidad, la honestidad, el respeto, la responsabilidad, la gratitud, la puntualidad, la prudencia, la sinceridad, la compasión, el desprendimiento, la lealtad, la humildad, etc.
Sus clases eran muy agradables, él se mostraba gentil con todos, pero con ella mostraba cierta deferencia.
Era también, instructor de Yoga; un día sus alumnos, le pidieron que les enseñara algún ejercicio, él accedió, se acercó a ella, para explicarle en qué consistía el ejercicio, y aprovechó para invitarla a tomar el taller de Yoga, ella le habló sobre su interés por el de Taichi, y él estuvo de acuerdo, le dijo que buscara lo que la hiciera feliz; los dos sonrieron, ella un poco cohibida al sentirlo tan cerca, él muy feliz de poder estarlo y de percibir tan cerca el aroma de su perfume.
Terminado el curso, estuvieron departiendo todos un rato y fue la única vez que ella notó el interés de su Maestro, pero decidió no pensar en ello, y hacer caso omiso; se despidieron, él la miró de una forma especial, la abrazó y le pidió su número telefónico.
A los pocos días se encontraba en una reunión por lo cual, le dejó el teléfono a su asistente, cuando salió, le informó, que su Maestro, la había llamado, como era bastante tarde decidió no contestar su llamada, sería mejor esperar a que él volviera a llamar, igual se encontrarían en el instituto, porque sus nuevas clases comenzarían pronto. El día que llegó a su clase de Taichi, le preguntó a su instructor por su antiguo Maestro, pues no lo había visto, y este le contó que él ya no estaría en esa Sede, pues había sido escogido para dirigir una nueva academia que se abriría en otro país; y había tenido que viajar; esto la impactó, sintió algo de nostalgia; entendió, el motivo de su llamada. El segundo llamado para embarcarse, lo sacó de su ensimismamiento; el primer aviso no lo había escuchado, porque pensaba en ella, una mujer que logró marcarlo de alguna forma, en tan poco tiempo, tal vez no la volvería a ver, y lamentó no haber podido encontrarla de nuevo, invitarla a salir, para contarle sus nuevos planes, hablar de sus sentimientos; esta había sido su intención al llamarla.
Su nombramiento para dirigir el nuevo instituto, en otro país, fue tan intempestivo, tuvo que hacer los trámites de prisa, y no le quedó tiempo para volver a buscarla.
Trató de conformarse al recordar, algo que leyó alguna vez, “hay sentimientos que es preferible, que se queden en lo platónico, muchas veces, es mejor recordarlos así, irreales, inacabados, porque eso es lo que los hace tan perfectos”; ahora le esperaban nuevos retos, en otro país, sintió una gran melancolía, al saber que ella, siempre estaría ahí, muy dentro de su corazón, pero que no haría parte de su nueva vida.
NOTA:" El Taichi o Taichi Chuan, es un arte marcial que se desarrolló en China y que es practicada por millones de personas en el mundo"