DESTINO - Capítulo 14

761 Words
Él, Después de esa noticia se metió de lleno en sus trabajos, cuando llegaba a su apartamento, le dedicaba más tiempo a la meditación. Un día llamó a su mamá, y le dijo que estaba pensando seriamente, en tomar un año sabático, para hacer un viaje a la India y dedicarse al yoga, practicar con los grandes maestros, ella le dijo que sería una buena experiencia, que lo ayudaría mucho. Ella decidió viajar al país donde él se encontraba trabajando, para recoger algunas cosas que había dejado, de paso iría por su historia clínica y quería aprovechar para visitarlo; en ningún momento pensó en reconquistarlo, por el contrario si él ya tenía una relación la debía respetar, sí le parecía, que él merecía una disculpa, frente a frente, ya que su comportamiento no había sido el adecuado, y desearle la mejor de las suertes, ese hombre merecía eso, y mucho más, lo llevaría siempre dentro de su corazón. Del aeropuerto se dirigió a un hotel, en donde tomó una habitación, se arregló normalmente, y se fue hacia el Instituto, cuando iba a entrar vio a la chica, bella y sexy, la supuesta novia, estaba abrazada con un chico, esto le extrañó mucho, porque según la enfermera era la novia de él. La chica, cuando la vio la saludo, le preguntó por su recuperación, ya veía que estaba caminando sin ninguna ayuda; le presentó al chico con el que estaba, como su novio, y a ella como la prometida del director. Quedó perpleja, se sintió de pronto tan feliz, pero no dijo nada, la chica le dijo, delante de su novio, que ella había estado detrás de su instructor, pero que él no era un hombre que se conquistara fácilmente, que tenía que contarle como lo había logrado, los tres rieron, la chica continúo, que gracias a sus desaires, se dio cuenta de que el hombre para ella era su actual novio, que fue su paño de lágrimas, y el hombre que la amaba de verdad; que  los dos tomaban el taller de yoga con su novio, quién era el mejor maestro del mundo, que todos le tenían mucho cariño, y como si fueran las mejores amigas, se despidieron de beso y abrazo y se alejó de la mano de su novio. Ella se sintió tan feliz, sentía que le volvía el alma al cuerpo, pero qué le pasaba a la enfermera, por qué le había dicho tantas cosas, si al parecer todo era falso, una gran mentira. La asistente le anunció la visita, él se sorprendió; se demoró un poco para hacerla pasar, estaba recostado en su escritorio, muy serio, como cuando llegó ella por primera vez a su clase; al verla la saludó con un dulce abrazo, le dijo que se sentía muy feliz de verla totalmente recuperada, la invitó a sentarse, él hizo lo mismo, ella se sentía tan nerviosa, le contó el motivo de su viaje, se preguntaron sobre sus familias, y sobre sus trabajos, ella le dijo que necesitaba recoger algunas cosas, que había dejado en su apartamento, él le respondió, que cuando quisiera pasar lo hiciera, que ella tenía la llave. Se despidieron, él la acompañó hasta la puerta, antes de abrir, ella volteó y lo abrazó, se le llenaron los ojos de lágrimas, le dijo que la perdonara, que ella no había actuado correctamente, que debía haberlo llamado, para que entre los dos decidieran que era lo mejor, pero que sabía que si hablaban, no sería capaz de pedirle que se separaran, que quería poner en orden sus pensamientos, y que le parecía importante que él hiciera lo mismo, él contestó, que no se preocupara, que siempre respetaría sus decisiones y que al parecer había sido lo mejor, esto le dolió a ella. Cuando se disponía a salir, él agregó, a propósito, dile a tu amigo que espero que sea feliz en su matrimonio, ella se sorprendió y le preguntó, cómo se había enterado, que ella también estaba muy feliz, él contestó, claro supongo que estás muy contenta, ella dijo, que pensaba que había encontrado en esa chica la horma de su zapato. Asombrado, él le preguntó, si era la misma muchacha que había ido al aeropuerto, y ella asintió, él sonrió muy feliz, y dijo que se alegraba mucho por los dos, fue como volver a encontrar el aire que le había faltado todo ese tiempo. Cuando finalmente se disponía a salir, la tomó por el brazo, la detuvo, le preguntó dónde se estaba hospedada y si querría ir a comer, ella aceptó encantada.
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