-¿Y antes de entrar... a la cárcel, a qué te dedicabas? Su curiosidad me provocaba. Sus dudas no se centraban en lo que debería: en el motivo, en los culpables, los hechos... se centraban en los detalles. En las cosas buenas. -Era jefe de Marketing. Era realmente feliz con lo que hacía, pero entrar allí me arruinó hasta cierto punto la carrera. -¿Realmente lo disfrutabas? -Daría lo que fuera por volver a estar ahí, sentado en mi antigua oficina. -¿Hablas en serio? -Lo que sea. En este momento no hay nada más importante para mi, que volver a ese lugar. Pero lo conseguiré, ¿Sabes? Volveré a estar en la cima, como antes de entrar a la cárcel. Era totalmente cierto. Daría lo que fuera, no había nada más importante que volver a ser jefe de Marketing. Y lo iba a conseguir, aunque tuvier

