Hace 3 días que no voy a la empresa ni al bar, dije que me sentía enferma, pero la verdad no me apetece nada tener que ver al Sr. Adler , ni mucho menos a Ian, aunque me llamó mil veces, no respondí, ni conteste sus mensajes, sé que es inevitable que nos veamos, pero por el momento necesito despejar mi cabeza. Estuve estos días en la cama, mi madre venía a cada rato a preguntarme si estaba bien, es increíble como esta mujer me conoce tanto. Y aunque no quiero preocuparla, es hora de que le cuente lo de la empresa de mi padre, y mi trabajo en ese lugar; así que hoy mismo hablaré con ella. Me levanté a darme una ducha, ni bien me metí bajo la lluvia de agua caliente mi mente empezó a recordar a Ian, maldito imbécil, como pude ser tan tonta de creerle, de confiar en él, como me he dejado e

