Ian Siempre es lo mismo con Ana, cada vez que le digo que tengo que hablar con ella se desaparece, no responde el móvil, no me atiende en su casa. Me urge la necesidad de poder terminar nuestra relación y así poder disfrutar libremente de Lola. Me dirijo a la empresa, ya es viernes y es día de facturación en la oficina así que llego temprano para poder verla y darle unos besos antes de comenzar a trabajar. Entro en su despacho sin golpear, quizás tenga suerte y vuelva a encontrarla cambiándose, pero de hecho me lleve una sorpresa -Buenos días preciosa - dije abriendo la puerta. Y quién estaba ahí no era precisamente Lola. -¿Preciosa le dices a la nueva socia? ¿Qué opina mi hija al respecto? - El Sr Adler me miraba con los ojos llenos de odio esperando que le de una respuesta que lo con

