Capitulo 1

4094 Words
—¡No podemos llevarla, Evan!— Su hermano lo mira realmente cómo si se le hubiera salido un tornillo. —¡No puedo creer qué siquiera pienses que es una buena idea!— Agrega cínico. A lo que el menor rueda los ojos, bajando ambas manos a los lados de sus caderas mirados a sus dos hermanos de manera obvia. —¡Es solo una estúpida fiesta en el barco, les aseguro que Emma va a estar leyendo uno de sus libros y hablando por celular con sus amigas y ni siquiera se va a aburrir por estar un rato sentada dentro del catamarán.— Murmura lo más relajado posible. Era uno de los últimos días libres de su verano y habían alquilado un catamarán para usar los últimos días, y justamente esta noche se haría una increíble fiesta con las mujeres más sensuales de todo el Caribe, por lo cual ninguno de los tres se quería perder aquel acontecimiento. Sin embargo, los tres hermanos tenían el mismo problema y era nada menos que el hecho de que tenían a su hermana pequeña de vacaciones con ellos, ¿los motivos?: Más que simple. Eran los únicos a cargo de ella, y si bien ya tenía sus veintiun años no podían dejarla sola en su casa de california, por eso mismo siempre que viajaban lo hacían en bloque, cómo una especie de tradición familiar, aúnque, aquello no era algo que le cayera muy en gracia a Emma, de todos modos, era lo que le tocaba por el momento y lo tenía que aceptar. Ellos ya habían perdido mucho e intentaban mantenerse siempre unidos para no seguir perdiendo personas a su alredor. —¡Ese es el punto, genio!— Se burla Ray, el mayor de los cuatro. —¡Que no es algo que a ella le agrade estar haciendo!— Sentencia con un suspiro, creyendo en absoluto que no es una buena idea para nada que la rubia vaya de paseo con ellos. —Como así también que no es el mejor de los ambientes para llevarla...— Se queja Logan rodeando los ojos por lo bajo. —¡Sabemos perfectamente cómo nos ponemos en esas fiestas y qué es lo que cada uno de nosotros va a hacer!— Sisea. Ray lo llega a escuchar y suspira pasando una mano por su cabello, claro que no eran unos santos y siempre que ellos hacían alguna fiesta había drogas, alcohol y mujeres, por lo cuál las cosas se volvían probablemente fuera de control. Eso no quitaba que ellos no fueran responsables. Y menos para con su hermana menor. —¡No es una niña! ¡No entiendo porque se empeñan continuamente en tenerla en una caja de cristal, estoy seguro que ni siquiera es virgen, y ese tampoco es nuestro asunto!— Se queja subiendo sus manos. Los dos mayores se miran y es Ray quien niega con la cabeza, no queriendo saber absolutamente nada al respecto de ese tema, por eso mismo intenta dejar a un lado las insinuaciones de su hermano menor para concentrarse en el rumbo que la conversación estaba tomando. —No puedo creer que hayas dicho eso, por eso lo voy a ignorar.— Es Ray quién suspira al responder, mientras que pone sus ojos en blanco. —¡Por favor, es obvio!— Los mira burlones. —Eso no cambia las cosas, Evan, sólo estás diciendo cosas ilógicas.— Se queja logan. El menor suspira rodeando los ojos, mirando a ambos de sus hermanos realmente incrédulo por el accionar que están teniendo para con él, y esa manera de atacarlo. —¿Entonces pretenden lanzar la moneda y ver quién se queda de niñero? ¡Genial! ¡Porque es súper divertido ser niñero de una s*****a!— Se queja nuevamente Evan, quien pasa una mano por su cabello completamente furioso por la situación. No quería perderse en absoluto la ida a aquella fiesta y usualmente por el ser el menor de los masculinos siempre solía salir perdiendo y no era algo que lo dejara muy conforme al respecto, por eso mismo no podía permitir que no llevaran a su hermanita a la fiesta. —¡No estamos diciendo eso, y si estás preocupado en quedarte sin tu maldita fiesta y coger, no te preocupes qué no sos el escogido, lo resolveremos los mayores!— Escupe Logan. Emma relame sus labios al escucharlos, en verdad era algo que detestaba, que siempre se pusieran a discutir por cosas tan frívolas, sabiendo que nadie le preguntaba a ella su opinión. Tampoco quería ser una carga para ellos, suficiente era la carga con la que ella ya luchaba todos los días al despertarse. Una madre fallecida en pleno parto, y un padre matándose delante de sus cuatro hijos doce años después, justo cuando el mayor de ellos había cumplido la mayoría de los dieciocho años para poder hacerse cargo de los tres restantes. Aquello, claramente, era más que suficiente para sentirse una completa desgracia todos los días. Sin embargo, era algo que solo lo reflejaba en el interior de ella misma y para sus más conocidos, ósea con sus hermanos. Debido a que en el colegio era verdaderamente una chica dentro de lo posible bastante sociable y popular, no podía negar que era verdaderamente bella y sus hermanos continuamente le recordaban lo hermosa y parecía que era a su madre, sin embargo su padre no tolero que fueran tan iguales al parecer. —¡Si claro, de cualquier forma, siempre terminamos siendo niñeros, así que da igual si no me toca a mí hoy, porque me tocará mañana!— Demanda frustrado. Emma traga saliva al escucharlo. —Nadie está diciendo que alguien se va a quedar de niñero. ¡No seas chiquilín, Evan!— Es Logan, quien habla por primera vez, cruzado de brazos en la escalera de la casa que alquilaron. Evan rueda los ojos y se queja chasqueando la lengua y de reojo mira cómo Emma baja las escaleras apretando sus labios y bajando la mirada. Es por eso que suspira cerrando los ojos y negando con la cabeza. —Emma… Yo... No quise decir esas cosas.— Comienza subiendo sus manos. —Carajos...— Ray sisea. Pero ella niega con la cabeza y le sonríe sin mostrar sus dientes, pasando por delante de los tres con su traje de baño listo debajo de su vestido azul. —No hay problema, Evan, se lo que piensan y están en todo su derecho en hacerlo, tampoco es cómo si fuera algo qué me ofende, de verdad.— Vuelve a sonreír subiendo sus hombros. Ray suspira inflando su pecho y es por eso que la frena tomando su mano delicadamente. —No es así, Emma, es sólo que estamos viendo cómo nos podemos organizar.— Explica apretando sus labios y mirando fijamente hacía sus ojos verdes. Ella asiente nuevamente en silencio mirando al mayor de los cuatro. —¿Organizarse sin preguntarme a mí? Eso no parece muy democrático qué digamos.— Aquella mirada no hace más que sentir completamente desdichados a todos, pero mayor aún a Ray. —Sabemos que no te gustan esos lugares, ni nuestros amigos.— Suspira mordiendo su labio inferior, Logan. Señalando hacia el patio de la casa, el cuál cuenta con salida directa al océano, dónde se encontraban los tres amigos restantes de aquel grupo de seis hombres, que por más que tuvieran algunas diferencias de edades. A quienes los tres sabían que ella detestaba era nada más y nada menos que a Jay File, quién era él que más tiempo pasaba con los tres, y solía molestar por demás a la pequeña Emma, a la cuál ya consideraba cómo una hermanita menor también él, y eso llenaba de mucha impotencia a la rubia porque no quería permitir en ningún punto que nadie que no fueran sus hermanos la vieran de aquella manera, parecía que siempre era una burla constante y no toleraba ni un segundo a su lado. —Solo queremos terminar bien las vacaciones y qué todos encontremos un punto medio. Nadie quiere que te sientas incómoda, y lamentamos que hayas escuchado esta conversación. No está bien, y es nuestra responsabilidad.— Agrega Ray. Emma observa hacía afuera y sube sus hombros sosteniendo su toalla de baño, pensaba en ir a tomar algo de sol a la playa y relajarse escuchando música en su ipad favorito, sin embargo el hecho de que ellos estuvieran allí jugando un improvisado partido de futbol le quitaba todas las ganas a la situación. —No se preocupen por mi.— Murmura apretando sus labios. Ninguno de ellos pensaba en aquello, no había ni una sola posibilidad de no preocuparse ante Emma quedándose sóla, había tenido un acontecimiento hace años al confiar y dejarla sola, y las cosas no salieron en absoluto bien, desde ese entonces ya nada es igual en base a la confianza que los tres le tienen. —Volveré temprano con vos, para que puedas hablar con tus amigas y esas cosas que haces cuándo te encerras en la habitación.— Propone con una sonrisa a lo que la rubia suspira subiendo sus hombros, no teniendo otra alternativa que responder de manera relajada. —Puedo estar sola por unas horas, Ray… Se que no me tienen la confianza suficiente, pero no soy idiota, y no volveré a hacer eso.— Asegura tragando saliva. Pero la mirada que los tres se dan sólo hace que ella bufe enojada por cómo se suelen conectar entre sí, y con ella eso jamás sucede. —Eso no sucederá.— Es Evan quién lo dice de manera acusadora. Y por eso mismo Emma baja la mirada con sus mejillas levemente ruborizadas y sus ojos algo cristalinos al recordar lo que claramente siempre quiere olvidar. Logan inmediatamente su hermano lo dice lo fulmina con la mirada con una clara llamada de atención por su parte. —¡Evan!— Sisea. —¿Qué?— Se queja el menor murmurando y subiendo sus hombros. —¡Es la verdad, todos los pensamos, pero nadie se lo dice!— Exclama. No queriendo escuchar ninguna objeción de nadie, por eso mismo, los deja en soledad saliendo hacía la parte trasera de la casa, chocando con Jay, quién entra por algo de beber gracias al caluroso día que están teniendo. —Es un imbécil...— Sisea Ray. —¡No le prestes atención, Emma!— Susurra en su dirección. Ella traga saliva mirando hacía dónde su hermano se perdió, y es por eso que su mirada choca con la del morocho ingresando, por más que quiere apartar la mirada inmediatamente de él, cuándo lo hace no puede evitar pensar en que necesita que se ponga una camiseta con urgencia, su cuerpo era realmente algo escultural, incluso, muchas veces él y sus hermanos entrenaban en el gimnasio propio con el que los Sunin tenían en su propiedad. No podía compararse en absoluto con ninguno de ellos tres, el cuerpo que Jay tenía realmente era un destaque y tema de conversación para el grupo de amigas que rodeaba a la rubia, odiando por cierto aquello por sobre manera. —¡No hay problema, Evan, llévame puesto cuándo quieras, enano!— Le grita burlón Jay al saber que lo golpeo. Y siquiera se dio media vuelta para disculparse, sabiendo que él no tenía absolutamente nada que ver al respecto. —Solo olvídalo, Emma… Nos arreglaremos de esa manera y ya… No le des importancia, sabes cómo es él...— Asegura Ray guiñándole un ojo. Sabía que él sería quién tenía que resignar su salida, pero tampoco era algo que lo dejara sin dormir, aprovecharía todo lo posible la misma antes de retirarse. De la misma forma qué había disfrutando de sus vacaciones junto a sus amigos y su familia. —¡¡Evan es un imbécil!! No lo escuches… Sólo esta histérico porque Kevin se acostó con su chica.— Le recuerda Logan entre risas a su hermana para ver si eso lograba levantar su ánimo. Jay alza sus cejas al escuchar la conversación privada de ambos, por eso mismo achina sus ojos acercándose hacía dónde los tres se encuentran. —¿Miss universo, ya te metiste en problemas de nuevo?— Jay sonríe burlón tomando una cerveza de la heladera. A lo que ella aprieta sus labios y suspira no queriendo que él la vea en esas condiciones. Es el mimo Jay el qué tuerce sus cejas al verla llorar, por eso mismo levanta sus ojos hacía Ray para que le dé un indicio de que es lo que ocurre. —¡Nada que sea de tu incumbencia, Jay!— Se queja apretando sus labios. El susodicho abre sus manos y la mira divertido. —Claro que no me interesa lo que te pase, miss universo. Sólo preguntaba por curiosidad.— Responde tosco. Cómo siempre le habla a ella. Emma capta de inmediato la situación y decide por fin retirarse de la propiedad, al menos hasta lo que puede, que es el patio trasero de la misma, pasando por la pileta en dónde todos parecen estar disfrutando con las mujeres que invitaron, sin embargo, la rubia sigue de largo hacía el camino de madera que la lleva al océano verde agua. —¡Carajos!— Ray lleva sus manos a su rostro suspirando. Jay lo mira arqueando sus cejas curioso —¿Qué le hicieron ahora?— Murmura destapando su cerveza. Logan sonríe tomando una también para él. —El imbécil de Evan le recordó que no es buena idea que ella se quede sola en la casa por una sola noche.— Murmura rodeando los ojos. —No estaba tan errado, así que no creo que sea tan imbécil.— Sube sus hombros relajado al responder. Y es Ray quién suspira cerrando los ojos. —¡Pero tampoco se lo tiene que gritar en la cara, son los modos por lo que me quejo!— Exclama frustrado. Jay asiente en silencio dándole un sorbo a su botella. —Son los que menos edad se llevan, es obvio que sean los que más discutan.— Les recuerda con una mueca en su rostro. Logan niega con la cabeza. —No debería de ser así, todo el tiempo le recuerda cosas que no son, y arruina el poco progreso que tenemos con ella.— Se queja apretando sus labios. Jay abre sus labios y los vuelve a cerrar, hablar del fallecimiento de su madre no era su tema favorito porque él había pasado por algo similar, algo que realmente aún no podía aceptar, es por eso que quizás entendía un poco más a la pequeña Emma. —El problema es que Emma no discute, siempre se queda callada.— Ray responde pensativo mientras que los tres concuerdan. El morocho suspira apoyándose en la mesada con su botella de cerveza aún en la mano. —¿Es por la fiesta del barco?— Cuestiona mirando a Ray, con quien más afinidad tenia. El mismo asiente tomando asiento en las escaleras, justo por dónde su hermana había bajado. —Iré un rato con ella, y la traeré de regreso con la primer lancha que venga, y listo, no sé qué tanto problema al final.— Explica subiendo sus manos. —Yo la puedo cuidar un rato, no es que tenga mucho por hacer, sólo es una fiesta más.— Propone subiendo sus hombros. A decir verdad Jay nunca había tenido ningún problema en apoyar a los hermanos, ellos eran prácticamente familia y él mismo sabía del gran esfuerzo que ellos hacían todos los días por mantener a su familia unida. Es por eso, que le tenía un cierto afecto a la rubia, el cual disimulaba muy bien con sus indirectas y chistes hacía ella. Logan sonríe divertido. —Probablemente ya te aburriste de acostarte con todas ellas.— Se burla señalando a las chicas que los esperan. —Probablemente.— Jay le guiña un ojo y bebe de su botella divertido. Ray sonríe y niega con la cabeza. —Agradecería eso.— Admite apretando sus labios. Jay asiente elevando su botella a modo de brindis. Ray pasa ambas manos por su cabello y suspira cerrando los ojos, realmente ser el mayor de los cuatro era en cierto aspecto y muchas veces agotador, es por eso que agradecía que jay, a pesar de no tener hermanos lo pudiera entender y apoyar. —Iré a hablar con Evan… Me enferma cuándo se pone así de estúpido.— Logan suspira dejándolos en soledad en aquella cocina sensacional. Ray asiente pero no dice ni una sola palabra al respecto, el silencio es más que suficiente para expresar como se siente. Jay se levanta de la mesada y se acerca hacia donde Ray sigue sentando. —¿Queres que hable con ella?— Propone subiendo sus hombros. Ray niega con la cabeza a modo de agradecimiento. —Eso la pondrá peor, porque creerá que te lo contamos todo para dejarla en ridículo, ya sabes cómo es...— Se queja chasqueando la lengua. Jay suspira y deja la botella a un lado de la ventana, estaba más que claro que todos sabían como ellos se llevaban, sin embargo no podía no preguntar. —Quizás sólo necesita que hagan algo que a ella le gusta.— Propone subiendo sus hombros. —¿Vos decís?— Suspira parpadeando. Jay sube sus hombros. —No lo sé, ir a un recital, cine, o simplemente sentarse a su lado a tomar sol.— Señala con la cabeza por dónde ella se fue. Ray asiente sintiéndose mareado. —Si… Todo este mes solo estuvimos rodeados de gente, música y alcohol… Mañana me quedare con ella y hare algo que sea de su agrado.— Asegura pensando que la idea de su amigo no es para nada errada. Es por eso que el morocho le guiña un ojo y lo deja tranquilo palmeando su espalda al retirarse. Avanza entre las piletas que rebotan de lado a lado, la música fuerte que se escucha por todos lados, y por más que aquella pelirroja lo esté llamando sin la parte de arriba de su bikini, él avanza por dónde cree que Emma se alejo para tener algo de privacidad. —Sé que me voy a arrepentir.— Sisea entre dientes al saber que probablemente Marcus vaya a acostarse con ella, sabiendo que él la acaba de rechazar. Sin embargo, hace caso omiso a sus muecas sensuales y suspira mirando hacia adelante. Hacía dónde sus instintos le decían que siguiera avanzando, quería corroborar únicamente que ella se encontraba bien, luego daría la vuelta y probablemente se concentraría con que mujer acostarse por la media mañana y ya. Pero todas sus ideas de sexo con otra persona se van de su mente cuando ve a Emma tendida sobre su toalla con su cabeza hacía un costado y su trasero tapado por un diminuto bikini apuntando hacia él. Traga saliva e inmediatamente observa a su alrededor, hay varios grupos de hombres jugando y bebiendo y no le parece que sea para nada apropiado que ella se encuentre sóla, tomando sol, de aquella manera, cuándo lo puede hacer en una de las reposeras de la casa tranquilamente a un lado de la piscina. Suspira negando con la cabeza al sentirse así de inquieto, pero es algo de lo que ya esta acostumbrado cuándo se trata de la pequeña Emma. Por eso mismo suspira avanzando hacia ella para que al menos todos sepan que estaba con alguien, y que ese alguien era musculoso, grande y varonil, por sobre todas las cosas. Quizás aquella absurda idea ayudaba cómo repelente para los que quisieran acosarla. Llega hacía la rubia y se mantiene de pie observando su espalda y evitando mirar hacia su perfecto trasero poco cubierto. Carraspea cuándo parece ser que Emma no le hace caso. Y justamente sigue sin hacerlo. Por eso mismo cierra los ojos agachándose para correr su cabello de manera delicada y hablarle en su oído. —¿No crees que necesitas algo de protector solar, miss universo?— Haciendo sobresaltar a la rubia de inmediato. Ella frunce su entrecejo al verlo, y se reincorpora quedando sentada sobre sus piernas con un suspiro de por medio. —¡Me asustaste!— Se queja apretando sus labios, aún, con la respiración agitada. Él sonríe como niño bueno moviendo su cabeza hacía un costado y le guiña un ojo. —Eso te pasa por no prestar atención a tu alrededor, qué dicho sea de paso no es algo muy seguro.— Señala con una mano el entorno. Emma relame sus labios mirando levemente hacía ambos lados y niega con la cabeza. —¿Qué estás haciendo acá, Jay? No creo que esté sea tu lugar, teniendo en cuenta qué las mujeres están allá atrás, en la casa.— Se queja achinando sus ojos. Jay sonríe y sube sus hombros mirando hacía el horizonte. —Solo pasaba, miss universo, simplemente quería ver cómo estaban las olas.— Miente manteniendo su tono ronco y neutral. Emma pone sus ojos en blanco al escuchar ese estúpido apodo desde que tiene uso de razón y memoria. Pero ella sola se lo había ganado siendo todos los años la elegida en los bailes escolares y participando cuándo era pequeña en algunos desfiles y fotografías de moda. —Genial, podes seguir tu camino hacía tu investigación y dejarme en paz.— Demanda volviéndose a acostar. Jay suelta una carcajada ronca poniéndose de pie. —Deberías en serio de tener cuidado, miss universo.— Sisea volviendo a dar un vistazo a su alrededor. Ella sonríe maliciosa —Ya tengo protector solar, gracias.— Sentencia volteando su cara hacía el otro costado para poder ignorarlo por completo. Él muerde su labio inferior. —También vas a necesitar repelente de babosos.— Murmura alejándose hacía la orilla. Si había dicho que quería ver las olas tenía que fingir que lo haría, sino quedaría en evidencia y la pequeña Emma era demasiado inteligente cómo para darse cuenta de aquel pequeño gran detalle. Emma suspira y lo ignora por completo volviendo a cerrar los ojos y disfrutando del cálido rayo de sol que bajaba en su piel, de la calma, la brisa y el viento débil que la abrazaba cada tanto en la orilla del océano. Jay llega a la orilla y mete sus pies desnudos en el agua, creyendo que no sería mala idea después de todo darse un chapuzón, tendría una manera diferente de vigilar a Emma y aprovecharía a distender su cuerpo, qué bastante tenso se encontraba. Practica algo de nado, aprovechando, que las olas están calmas y no listas aún para usar su tabla, sin embargo, disfruta de tener su cabeza mojada y su cuerpo relajado al compás de cada brazo que introduce en el océano, haciendo que su cuerpo sea uno solo con las olas, gozando de la frescura del clima aprovechando para estirar cada uno de sus músculos. Emma leva levemente su cabeza para observar que es lo que él está haciendo exactamente en el agua, y se sorprende de lo increíble que siempre parece lucir, por más que este transpirado, sucio o en esta oportunidad completamente mojado. Otra cosa que le daba algo de vértigo era el hecho de que se estaba introduciendo demasiado en el océano y le generaba mucho miedo. De cualquier manera, no es su tema, por eso mismo luego de estar un tiempo prudencial observándolo, el tiempo que cree que es más que suficiente para llamarlo acoso, baja la mirada y vuelve a cerrar sus ojos poniendo su cabeza a un costado para seguir disfrutando del sol. Jay a los pocos minutos sale del agua cuándo la misma comienza a picarse gracias a la hora, por eso mismo cree que es momento de aprovechar para ir en busca de su tabla y practicar el deporte que más lo emociona, sabiendo que quedan muy pocos días para volver al torneo y competir contra los mejores, siendo él uno de ellos. Relame sus labios cuándo termina de secar su cabello de manera rápida ante el sol, y toma sus zapatillas para llevarla en la mano y pasar por al lado de la rubia corriendo y levantando algo de arena para molestarla. —¡Jay, no es gracioso!— Se queja cuándo él ya pasó a una rapidez bastante envidiable. Intenta quitar la arena de su cabello y bufando vuelve a su posición, sabiendo que Jay se está riendo de la situación.
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