CAPÍTULO DIECIOCHO —Señor Clark, me alegra verlo. Gracias por venir. Un hombre alto vestido con una chaqueta de tweed marrón dirigió a Peter hacia una silla frente a su escritorio. Peter se sentó. El sol entraba por las altas ventanas con cortinas de terciopelo marrón. Los estudiantes de último curso de Dixon hacía cola afuera junto a la ventana, cada uno con su uniforme azul marino. Todo era remilgado, correcto y perfecto. La parte de la entrevista que abarcaba un recorrido de la escuela Dixon ya había terminado. La escuela estuvo a la altura de lo que mostraban en su folleto. Terrenos señoriales, arcos de viejos árboles, atentos estudiantes marchando de camino a clase. Instalaciones de primer nivel con laboratorios separados para productos químicos orgánicos e inorgánicos. En Golden

