Una vez dentro de su auto pregunté juguetona. —Esta vez no nos van a rechazar la tarjeta ¿verdad? —Soltó una carcajada, negando con la cabeza. —Ya lo resolví —respondió, poniendo el auto en marcha. Al parecer, Cédric también conocía lugares en Londres porque nos llevó a una de las zonas más exclusivas de la ciudad, donde era muy común encontrarse con celebridades, y donde yo no podía ni siquiera pasar, porque sentía que me cobraban. En el restaurante la recepcionista nos preguntó si queríamos una mesa dentro o fuera, elegimos fuera. El clima hoy era lo bastante soleado y cálido como para no disfrutarlo. Nos sentamos en una de las mesas a la orilla y me dispuse a observar el menú. Este restaurante si me gustaba, por lo menos le entendía y había platillos que si conocía. —Supongo qu

