Hoy es un bonito día, perfecto para seguir durmiendo en la hora del almuerzo por culpa de Rosse. Ayer me escapé de casa para tomar algo con ella, me duele la cabeza como un demonio pero es algo de lo cual ya estoy acostumbrado a manejar. Papá volvió a regañarme ayer en la anoche, pero la costumbre hace que lo deje pasar por alto.
—Matt— siento como me tocan el brazo con leves sacudidas al lado, mi cara aplastada en la mesa se levanta para ver aquellos ojos marrones con esas largas pestañas y me confundo— ¿Cómo estás? — Thomas se sienta al frente mío sin previo aviso y lo miro confundido ¿Esta garrapata de dónde salió? — Ayer estaba viendo videos de un equipo alemán, mira— Este saca de su abrigo café su celular y busca con entusiasmo varios videos —¿los conoces?
Thomas sonríe y la energía que emana es extraña pero agradable para mí , aún así sigo desconcertado del por qué viene a despertarme solo para mostrarme videos. Sigue explicándome los videos que encontró de ese equipo que ni perra idea de quienes son, sus ojos marrones parecen brillar como los de un niño y me causa gracia.
— Por cierto — Una suave voz se muestra antes de ponerle pausa a su celular, este empieza a hurgar dentro de su mochila por varios segundo hasta que deja algo en la mesa— Esta mañana compré algunas donas , y pensé que quizá quisieras unas.
— ¿uh?— lo miro confundido— .
— Tómalas, y gracias por querer ayudarme— suelta una leve sonrisa y guarda rápidamente sus cosas, dejando ver un par de cuadernos y una de esas cosas para el asma— Bueno, Rosse te quiere ver después de clase —vuelve a reproducir el video que tenía en su celular, ¡j***r esto si es una dona! —¿y desde cuando estás en el equipo? — sus ojos le siguen brillando por alguna extraña razón.
Y así es como aquél muchacho delgado se ha pegado por más de media hora a mí. Aceptar ayudarlo con su estado físico al parecer trae más con ello , el mega-combo del garrapata rarito, no es algo que me incomode pero si es demasiado raro. El cabello n***o de Thomas se mueve con el viento dejando ver lo fino que este es; y como si fuera un presagio de la última vez que lo vi, una gota cae del cielo justamente en su nariz salpicando poco, dejando ver lo mal que está la ciudad y la temporada de lluvia que nos está azotando últimamente. Es cuestión de minutos para levantarnos de la mesa y salir corriendo juntos a cualquier lugar dentro de "Mc'Fly" y sin ningún previo aviso el cielo se rompe a nuestras espaldas seguido de grandes truenos y relámpagos que iluminan el cielo.
— Corre— Thomas habla seguido de risas mientras el agua sigue mojándonos— ¡corre!
—¡Eso hago!
Las personas que están a los alrededores corren igual que nosotros, hay un leve algarabío por la gran tormenta que está azotando el lugar y el sonido de las gotas golpeando las ventanas es asombroso. Thomas no se ha separado de mí por ningún motivo y sigo sin entender la verdadera razón, no me equivoqué para nada al creer que es una garrapata. Este me agarra del antebrazo y me dirige a cualquier lugar de la preparatoria, estoy confundido y extrañado, seguimos caminando hasta llegar a un lugar más silencioso y vuelve a acercarse más a mí dejando ver su celular.
—¿Alguna vez quisiste ser como ellos? — muestra una foto de grandes figuras de fútbol americano— ¿Crees que sea muy difícil?
Por alguna extraña razón tiro una gran carcajada al aire.
— Soñar no está mal — lo miro incrédulo tras desorganizar su cabello — Ni siquiera yo podría llegar al talón a esas leyendas
Y como si golpeara algo dentro de aquél muchacho se queda en silencio y el semblante optimista que tenía desde que me despertó se fue desvaneciendo poco a poco. Creo que dije algo hiriente para él y de eso me doy cuenta al instante que está siendo algo muy personal. Intento volver a reproducir el video nuevamente tomando el celular de sus manos y desorganizarle el cabello nuevamente.
— Pero claramente si se propone se puede lograr bro—lo miro y esos ojos cafés brillan ante mis palabras. Aquél chico genera en mí una necesidad de ayudarlo, pero es que su cuerpo simplemente es muy delgado y si se mete a una cancha va a salir partido en tres, caerá roto como un puzle—. Es extraño en la manera en la que estoy ahora con él, sus ojos marrones miran a través de la ventanas por varios segundos y se puede ver el cielo casi completamente n***o.
"Aahhhh"
Un gran estruendo hace que alguna vieja loca en la lejanía grite, y como si se tratase de alguna broma o película de terror la electricidad se esfuma , dejando a la preparatoria sin electricidad por varios minutos antes de que la propia planta eléctrica de "Mc'Fly" empiece a funcionar. Siento un pequeño estirón por parte de él que sale de manera involuntaria, al parecer esos fuertes estruendos lo pone nervioso y me agarra de la camisa de una manera extraña, lo volteo a mirar confundido y directamente a sus ojos.
— Oye oye — lo miro mientras sonrío —Estás muy cerca.
El chico de cabello n***o y grandes pestañas se percata de la situación tan incómoda en la que está y se suelta rápidamente. Aquél chico de ojos marrones se nota claramente nervioso y me causa gracia, tanto así que me suelto unas leves carcajadas. En la lejanía veo a esa figura estúpida de Juan Martínez con una sonrisa de oreja a oreja, un pelo castaño y ese caminar extraño con pequeños saltitos. Los ojos negros de Martínez parecen iluminarse al vernos pero su rostro claramente está confundido, se acerca a pasos acelerados viendo al alrededor como si buscase algo.
—Pero mira quién anda por acá—golpeamos las manos como de costumbre—El señor Matteo Russo, la bestia más horrible de Mc'Fly.
Se escucha una pequeña risa a mi lado de aquél muchacho escuincle. Martínez se acerca a él como si lo estuviera inspeccionando para poder dejar salir un dardo que vuelve a mover las mareas de la vergüenza e incomodidad.
—¿Y tú que haces con Matt, solos? —Juan habla haciendo énfasis en esta última palabra— He visto claramente cómo te le quedas mirando cuando estamos en la cancha— se cruza de brazos para lanzar una mirada juzgadora— ¿Qué te traes entre manos? ¿Quieres golpearlo? porque sé muy bien cuando se traen algo entre manos eh.
El chico se avergüenza y parece que quiere dar algún tipo de explicación al imbécil de Juan, su lengua se tropieza varias veces sin ningún éxito junto con sus neuronas que parecen hacer corto circuito.
—yo, yo — su lengua vuelva a tropezar.
—No le hagas caso a ese idiota— le interrumpo y me echo a reír, miro a Juan nuevamente para interrogar— ¿Y tu qué haces acá?
Esos ojos negros deslumbran emoción y se acerca a ambos como si hubiese un pequeño secreto, mira a varios lados rápidamente conteniendo la risa que está casi por explotar.
—Digamos que se canceló la clase— empieza a contener la risa brutalmente pero al final no pudo más, se empieza a reír como un retrasado mental dejando ver la verdadera razón del por qué está en estos lugares— La ventana salió volando y le pegó en la frente a ese profesor —rie más fuerte— La ventana fue directo a la calva de ese profesor.
Thomas queda horrorizado al ver que este se ríe de ello y Juan se da cuenta.
—Ay pero solo salió volando a su frente—le intenta explicar— No pasó la gran cosa, además no es como que pudiésemos controlar el clima ¿no? sabes, a veces hay destinos que se tienen que correr y la frentesota de él ya tenía un destino que cumplir.
Escuchar esos chistes y ese humor n***o que sabe manejar Juan mejoran el día, es cuestión de segundos para enterarme que ya me gané a esta otra garrapata también. Un nuevo estruendo del cielo cae y vuelve a haber un corto eléctrico dentro de la preparatoria que nos desconcierta un poco más. Sin embargo, Thomas sigue insistiendo con que veamos partidos de futbol americano en su teléfono pero claramente no lo hacemos, en cambio lo traemos casi arrastrado con nosotros al grupo de amigos nuestros, esos que han de estar ahora mismo en cualquier lugar perdiendo el tiempo o sentados en algún lugar sentados actuando como neardentales.
—¿ Todo bien? — le hablo despacio al chico de ojos marrones, el cual no ha dicho casi ni una sola palabra — Rosse debe estar en algún lugar, ¿Quieres que la llame?
Este niega con la cabeza y se queda quieto escuchando lo que todos nosotros estamos diciendo, más de esos chistes negros que se maneja en este culto de pendejos que tenemos. Es así como el día de hoy estuve casi toda mi tarde con él y el resto de los chicos, esperando a que la lluvia se detenga para poder largarnos a casa ya que el entreno por obvias razones se canceló. Rosse aparece de la nada y también pasa el resto del tiempo junto a nosotros para finalmente obligarme con sus chantajes que la lleva a él y a Thomas de nuevo a sus casa. ¿Cómo me puedo negar en esta situación?