— No vamos a dejar que un simple ataque de asma nos detenga ¿o sí? — Intenta sonreír y me vuelve a llevar a la fuerza del brazo hacia la cancha.
¿Cómo puede parecer tan dulce un hombre y a la misma vez tan fuerte? !Espera! ¿Qué mierda estoy diciendo?
Su mano delgada me adentra de una manera rápida y pide que le de embestidas, embestidas con mi cuerpo hacia él de una manera no tan bruscas. —Si así lo desea ¿Quién soy yo para negarme?—. Doy varios pasos hacia atrás como si dejara unas huellas de fuego sobre el césped, me coloco en posición de ataque y este intenta quedarse lo más tieso posible al verme corriendo hacia en su dirección. Thomas cierra los ojos pero se coloca rígido y aunque no lo impacto sin siquiera la mitad de mi fuerza este sorprendentemente no me deja pasar y resiste.
Él ni yo lo creemos, su cara de sorprendido es graciosas para después colocar una más picara y desafiante.
— ¿Sólo tienes eso? — el viento sopla desordenando ese cabello n***o mientras habla con un tono de voz suave pero desafiante— Pensaba que había bastante nivel en el equipo de la preparatoria.
Formo un arco con mi ceja al escuchar esas palabras, mi rostro incrédulo se me planta rápidamente al recordar como su cuerpo golpeó la cancha de Mc'Fly bruscamente cuando lo intenté envestir nada más un poco más fuerte que esta vez.
— Quieres que me ponga rudo eh — doy varios pasos hacia atrás con una gran sonrisa en mi rostro y el de Thomas está en una mezcla entre susto y valentía — ¡A ver cuanto aguantas!
Y como si de un chiste se tratase o una mera suerte, me tropiezo con mis talones cayendo como una plasta sobre el piso. Aquél de ojos marrones se empieza a reír a carcajadas queriéndome hacer sentir vergüenza. Me levanto rápidamente y vuelvo a atrás y salgo disparado hacia él, Thomas vuelve a cerrar los ojos y puedo sentir casi los latidos de su corazón del susto en el que está envuelto, es como si ya supusiera lo que iba a pasar por provocar a esta bestia, !La embestida que le voy a dar será descomunal!
Su postura defensiva pudo haber mejorado, pero ese cuerpo delgado no hará mucho al respecto. La diferencia entre nuestros cuerpos es demasiada, y aunque cerrara sus ojos rezando para que nada le pase, lo hizo demasiado tarde y no alcanzaron a llegar al cielo. Un quejido suena como si sus pulmones se vaciaran cuando lo impacto, mis pies tropiezan nuevamente pero esta vez con los suyos de alguna extraña manera y caigo justo encima de ese cuerpo delgado.
— Ouch — Abre sus ojos marrones y siento su respiración golpeando casi mi cuello, como si mi estómago se revolviera me siento atrapado y casi absorbido por su pupila, y no sé que esté pensando aquél muchacho que de igual forma está petrificado mirándome. Hay una extraña tensión seguida por ese largo silencio.
Caer encima de él y verlo así de cerca es raro, no entiendo tampoco la razón de por qué se quedó en silencio sin decir nada. —¿Qué es eso? espera, yo también lo estoy tocando ahí—. Y como si estuviera hablándonos por telepatía al parecer aquél chico se da cuenta de lo mismo, y como si estuviéramos en algún concurso de esgrima, siento su pequeña cosa apretujando la no muy pequeña de mi pertenencia —¿Tenía que pasar justo cuando ambos estamos en shorts?—. Me avergüenzo junto a él y nos vemos obligados a separarnos rápidamente, es cuestión de segundos para que estuviéramos de pie nuevamente , y aunque intento ignorar todo lo que acaba de pasar , es evidente que a aquél chico lo cubre una manta inmensa de vergüenza, tanto así que no puede verme a los ojos mientras intento hablarle.
— Solo ven e intenta tumbarme —hablo mientras intento disipara la tensión — Si es que puedes siquiera moverme.
El chico de cabello n***o, sale corriendo para intentar golpearme con su cuerpo y me pongo tieso al saber que viene. —¿Qué fue eso?— Intento no morirme a carcajadas de la risa al sentir como su cuerpo intenta golpear el mío para moverme, es como si un pequeño zancudo estuviera merodeando cerca mío con su lastimoso peso pluma que maneja.
—¿Eso es todo? — Y por más que lo intento, una gran carcajada sale de mi boca y este frunce el ceño, Thomas se devuelve decepcionado caminando de manera lenta dándome la espalda, mis ojos se desvían hacia sus glúteos mientras camina y mi mente se ve contaminada por algún pensamiento impuro al ver aquellas nalgas redondas que se le marcan en aquellos shorts — Vamos Thomas, ¡siquiera al menos inténtalo!
Este corre e intenta golpear nuevamente con su cuerpo, pero su intento inútil lo único que genera es que no me mueve absolutamente nada. Sus mejillas rosadas avisan a gritos que lo está intentando con todo lo que puede, aunque simplemente no logra nada. Permanecemos así casi por una hora, es increíble como mis ojos se han desviado demasiadas veces a ver su cuerpo de una manera extraña, por más que intento evitarlo siempre recuerdo esa cintura pequeña de él que genera algo que no sé que sea.
— Una vez más— Grito con mi ronca voz mientras veo esas blancuzcas y delgadas piernas, Thomas da la vuelta y me mira fijamente intentando correr hacia mí ¿pero por qué debo ser bueno con él? S ver sus pies moverse tan rápidos como los de un toro enfermo me hace dar gracia, el pequeño aire que sopla y pareciera moverse junto a él hace que de un par de pasos hacia la derecha, evitando que golpee mi cuerpo y siga derecho. Al menos su cara no golpeó tan fuerte el césped.
— Estás pendejo— se levanta rápido tratando de disimular el golpe que se da solo, es imposible contener la risa el ver como parecía foca retrasada corriendo para terminar ahí postrado en el suelo. Doy unos pequeños pasos para quedar mucho más cerca de él, le desordeno el cabello n***o con una gran sonrisa en mi rostro.
— Y aunque casi te mueres—hablo mientras río y me da un pequeño golpe en el costado — Para ser nuestro primer día al menos escapaste de morir.
—lo hice bien— me mira de manera juzgadora.
—Digamos que — miro hacia arriba y trato de tapar el sol brillante que pega directamente a mi cara, me detengo un momento y miro esos ojos marrones — al menos por hoy sobreviviste aunque casi te vas para el otro lado.
Vuelvo a recibir otro golpe por parte de esa mano pequeña, rodeo su cuello con mi brazo y aprieto sutilmente mientras vamos camino al auto, sus intentos de escaparse son inútiles y es más que obvio que con esos escuincles brazos no puede con los míos, que por mucho lo sobrepasan. El enano se detiene justo al lado del auto y se sube, él sabe perfectamente que tiene que pagarme hoy por su entreno, así que una vez que se prenden los motores y nos volvemos a adentrar más en la ciudad, me va guiando hasta ese lugar donde había conseguido esas majestuosas donas, esas donas que por obligación queda más que claro que las va a comprar él con su dinero.
—Por acá — señala con el dedo a una tienda colorida, la cual está bañada con colores pasteles y cremas — ¡Es esta! ¡Es esta! —Thomas se emociona como si fuese un niño pequeño. Nos adentramos a paso lento a ese lugar, aquella puerta automática se abre apenas nos acercamos y deja salir ese olor dulce y característico de este tipo de lugares. Es cuestión de segundos para que el chico de cabello n***o mire a través de las vitrinas y con una risa pícara suelta esas palabras.
— ¿Qué vas a comer entonces?— mira juguetón mientras sus ojos revoletean entre el vidrio de la vitrina y yo , este sonríe y pone cara una extrañamente graciosa — ¿Qué te quieres comer? ¡deja de mirarme así!
Me avergüenzo de una manera extraña al no saber qué clase de cara estúpida he de estar colocando, pero sus palabras y ese gesto por parte de él me hacen reaccionar y ordeno esas donas que él llevó a la preparatoria, con las cuales me intentó comprar para que le ayudara a practicar pero que claramente le funcionó —¿Ustedes se resistirían a comer gratis? ¡Porque yo no!—. Ordeno y escucho la orden del escuincle igualmente ¿Quién pide café caliente a esta hora y con el calor que está abrumando toda la ciudad? ¿Este muchacho es normal? Esperamos nuestros pedidos una vez terminamos de pagarlos, salimos caminando en dirección a esa mesa con un paso muy perezoso que al parecer estaba maldita.
— Muy facil hoy no — Hablo irónicamente mientras nos sentamos, el de cabello n***o me mira serio mientras frunce el ceño.
Quién iba a pensar iba a estar sentado justo al frente de que aquél chico que no quería en mi equipo, —bueno, si de ganar hablamos aún no lo quiero—. Es interesante como a pesar de ser un varón, su compostura y demás facciones de su rostro no sean tan marcadas como las mías y del resto de chicos que conozco, estoy casi seguro que si su cabello fuese más largo lo confundiría con alguna chica. Quedo perdido en mis pensamientos mientras finjo estar interesado en lo que él me dice, y como si los mismos pensamientos me quemaran vivo veo al mismo diablo encaminarse a nuestra mesa.
— La gran p— Intento callarme mientras el ardor me vuelve corrompe mi pierna izquierda, no sé qué mierda ha pasado pero aquella chica que traía ese café a caliente a nuestra mesa se ha movido de alguna extraña manera y se ha derramado en la mesa cayendo gran parte en mi pierna. Los ojos de Thomas y de las demás personas se abren bruscamente mientras salto casi al instante al sentir como mi piel se está quemando como los mil demonio, mi desesperación es tanta que sin pensarlo más de tres veces me quito aquél short que traía encima quedando abrumado y semidesnudo al frente de todos estos desconocidos. Quedando con aquellos bóxer blancos al frente de esos ojos color marrones que miran aterrorizado y con la boca abierta, aquella chica que ha hecho todo este lío está más asustada que él.