Alexia.
Otro mediodía más que me levantaba frustrada con mi vida, años atrás no imaginaba algo así, tan rutinario que me hace sentir la persona más amargada en todo el mundo. Me siento tan insulsa y aburrida que hasta siento odio de la mujer que veo en es espejo, se que fue mi decisión quedarme en esta ciudad y no puedo culpar a mi padre de ello, después de todo accedí a ser su sucesora en el negocio aunque él se negaba a qué lo sea, sus años de experiencia en la noche lo habían convertido un poco en lo que tanto odiaba también. Los Soul por naturaleza divina solo sirven para sexo y después estar solos, nadie quiere compartir una vida con una persona que lleva un ritmo diferente a lo normal.
No es normal, vivir de noche y dormir de día.
Esto me hace más vieja, amargada y frustrada conmigo mismo, pero no podía darle el beneficio a mi mamá para que diga el famoso te lo dije, ella nunca estuvo feliz con todo esto y al verme cometer supuestamente los mismos errores que mi padre le molestaba a grandes medidas, la última vez que hablé con ella me afirmó que terminaría siendo una alcohólica que folla con lo primero que encuentra y bueno no estoy lejos de cumplir con su expectativas.
- Buenas tardes - me saluda Nello, nuestro cocinero. - Un poco de fruta, un café cargado y unos huevos revueltos - dice apoyar todo eso delante de mis ojos.
- Gracias, Ne - contesto suspirando mientras bebo un sorbo de mi café.
- Tienes clases de pilates en dos horas - comenta mirando la agenda en su celular. No solo es mi cocinero si no que un excelente organizador de mi vida, tratando de que se amolde a la normalidad esperada.
-No tengo ganas de ir - mascullo observando el enorme ramo de orquídeas en la entrada de la cocina. Ese idiota no entendía las indirectas.
- Recuerda que hacer pilates deja todo en su lugar, sobre todo este trasero - acota dadose una palmada en su trasero.
Ruedo los ojos, hago pilates porque es mi cable a tierra, tomarme ese tiempo para relajarme y concentrarme en esas clases es mi catarsis a mi maldita vida, no voy a negar que deja el cuerpo más flexible y tonificado, pero eso no es el porque llevo años haciendo esa rutinas.
- ¿Otra vez mando cosas? - gruño al acercarme a la mesada dónde está el ramo de orquídeas, una caja de bombones de chocolate y hay una caja negra con un lazo rojo que llama mi atención.
- Ese hombre debe estar minado de dinero, todos los días gastar en esto para que tú lo regales es absurdo - comenta Nello chasquendo la lengua.
- No quiero nada de ese idiota - siseo cabreada.
- ¿Ni siquiera abrirás la otra caja? - me pregunta curioso.
- ¿Para qué? Seguro es alguna joya innecesaria que iré a vender y donar ese dinero a la caridad - acoto bufando.
Desde el momento que llegó a mi vida puso todo pata para arriba, siete años pasaron de la última vez que nos vimos y ahora venía de la nada diciendo que sería su esposa y debía acostumbrarme al hecho de ser su reina, sin dudas ese ruso no está nada bien de la cabeza, estoy a esto de ponerle una orden de alejamiento si sigue jodiendo mi paz como lo hace.
¡Maldito idiota!
- ¡Carajo, Lexie! - chilla Nello al abrir la famosa caja negra.
Frunciendo el ceño me acerco a mirar y un jadeo sale de mi boca al ver lo que ese maldito ruso había mandado, definitivamente estaba más loco de lo que imaginaba, esto superaba todos los límites.
- Para tu descubriendo - leo la tarjeta apretando con fuerza la mandíbula.
¡Lo mato!
- ¿Qué es eso? - pregunta mi padre llegando detrás nuestro.
- Nada, señor Soul - responde nuestro cocinero tapando la caja para que no vea lo que hay en el interior. Papá sabe que no soy una santa, pero no es divertido que indague en las cosas que uno hace en en sexo, eso es raro.
- ¿Qué esconden? - inquiere frunciendo el ceño.
- Le estaba diciendo a Lexie que si podemos quedarnos con el chocolate, es uno de mis favoritos - miente Nello con una sonrisa fingida.
- Ese pretendiente tuyo, no se cansa -- acota negando su cabeza divertido.
- No conoce a nuestra chica, es difícil - comenta riendo nuestro cocinero en complicidad con mi padre.
- Quédate con el chocolate, tu no eres alérgico - digo molesta y levanto la caja negra para llevarla conmigo, no pienso dejar que nadie vuelva a mirar lo que hay en el interior de esto.
- ¿Ya te vas? - consulta papá al verme queriendo salir de la cocina.
- Clase de pilates - contesto sonriendo.
- Luego clase de yoga - me recuerda Nello, mirando la agenda en su teléfono.
- Exacto, día de meditación - agrego sin borrar mi sonrisa.
- Está noche y mañana, tienes día libre, me haré cargo de Soul - me dice guiñando su ojo.
- ¿Estás seguro? -
- Si, vienes de una semana sin parar, tomate esos días y descansa. Podrías salir con ese pretendiente tuyo - sugiere.
- Antes me vuelvo lesbiana que salir con él - mascullo saliendo de la cocina.
Antes muerta que dejar que ese idiota toque uno de mis pelos, hace siete años fue la única vez que dejé que me cautivará y todo porque era una niña con el corazón roto que se fijó en él. Todos estos años tuve la esperanza de volverlo a ver, al pasar el tiempo todo ese se esfumó, la experiencia de la vida me llevó a no confiar en nadie hasta que hace unos días atrás el neandertal ruso volvió con su complejo de macho alfa a decir que sería su esposa y su reina, la palabra loco le queda corto ante tremendo delirio.
Guardo la caja en mi bolso de deporte, en el primer contenedor de basura que viniera tiro está mierda porque ni loca usaría el contenido de esto, si quiero satisfacerme me compraré sola estos juguetes sexuales además tengo al señor n***o, si un hombre no sabe usar su amigo para hacerme llegar a un orgasmo mi amado vibrador lo hará, no necesito el pene de Gavriel para llevarme al cielo y al infierno como tanto habla que puede hacer.
- ¡Mi perra favorita! - escucho el grito de Helena en la puerta de lugar donde hacemos yoga juntas.
- Sigo sin entender que haces en las clases de yoga - comento riendo mientras me abraza tan efusiva.
- Las técnicas de relajación que nos enseñan me sirve para mis largas horas en un quirófano - me cuenta mientras entramos.
- Sigo sin creer que seas una cirujana - acoto.
- Una de las mejores - sentencia con arrogancia.
- Tantos años estudiando dejan su recompensa - digo mientras nos encaminamos al vestuario.
- ¡Oye! - exclama Lena. - No pudimos ser cuñadas por el simple hecho que Beth era la indicada para Ethan, pero ahora que seremos primas me agrada eso - agrega divertida.
- No seremos primas - afirmo.
- ¿A no? - enarca una de sus cejas. - Como Gavriel dice que serás su esposa y su reina, pensé que ya debía sacarme boletos para ir a Moscú a su boda - comenta mordiendo su labio inferior para no reírse en mi cara.
- Está loco, antes no se que ví en él - gruño.
- ¿Acaso sigues enamorada de mi hermano? - me pregunta siendo directa.
¿Enamorada de Ethan?
Hace años que no me pongo a pensar eso, él fue el primer hombre del cual me enamoré, pero mi inmadurez me hizo dejarlo y ella tomo mi consejo de luchar por su amor. Elizabeth siempre fue el amor de Ethan, solo que él reprimía todos esos sentimientos pensando que me amaba, no era cierto porque la única que terminó con el corazón roto fui yo viendo cómo el hombre que amaba, formaba una familia con ella, ellos son felices y eso me pone contenta después de todo, se lo merecen.
- No estoy enamorada de tu hermano, además está casado, tienen hijos y son felices - respondo chasquendo la lengua.
- No quiero sonar como una perra pero Ethan no te miraría, él ama demasiado a Beth y a sus hijos - sentencia mirándome a los ojos.
Nunca en mi vida me metería en una familia, Ethan y mi amor por él se murieron en el momento que lo escuché decir si acepto el día de su boda mientras miraba con amor a si ahora esposa, lo nuestro nunca hubiera funcionado.
- Helena sabes que odio las relaciones y que el idiota del primo de tu esposo diga esas estupideces me cabrea bastante - declaro bufando.
- Deberías darle una oportunidad de escucharlo, no tienes idea de lo que fue su vida estos años - acota entrando a uno de los baños del vestuario para cambiar su ropa.
Me pongo mi ropa deportiva, tomo mi botella de agua pensando en las palabras de Helena, mi vida también fue complicada estos años y eso no significa que haya desaparecido como él lo hizo, existen los celulares, las r************* e infinidades de medios para comunicarse, no lo hizo porque no quiso, no existe más justificación para ello.
- ¿Qué le pasó a Gavriel estos años? - la intercepto después de terminar nuestra clase de yoga.
- ¿No te lo dijo? - frunce su ceño.
- ¿Qué cosa? -
- No soy la indicada para decirte esas cosas, creo que deberías preguntarle y si algo se de Gavriel es que es sincero, te dirá todo. No desapareció porque quiso hubo muchos problemas en el medio y comandar una organización ... - se queda en silencio.
- ¿Organización? - digo frunciendo mi ceño.
- Debo irme, tengo una cirugía y debo prepararme - responde con rapidez para luego salir de donde estábamos. Helena algo me ocultaba.
¿Qué demonios eso de la organización?
¿Quién demonios es Gavriel Sokolov?
Odiaba ser tan curiosa y ahora necesito respuestas.