Episodio 02

1201 Words
8: 10 pm. — Disculpe, ¿Dónde se encuentra Fray? — Temlin preguntaba a una de sus guardianes por su esposo esa noche, al encontrarse ella cenando sola en el salón comedor de la mansión principal. — Mi señor ha salido hace una hora, dejo dicho que tenía algo importante que hacer, pero volvería antes de las diez de la noche, que cenara en paz y no se preocupara. Temlin mostró una expresión pensativa y se levantó sin seguir cenando. — ¿Dónde ha ido? — Preguntó a la misma guadiana. Sin embargo, la mujer con el traje oficial del Linaje Avarlok desvío su mirada. — Dijo que no le dijera nada más. Temlin se enojó en ese instante. Sabía que no era un matrimonio por amor de parte de ella, sabía que ella no tenía ninguna obligación real para con Fray así como el tampoco con ella. ¡Pero él sí la amaba! No solo le había dicho que la amaba si no que se había confesado varias veces a ella, el que actuará así le hizo sentirse indignada. — Saldré a dar una caminata nocturna. — Dijo Temlin a la guardiana quien asintió siguiéndola de inmediato. ********** Mientras eso sucedía; en el territorio de la familia Real los Arshbellioth. ¡BUM! El fuerte sonido de la puerta al abrirse y cerrarse casi de inmediato en la oficina del príncipe heredero dentro del palacio principal, le hizo abrir sus ojos alertado, ya que él se encontraba en un sofá cercano en el cual se estaba comenzando a quedar dormido. — ¿Que haces aquí? — Dijo Jashir con su gélida mirada. — ¡¿Que le hiciste?! — Preguntó Fray exaltado acercándose rápidamente a él. — ¿Es en serio? ¿Has venido hasta aquí solo por eso? Deberías estar gozando de tu noche de bodas con el amor de tu vida. Fray se enojó soltando un golpe en dirección del rostro del príncipe heredero, quien al sentirse ligeramente mareado, intento esquivarlo pero termino rozando un poco su mejilla izquierda. — Tu… Idiota. — Dijo Fray viendo que le había lastimado. Fue entonces que Fray notó que algo no andaba bien, Jashir siempre solía esquivarlo fácilmente, ya que era muy ágil, pero no parecía encontrarse en buen estado. — ¿A caso estás enfermo? — Preguntó Fray. — No… Estaba durmiendo, solo me mareo el que me despertarás de esa forma. Por supuesto, era una excusa del príncipe heredero, él no podía decirle la verdad a nadie, ni siquiera su propio padre lo sabía. Fray suspiró para seguidamente sentarse en un sofá cercano al largo en el que se encontraba Jashir. — Quiero ayudar a Temlin, quiero que ella sea libre, pero no puedo ayudarla si ella pasa todo el tiempo deprimida y no me dice nada, yo no lo sé todo, no puedo saber que la tiene mal, pero… Comencé a pensarlo y caí en cuenta de que algo debió pasar contigo para que se casará tan rápido conmigo. Al Jashir ver la clara expresión de preocupación en ese comandante general que era su mano derecha se sintió un poco culpable. — Solo… La dejé ir, ¿No es mejor así? Tu la amas. — Si, pero tú también la amas. Jashir soltó una leve sonrisa. Recordó el momento en el que la madre de Temlin le dijo que cuidará de ella. — No diría que es amor, contigo ella está más segura. — Respondió el príncipe heredero. — ¿Así que no piensas decirme que fue lo que pasó entre ustedes?… Aún cuando yo fui a su rescate, ella te buscaba a ti para alertarte del Reino enemigo, Zorey… Aunque yo le salve la vida… En su corazón seguías estando tú, incluso ahora, que lleva el anillo de mi Linaje en su mano, incluso ahora que es mi esposa… Piensa solo en ti. — Alayka me besó… — Confesó Jashir. — Para ser más exactos, yo la dejé hacerlo, Temlin estaba ahí… Sabía que ella me seguía y sabía que Alayka me esperaba y solo… Jugue un poco con la situación. — ¡¿Que?! ¡¿Alayka Zirkan?! — Gritó Fray exaltado. — ¡Jashir ella tiene prometido! En el pasado dijiste que no tenías ni sentías nada por ella… ¡Maldición! Su prometido es alguien MUY importante para el Reino y lo sabes… ella es hija de una de las siete familias del Reino, debe casarse y cumplir su deber. — Yo también tengo prometida. — Si, pero lo tuyo es falso, es una simple fachada y eso todo el mundo lo sabe. Además, no es excusa, no solo has herido a propósito a Temlin si no que has jugado con los locos sentimientos de esa mujer Alayka. — Decía Fray frunciendo el ceño. — Tenía que encontrar un modo de que Temlin se enojara conmigo lo suficiente para volver a querer irse, sabía que Lleins está vez aceptaría y antes de que ella llegará a hablar con él, yo le dije que si se retiraba y dejaba a Temlin con nosotros la volvería la Reina; no era cierto, pero sabía que Lleins se enojaría lo suficiente y eso ayudaría a qué no la quiera con los Arshbellioth. Fray estaba sorprendido sin poder asimilar todo lo que le estaba diciendo el príncipe heredero. En otras palabras Jashir inclusive jugo con el Rey Lleins, su padre. Todo para que este dejara ir a la ex princesa adoptiva de Vierash, Temlin. — Ja, Tu… Estás loco Jashir… — Rió Fray. — Definitivamente eres un maldito Arshbellioth igual que tú padre Lleins, con razón siempre se ha dicho que son Reyes tan destructores e hirientes. Jashir en ese instante volvió a recostarse en el largo sofá cubriendo su rostro con su ante brazo. — Puedes irte, ya te dije lo que querías saber. Fray se quedó en silencio observándolo unos minutos con gran molestía. "Es todo… ¿Así de simple? Él causa un desastre con los sentimientos de Temlin empujándola a qué quiera huir y simplemente va a dejarme a mi la carga de sus actos…" "¿Cómo puede ser tan desconsiderado y cruel? Temlin sigue teniendo solo dieciocho años… Ella es tan joven y no sabe nada del mundo que la rodea" — Déjame quedarme en la primera Base. — Dijo Fray con un tono de voz firme. — Se que debo ser sancionado por mis actos de indisciplina en la disputa con Zorey… Pero, quiero cuidar de Temlin yo mismo, después de lo que has hecho, ella no luce nada estable emocionalmente. Ante el silencio de Jashir, Fray se puso de pie acercándose al sofá donde estaba ese príncipe pelirrojo. — ¡Oye! ¿Te has quedado dormido? — Preguntó Fray posando su verde mirada en él. — Vete. — Dijo Jashir. — Te daré un año más en la primera Base, luego serás asignado como encargado general de la tercera. — Eso más bien parece un ascenso en lugar de un descenso… — Te llevarás a Temlin contigo a la tercera, así que… Encárgate de que aprenda bien. Dicho eso último por el príncipe heredero, Frayshleth se marchó de ahí, dirigiéndose nuevamente a su hogar.
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