Episodio 03

1175 Words
Eran poco más de las diez de la noche y la bella Temlin caminaba de un lado a otro en medio de la sala principal de la mansión Avarlok. Le preocupaba que Fray se haya ido sin decirle nada y aún más el pensar si había ido al territorio Real de los Arshbellioth. "¿Por que aún no vuelves?" Pensaba la jovencita de cabello castaño claro mientras ponía una expresión decaída. — Mi señora, el señor ya ha llegado. — Informó una de las sirvientas a cargo del servicio de Temlin. Los pasos de la joven se detuvieron cuando vió ingresar a su esposo. Fray veía a Temlin sorprendido. — ¿Por qué sigues despierta? — Preguntó con una expresión confusa. — Creí que te había dejado dicho de mi ausencia, ¿No te informaron? — Dijo para seguidamente ver a las sirvientas a su alrededor con una seria expresión. — No, no es culpa de ellas Fray, yo… Si me dijeron pero, estaba preocupada… No sabía a dónde fuiste o por que saliste, si fue mi culpa en algo o si tiene que ver conmigo o mi actitud… Ante el nerviosismo de Temlin y el leve sonrojo en su rostro por la vergüenza de dar explicaciones a ese hombre que una vez fue su amor; Fray se sintió feliz. Una dulce sonrisa curvó sus labios y se acercó hasta quedar a pocos centímetros de ella. El cabeza de dicho Linaje hizo un simple gesto con su mano y la servidumbre en el salón salió de inmediato, dejando a solas a la pareja recién casada. "¿Cómo podría rendirme a estos sentimientos? Eres tan encantadora… ¿Cómo podría decirte que ese hombre realmente si te quiere cuando puedo intentar recuperar tu amor?" Pensó Fray extendiendo su mano a Temlin. — ¿Me acompañas a dar una caminata nocturna? — Decía él joven de entonces veinticinco años. Temlin no lo pensó dos veces para tomar la mano de ese hombre, creyendo que le hablaría del motivo de su salida y ansiando que le dijera que no era culpa de ella. ***** Los ojos cafés avellana de la bella ex princesa se paseaban por los alrededores del espacioso jardín donde caminaba esa noche, sintiendo la brisa fría nocturna con cada respiración, la mano que le sostenía la suya delicadamente le causaba una sensación de paz y tranquilidad de saber que ya no estaba sola en ese lugar desconocido. — ¿Cuando podré ver a tu pequeño hijo? — Preguntó Temlin causalmente intentando iniciar la conversación con algo distinto a lo recientemente sucedido. Los ojos verdes de Fray se posaron en ella con seriedad. — Cuando los consejeros del Linaje lo permitan, normalmente pasa en unos meses cuando consideran que no eres una amenaza para la seguridad del heredero. — ¿Amenaza yo? ¿Por qué querría hacerle daño a tu hijo? ¡Me encantaría conocerlo! Debe ser un pequeño bebé encantador. — Decía la bella joven exaltada. Fray sonrió ante la alteración de Temlin y la emoción de ella por querer conocer a su hijo. — Lo siento pequeña Tem, no es que yo dude de ti, eso jamás podría suceder. Sin embargo, ellos tienen sus dudas, sospechan el por qué los Arshbellioth te dejaron ir tan fácilmente cuando antes te tenían cautiva sin dejarte salir de sus territorios. — Oh, ¿Es por eso? Yo… Entiendo, tienen razones para creer que hay algo más; gracias por tu confianza en mi Fray. — No tienes que agradecer, es normal que confíe ciegamente en la mujer que amo, ¿No es así? Temlin se sonrojo ante la clara señal de coqueteo de ese hombre a ella. — Am… Si… Sobre… Sobre lo de hoy… — Titubeo Temlin sintiéndose bastante nerviosa y buscando cambiar de tema rápidamente. "Exageré un poco… Le he puesto nerviosa" Pensó Frayshleth con un poco de culpa. — Salí al territorio de los Arshbellioth, tenía algo que hacer. — Confesó él a su esposa. — ¿Que cosa? — Preguntaba Temlin casi de inmediato curiosa. En ese instante Fray dirigió su mirada a una de las fuentes cercanas en el jardín. — Tenía que hablar con Jashir de tu posición en la Base y sobre mi sanción. "No puedo decirle el verdadero motivo que me ha impulsado a ir, pero al menos puedo contarle un poco de la verdad" Con ese último pensamiento en su mente el hombre de cabello n***o, volvió su mirada pacífica nuevamente a Temlin. — ¿Que castigo te pusieron? No… No debiste ir en mi ayuda… — Decía Temlin decaída. — No hables así Temlin, si no hubiera ido a rescatarte en esa disputa con el Reino de Zorey, ya estarías muerta. ¿Cómo podría permitir que la mujer que amo muera pudiendo hacer algo al respecto? Fray decía aquellas palabras sin poder evitar mostrarse un poco molesto. — Por supuesto que mi gente no lo tomo para nada bien e incluso este matrimonio… No fue del agrado de nadie, pero… Ellos de todas formas querían que me case pronto con alguien así que también para mí es favorable, por eso no puedo molestarme por qué me utilices. — ¡No es lo mismo fray! — Gritó Temlin alterada. — ¡No es igual por qué yo te utilizo por mi propio beneficio! Aunque tú obtengas algo positivo de esto, no es correcto de mi parte por qué… Por qué sé lo que sientes de verdad y me siento terriblemente mal por ello. — No deberías sentirte mal… No soy un buen hombre, tu… Me tienes muy en alto. — ¡¿Que importa si eres un mal hombre?! ¡Nunca lo has sido conmigo! Fuiste él único que se acercó a mi cuando solo era una niña solitaria en los territorios de los Arshbellioth… Fuiste mi primer amigo… La primera persona por la que sentí algo… Eres quien salvó mi vida y… Ahora mi esposo, aunque sea un matrimonio por beneficios… Ante la ley del Reino lo eres. Así que ya deja de quitarme culpas y buscar hacerme sentir mejor, no quiero ser ignorante. El silencio reino entre ambos por algunos instantes mientras sus miradas no se apartaban la una de la otra. — Estarás bajo mi cuidado en la Base, pero debido a que mi sección es bastante peligrosa para ti, te dejaré en la de un amigo comandante general, yo… No seré castigado aún, seguirá todo igual al menos un año más, eso fue lo que dijo Jashir, así que no todo ha ido mal para mí, no sigas sintiendo culpa y avanza en tu camino, por qué yo estaré yendo a tu lado. Temlin se sorprendió al escuchar que Jashir no iba a castigar a Fray, al menos no por el momento; sintiendo un enorme alivio de la culpa que la había estado atormentando y a la vez una ligera ansiedad por qué el sol saliera y su nueva vida como una soldado en uno de los Reinos más influyentes del continente GAR comenzara.
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