Bajo el cielo gris, las fuertes y frías ráfagas de viento que anunciaban la lluvia, Temlin caminaba junto a Yarina y Serlin por los pasillos al aire libre camino al edificio principal en la primera Base.
— ¿Así que lo que hacemos a diario es simplemente prácticas de rutina y descansar una hora luego de tres horas de práctica? ¿Solo eso? ¿No nos envían a nada más?
"Así que Fray tenía razón, está sección en la primera Base es bastante tranquila y segura"
Pensó Temlin.
— Así es. — Respondió Yarina. — No tienes que sentirte asustada por nada, la única forma que nos envíen es en una guerra seria.
— Pero… ¿Eso no solo significa que los que en realidad tienen más experiencia son los de la tercera Base?
— La tienen. — Respondió Serlin con una seria expresión. — Pero la mayoría de aquí, llegó por ascensos, quiere decir que tuvieron años en la tercera o segunda Base y tienen mucha experiencia a pesar de sus edades, así que nunca subestimes a nadie, además, hay ciertas pruebas que se deben cumplir para subir tu rango, entre más alto tu rango más pacífica tu vida y claro, más dinero recibes por tu trabajo.
— ¿Cuáles serían esas pruebas? — Preguntó Temlin curiosa.
— No te preocupes, tu nunca tendrás que pasarlas. — Respondió Serlin.
— ¡Oye! ¡No le hables así! — Exclamó Yarina. — Lo siento Temlin, a lo que Serlin se refiere es que todo tiene una guía a seguir y antes de llegar a estos puestos se pasan pruebas desde que estás en la academia militar, normalmente inician desde los 12 a 16 años. Tu ya pasaste esa edad, así que no hay problemas.
Varios minutos después de eso, Temlin había terminado el papeleo y esperaba en un asiento en el salón de espera.
"No hay nadie aquí, pero no es de extrañar, ingresé en pleno invierno cuando nadie es ascendido y nadie en estos momentos necesita un comunicador"
"Yarina y Serlin ya se tuvieron que ir a comenzar sus prácticas, bueno… Al menos me explicaron muchas cosas y me enseñaron el camino, son amables, Serlin un poco tajante, pero también muy buena persona"
"¿Debería devolverle el comunicador a Jashir? Mañana… Mañana mismo lo haré"
— ¿Temlin Avarlok? — Preguntó un hombre militar.
— Si, soy yo. — Respondió Temlin poniéndose de pie de inmediato.
— Tenga, debe dejarle cargando una vez a la semana por cinco horas. — Decía dándole una caja metálica negra con el símbolo del Reino y el número uno en ella.
— Gracias.
— Si, como sea. — Dijo el hombre yéndose apenas ella sostuvo la caja en sus manos.
Cuando Temlin abrió la caja, vió dentro de ella el comunicador, grueso, un poco pesado, el cual prensó de inmediato alrededor de su muñeca derecha, viendo que los bordes eran rojizos oscuros y alrededor de la mini pantalla era de un tono plateado.
"Solo los comandantes tienen el que lleva dorado, el resto usa plateado… ¿Por qué el comunicador que Jashir siempre utiliza es totalmente plateado?"
Pensó ella un poco curiosa.
"¡Maldición! ¡¿Que me sucede?! ¡Tengo que dejar de pensar en ese hombre!"
Temlin se regañaba a si misma mientras salía de ese salón y caminaba por un largo pasillo.
"No hay nadie por aquí, supongo que todos ya deben estar en sus tareas respectivas"
Fue en ese instante que Temlin se detuvo por completo al ver qué tres personas doblaron de un pasillo anexo en dirección frontal a dónde ella estaba.
Sus manos se hicieron en puño observando como esas personas más y más se acercaban a ella.
Alayka Zirkan en compañía del príncipe heredero Jashir y un hombre de cabello n***o y ojos dorados muy parecido a Alayka, el cual Temlin ya había visto anteriormente y sabía que era el comandante general de médicos, Ryan Zirkan, hermano mayor de Alayka y cabeza de la tercera familia de poder en el Reino.
— Vaya sorpresa, mira quién está aquí hermano, es la princesa falsa. Oh, bueno, ya no eres más la princesa, lo siento señora Avarlok. — Decía Alayka con una expresión burlista.
— Es un placer encontrarnos con usted, señora Avarlok. — Decía Ryan saludando a Temlin con una sonrisa amistosa.
— ¡¿Que crees que haces hermano?! — Exclamó Alayka enojada.
— ¿Que hago? Bueno, es una mujer de un estatus mayor al mío. — Decía Ryan a su hermana.
Temlin solo veía a ese hombre sorprendida.
— ¡Las leyes indican que ella no puede hacer uso de su estatus! ¡Nadie puede a excepción de los comandantes generales! ¡Si ella quiere respeto que lo gane sola! — Alayka alzaba su voz molesta mientras cruzaba sus brazos.
— Me voy. — Dijo Jashir sin siquiera volver a ver a Temlin. — Tengo cosas que hacer más importantes que detenerme a charlar con alguien. — El príncipe heredero comenzó a caminar y Alayka corrió para alcanzarlo.
Ryan por otro lado seguía frente a Temlin, viendo como ella hacía una expresión decaída y sus manos en puños estaban temblorosas.
— Lo siento, Temlin. — Dijo Ryan con una voz suave.
Ella volvió a ver sorprendida a esa hombre de ojos dorados.
— ¿Por qué? No… Usted… No debería disculparse… No ha hecho nada.
— No es por mí, me disculpo por el comportamiento de mi hermana menor, ella solo es una mujer enamorada, no es mala persona.
"Alguien como ella… Alguien tan digna y de verdadero Linaje de poder es la que debería estar al lado de Jashir"
Pensó Temlin triste.
Ryan seguía sin irse viendo fijamente a Temlin, el hombre se acercó a ella e inclinándose le susurró.
— Alayka está comprometida, no importa cuánto lo intente, Jashir no va a interferir en el compromiso de ella.
Dicho eso, el hombre continúo su camino.
Temlin hizo una expresión de sorpresa.
"Jashir… ¿No va a interferir?"
"¿Por qué me dice eso? Yo… Estoy casada… No tiene caso saber eso… No… No ahorita"
"¿De que me sirve? ¡¿Que puedo hacer ahora sabiendo eso?! Aunque mi matrimonio sea un contrato con fecha de finalización… Debo esperar y… Jashir no me quiere, ni siquiera volvió a verme…"
Temlin en ese instante vió su comunicador y recordó el código de Jashir, ese que el anteriormente le había dado y con el que ya había tenido contacto con él cuando utilizaba el aparato comunicador que él le obsequio.
Quería llamarlo.
Quería hablar con él.
Quería contactarlo.
Verlo a los ojos una vez más y reclamarle el por qué le hizo creer que ella tenía una oportunidad en el pasado.
Sin embargo, no lo hizo.
Marcó un código y lo guardo, pero no fue el que ansiaba, no fue el de Jashir.
Si no más bien el de su esposo.
Ella llamó a Fray.