Es peor de lo que creí

1507 Words
El tipo nos mira sonriente mientras cierra la puerta. - Buen día, Jason. No sabía que eras esa clase de hombre. - Dice el hombre caminando hacia un sillón que Jason tiene en una especie de sala al lado de su oficina. Rápidamente nos soltamos y yo miro a Jason sin saber que hacer. Él toma mi mano y me jala hacia el salón y, cuando estamos fuera de la vista del hombre, él me muestra un dedo en sus labios en señal de que guarde silencio. - Sr. Fabio Labarca, un placer tenerlo aquí.Y no, no soy esa clase de hombre, no se lleve una impresión equivocada de C&O, aquí no toleramos eso, la señorita a mi lado es mi novia. ¿QUÉ? ¿Pero porque a mí? ¿Que hice yo? Jason toma mi mano más fuerte y sonríe, eso es claro, debo hacer lo mismo, así que muestro mi mejor sonrisa y tomo la mano de Jason con más confianza. - ¿De verdad? Lamento mucho haberte malinterpretado hijo, pensé que hacías lo mismo que otros magnates con sus asistentes. - Mierda, eso no es bueno, ni siquiera conozco a este tipo. - No, para nada. No es grato saber que a uno lo esperan en casa y, sin embargo, está coqueteando con sus trabajadoras. Muy poco ético, y cómo comprenderá, vengo de una familia en dónde mis padres jamás tolerarían ese tipo de comportamiento. No es propio de los Cooper. - Se siente tan confiado al hablar, es más, habla con tanta propiedad que es inimaginable poder conocer a un hombre tan completo en ese sentido. Claro, fuera de que acaba de ser un imbécil conmigo. Dios ¿En qué estoy pensando? - ¿Y cómo se llama esta hermosa joven? - Dice el hombre que me extiende su mano. - Ella es Leonor González - Jason responde sonriente y yo lo miro algo impactada pues nunca le dije mi apellido, extiendo la mano pero Jason me la toma antes de que se la pueda dar a Fabio - Lo siento, comprenderá que mi novia no es parte de mi trabajo, y ya se iba, sólo vino a saludarme. Jason se para y yo me paro con él, volteo y le hablo a Fabio. - Sr. Labarca, fue un verdadero placer conocerlo, pero debo ausentarme, tengo ir a trabajar ahora, así que los dejo. - Muevo mi cabeza con mucho cuidado y respeto mientras sonrío educadamente. - El placer fue todo mío, Srta. González, espero poder verla en otra ocasión. - Sonrió y Jason nos guía, sin soltarme la mano, hacia la puerta. - ¿Que fue eso? - Le digo una vez que estoy afuera. - Si le decía que eres mi asistente y que estabas abrazándome porque él abrió la puerta, entonces nos quedamos sin negocio. Ahora debes desaparecer, que Fabio no te vea en la oficina. - Me dice molesto y cierra la puerta en mi cara. ¡Uuuuy que diablos con este idiota! Yo no lo estaba abrazando... Ambos lo hacíamos, bajo la cabeza cuando recuerdo eso. Camino molesta hasta la sala en dónde Gaby ya no está. No sé dónde queda su oficina así que le envío un mensaje para que venga por mi. - ¿Que pasó, Helena? - Dice algo asustada - ¿Te quedaste sin trabajo? - No, nada de eso, y no puedo ser Helena aquí, sólo Leonor. - Entonces habla, niña. - Mientras caminamos por unos pasillos hacia un ascensor, le voy contando todo lo que pasó allí adentro. - Eso es todo. - Termino el reporte y ella me mira impactada. - Diablos ¿eres su novia por 5 minutos? - Dice ella emocionada mientras yo quiero matar a Cooper. - No, no es eso, sólo debo esconderme para que el señor Labarca no me vea aquí. Así que te haré compañía hasta que se vaya. - Le sonrío pero no me siento feliz por esto. - Estás loca, realmente no entiendo cómo vas a decirle esas cosas al jefe. - Porque me prometí no volver a dejar que alguien más me trate mal o me golpee. Eso nunca. Y este idiota me grita como si yo fuese su hija. - Digo tomando el té que ella me sirvió. - Eso está bien, realmente entiendo porqué lo haces, pero igual es nuestro jefe y no podemos hacer eso. - Lo sé, me disculparé mañana. - Es momento de agachar la cabeza. Suspiro de impotencia. - Voy a revisar unos documentos mientras llamo a Sergei para que te introduzca a la base de datos de la empresa. - Gracias, Gaby. - Digo revisando mi teléfono y paseando mi mirada por su hermosa oficina, todo en rojo y rosa, es tan de ella y me sorprende que la tengan pintada y decorada con sus tonos favoritos. Un sillón rojo en una esquina con una mesita llena de revistas, una cafetera y agua solo para ella, Gaby tiene un muy buen puesto y un trabajo memorable aquí. Cuando ya ha pasado media hora, mi teléfono vibra con una transferencia de dinero. ¿Que diablos? Cuando la abro, me encuentro con un mensaje en el asunto. "Compra un vestido y lo que necesites para un cóctel de noche" ¿Que es esto? Miro los datos del depositante y ahí está mi respuesta. Jason Thomas Cooper Ormeño. Demonios ¿Por qué es esto? Cuando me paro para ir a su oficina, un mensaje me deja sin habla. WhatsApp de Jason: "Por tu culpa ahora debo aparentar frente a mi mayor inversionista que eres mi novia. Te transferí dinero para que compres lo necesario, el viernes tenemos que asistir a un cóctel en la empresa de Fabio. No puedes decir que no. Tu nos metiste en esto." ¿Yo? ¿En qué momento yo...? - Uuuuuh... - Salgo enojada de la oficina de Gaby y voy a la oficina del imbécil de mi ex jefe. Aunque, esta vez golpeo. No soy tan maleducada. - Pasa. - Dice el idiota de Jason. - ¡No! - Digo en cuanto entro. - Si. Lo vas a hacer porque es tu obligación evitar que tengamos problemas por tu estupidez. - Me dice sin mirarme, ni la cara da. - No, y punto. Yo no voy a asistir a esas cosas y menos para aparentar algo que no es. Yo no soy así. - Casi le grito. - Lo serás, porque si no lo haces, perderemos al mejor inversor y eso sólo demostrará que no puedo estar a cargo de C&O, por lo que mi padre y mi madre vendrán a instalarse acá. No quieres eso y yo tampoco. - Dice con una sonrisa arrogante. Diablos, hasta haciendo eso se ve bien. - Pero es que... - No sé que excusa poner. - ¿Qué? - Pregunta pasando la lengua por su labio inferior. - Tengo planes para ese día. - Estoy tremendamente nerviosa por este idiota. - Quedan cancelados. Fabio me pidió, no, más bien, me exigió que fuera con la hermosa novia que tengo, así que ahora no puedes decir que no. - Me mira de forma intensa. ¡Ay Dios! ¡Que mirada! - No puedo y no quiero. - Digo con una voz casi inaudible, mientras él se para y camina hacia mí. - Tendrás que querer. - Su aliento me eriza la piel en cuanto llega a mi lado. - No. Eso no es para mí. - Está demasiado cerca de mi piel. - ¿Y si digo por favor? - Es la primera vez que lo veo vulnerable desde que entré esta mañana. Casi me convence. - De verdad que no puedo, me rio cuando miento y eso no sería bueno. - ¿Puedes intentarlo al menos? - Su mano recorre mi brazo, el muy desgraciado está coqueteando conmigo para que yo acepte. - No y punto. - Digo alejando su mano asquerosa, quizá a quien tocó antes. Acaba de romper todo, este tipo es peor de lo que creí. Se usa a sí mismo para ganar porque sabe que puede. - Te subo el sueldo. - Dice tomando su cabello y caminando por la oficina. - Es que usted no entiende, no es que no quiera, no puedo. - Digo tratando de explicarle para no sonar grosera. - Te daré lo que me pidas a cambio. Cualquier cosa. - Ahora está negociando, por eso dice Gaby que es el mejor. Sabe justo lo que tiene que hacer. - No quiero nada, sólo paz. - Él se acerca a mi muy sutil y como una pantera a su presa cuando quiere atacar. - Algo debes querer, todo el mundo quiere algo. Dime tu precio. - Vuelve a coquetear mientras muerde su labio inferior. ¡Dios, que no soy de fierro!. - No existe dinero en el mundo que me compre. - Le digo ya muy cerca de su boca, casi temblando pero aún manteniendo mi punto. - Si no es dinero, entonces... ¡Demonios! Cooper desgraciado.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD