Me siento en una disyuntiva, me encanta trabajar así que quiero centrar mi atención en eso, pero Jason Cooper es un hombre difícil de ignorar.
Su petición me tiene en las nubes, no sé cómo decirle que no cuando me lo pide mordiendo ese labio pero, sobre todo, no se cómo alejarme de él, es como si hubiese algún tipo de conexión magnética entre nosotros que no me permitiera negarme a sus deseos.
Me siento como una estúpida porque llegué aquí arrancando de un hombre y resulta que me encuentro con uno que me atrae como el infierno. Nada en la vida se me ha hecho tan irresistible como lo hace Jason, incluso Dorian, de él me pude desprender y arrancar a tiempo, sobre todo por los golpes y los malos tratos, pero tener a tu jefe arrinconándote así mientras hace esos gestos tan coquetos, realmente me hace sentir como si hubiese estado perdiendo el tempo antes de él y, obviamente, no quiero eso.
Dios, este tipo es un fastidio, me molesta estar tan cerca de él, me hace sentir como si todo lo demás fuese completamente tonto, no quiero ni puedo dejarlo entrar así.
Intento desprenderme de sus brazos pero algo me detiene, lo miro a los ojos y el toma mi hombro.
- ¡Que me sueltes! Con un demonio, Cooper. Te voy a ayudar pero no me vuelvas a poner en una situación así y tampoco vuelvas a decirme lo que tengo que hacer si no es de trabajo.
- Muy bien, tampoco quería tener que llegar a tocarte. No eres para nada mi estilo. - Dice haciendo una mueca y volteando como si le diera asco.
- ¿Pero que...? - No alcanzo a terminar mi frase cuando un golpe en la puerta nos hace voltear.
- ¿Quién? - Pregunta él y se acerca a mi.
- Jason, soy mamá. - Miro a Cooper y el sonríe pero de forma sarcástica.
Se acerca y abre la puerta sin pensar, le da un beso a la mujer bonita que está en la puerta y ella le sonríe abiertamente.
- ¿Cómo estás, hijo? - Le dice tomando su mano.
- Bien mamá, pero estaba un poco ocupado. - Le dice y ambos me miran, no es grato ser el centro de atención, créanme.
- Con permiso, yo ya me iba. Un gusto señora. - Le digo tratando de salir, pero es justo ese momento en que él imbécil de Jason me toma de la ropa desde atrás y no me deje dar otro paso.
- ¿A dónde crees que vas? - Me dice en un tono y una expresión de molestia y yo no puedo hacer más que colocar una expresión de rata sorprendida robando el queso de la alacena.
- Lo iba a dejar para que converse con su madre. - Digo sonriendo a la señora.
- No, lo de mi madre puedo verlo en un par de minutos, lo de nosotros no puede esperar. Mamá ¿Me das un tiempo por favor? - Ella le sonríe y me mira con una expresión un tanto cómplice.
- Jason, deja que la chica se vaya para que conversemos, me iré pronto así que puedes ver después con ella todo lo que tienen pendiente. - Ella me vuelve a sonreír y me doy cuenta de que me está tratando de ayudar, así que le devuelvo la sonrisa cómplice pero Jason no me suelta de la ropa, y con un tono de voz sarcástico o bien, de burla, le habla pero refiriéndose a mi.
- A las ratas hay que tratarlas a tiempo, madre, porque después buscan la manera de huir sin que te des cuenta. - Dice mirándome mientras levanta su mano que me tiene la ropa tomada y me muestra a su madre dando un claro ejemplo de que me estaba intentando alejar.
- ¿Que tú no dejas de ser tan mandón? Ni en presencia de tu madre cambias tu actitud, eres despreciable, Cooper. - Le digo entre dientes y ambos nos sorprendemos cuando su madre se comienza a reír a carcajadas tomando su estómago mientras se agacha un poco.
- ¡Mamá! - Le dice Jason mientras la observa molesto.
- Lo siento, lo siento tanto hijo, es sólo que ustedes me recuerdan mucho a dos personas que conocí en el pasado.
- ¿De verdad conoció a alguien parecido a este hombre? - Le digo señalando a Cooper con una mano y haciendo un gesto de desprecio.
- Si, uno igual a él y también, una igual a ti. - Me toma de la mejilla y es un lindo gesto, me hace ruborizar.
- Supongo que eso es sarcasmo. No tengo tiempo para estas nimiedades.
- Eres exactamente como tu padre. - Le dice ella y sonríe nuevamente.
- Deja de tratar mal a la chica y permítele hacer su trabajo sin que estés sobre sus hombros todo el tiempo.
- No es eso, para nada estoy encima de ella, preferiría morir. - Dice mientras se voltea y camina hacia su escritorio.
- Ah, no creas que me impresionan tus estupideces, Cooper, podrías ser más caballero y pedir las cosas por favor. - Miro a su madre y hago una pequeña reverencia en modo de perdón - Disculpe, señora, no estoy diciendo que usted lo haya educado mal, es sólo que él quiere ser así porque se siente mejor menospreciando al resto.
- ¿Podrías callarte? Estamos en esto por tú culpa, no la mía.
- Pero yo no le pedí que mintiera, eso lo hizo usted SOLITO. - Remarco la última palabra y el me mira molesto.
- Mi madre tiene razón, después trataré contigo, es mejor lidiar con los asuntos banales después de una grata compañía.
¡Uuuy! Es un imbécil.
- Lo siento, señora, debo irme, pero fue un placer conocerla, usted es hermosa y muy educada. - Los tres sabemos que esa frase va para él.
- No quieras... - No lo dejo terminar de hablar y salgo corriendo de su oficina.
Llego a mi escritorio y me siento un tanto complicada, después de lo de ahora, estoy segura de que me quedé sin trabajo, ese tal Cooper ya no querrá verme aquí... Perdí la oportunidad de mi vida y todo por mi boca que no sabe mantenerse cerrada.
¿Que demonios pasa conmigo? ¿Porqué no aprendo a callarme? ¿Y porqué ese Cooper me hace sentir tan tonta?
No puedo evitar pensar en todo lo que me pasa cuando está cerca de mí y las reacciones que mi cuerpo tiene en su presencia, soy una tonta, estoy libre ahora pero vengo y me meto en la pata de los caballos. No logro entenderme, quiero salir corriendo de todo lo que me pueda hacer mal y, sin embargo, aquí me quedo, cerca de él.
- ¿Creías que podías deshacerte de mi tan fácilmente? - Me dice una muy conocida voz detrás de mi.
- No, no es eso, señor... - Digo tratando de parecer menos culpable por haberme ido así de su oficina y haberle hablado así frente a su madre.
- ¿Señor? ¿Ahora soy señor? Hace un tiempo era solo Cooper ¿Ahora me vas a tratar bien? Tu y yo vamos a ir a mi oficina y vamos a ver todos los pormenores de la estúpida fiesta en la que me metí por tu culpa. - Me dice sonriendo egocéntrico.
- No voy a ir a esa fiesta... - No me deja terminar de hablar.
- Que bueno que no te estoy preguntando.
- Pero... - Nuevamente me deja sin palabras en la boca.
- Sin peros... Vamos. - Me toma de la mano y me obliga a pararme.
- ¡Jason! - Le grito algo molesta y el vuelve a sonreír.
- Si, me gusta cuando dices mi nombre. - Maldito seas, Cooper. Su cretina sonrisa y su forma arrogante de hablar me hace sentir que este hombre no sólo será lo peor que me pase, más bien, será mi perdición.