Llegamos al ascensor y él nos mete sin soltarme la mano, intento alejarla pero el me mira serio
- Ni creas que te voy a soltar, primero muerto. Ya probaste no ser leal.
- ¿Que? Yo soy muy leal, pero a usted no lo conozco, no tengo porqué serle leal.
- Buen punto, aunque tendrías que serlo porque soy tu jefe. - Dice irónico como siempre, es un idiota.
- Eso no cuenta, no sea cretino. - Le digo intentando soltarme otra vez, pero ahora me toma más suave y me mira a los ojos.
- Ok, si no es porque soy tu jefe entonces hazlo por la gente de la empresa, todos podemos perder nuestros puestos si ese inversor se nos va. No lo entiendes, podríamos perderlo todo si perdemos a nuestro inversor. - Su mirada es de preocupación pero con él ya no sé cuál es la verdad.
- Usted no puede ser tan manipulador. No puede estar haciéndome esto. - Le digo y me intento alejar pero él toma mi mano y me mira sonriente.
- Soy peor que eso, cariño. - Me dice de forma sarcástica como si estuviera orgulloso de sí mismo y de su mal carácter. Jodido idiota.
- Si, mucho peor, no lo dudo. - Hablo molesta y mirando mis zapatos.
Salimos del ascensor y él nos mete en su oficina aún tomando mi mano, mientras me sienta en el sillón y se coloca frente a mí pero de rodillas.
- Perfecto, Srta. González, si no es por las malas, tendrá que ser por las buenas...
Me mira y sonríe coqueto mientras se muerde el labio inferior ¿Quieren saber si ya me afecta su presencia? Pues si, es cierto, mi corazón late como si fuese corazón de pollito. Casi puedo sentir como se sale de mi cuerpo.
- Dios, Sr. Cooper, no me mire así. - Le digo intentando alejar su mano, pero él me toma suave y me acerca lentamente hacia su cuerpo sin dejar de mirarme.
- Helena Karagiannis, por favor, ¿Puedes ser mi novia por una noche? - Un frío horrible recorre mi cuerpo completo, no sé que hacer, no entiendo cómo me puedo sentir tan mal justo ahora cuando él se ve tan bien y me lo está pidiendo así, pero...
Nunca creí que Jason Cooper sabría mi verdadero nombre, no lo entiendo ¿Cómo?
- No me mires así, Helena, no entiendo cómo creías que contrataría a alguien sin saber su nombre real. Investigo a todo mi personal. Yo no trabajo con cualquiera.
- Pe... Pero... - Las palabras no me salen.
- Simple, finge ser mi novia por una noche y yo te prometo mantener el secreto y brindarte ayuda con lo que sea que necesites. Es un buen trato ¿No te parece, Helena? - Vuelve a repetir mi nombre como si lo tocara con delicadeza en sus labios.
- Leonor, por favor, sólo dígame Leonor. Aquí no soy Helena. - Digo bajando mi cabeza.
- ¡Hey! Sube la cabeza, yo entiendo que si tuviste que hacer esto fue por una razón, así que no bajes la cabeza conmigo. No tienes que hacerlo. - Me toma la barbilla y me hace sentir verdaderas mariposas en el estómago, acaba de hacerme cambiar completamente la opinión que tenía sobre él, está aceptando mi necesidad de cambiar sin cuestionar.
- Está bien, podría intentarlo pero yo no puedo exponerme mucho, es imperativo mantenerme bajo perfil.
- ¿Tienes miedo de algo?
- No yo... - Intento pararme pero Jason toma mi mano y me aprieta contra su cuerpo, estoy temblando al sentirlo así ¿Que diablos pasa conmigo?
- Dime la verdad... Yo puedo ayudarte.
- No es nada. - Digo y él acaricia mi cabello.
- Jason... - Su forma de mirarme y su manera de tocarme me hacen sentir tan bien, nunca me sentí así con Dorian.
Algo entre nosotros es extraño, casi tóxico, no lo sé, un imán talvez, algo que nos atrae como polos opuestos y nos deja acorralados.
- Me gusta tu nombre... Helena. - Dice otra vez y ya no sé cómo soportar eso.
- Leonor. - Pido casi a gritos pero con una voz cargada de necesidad.
- No, yo prefiero el verdadero - Se acerca a mi oído y me habla bajito pero cargado de éxtasis - Helena.
Nos separamos un par de centímetros mientras me mira y es ahí que descubro que el muy imbécil me está coqueteando sólo para que le diga que si a su estúpida petición.
- Está bien. Voy contigo a esa fiesta, pero después de eso, renuncio. - Él me mira un tanto expectante y sonríe de lado.
- Está bien. De todos modos no eres un pilar fundamental en mi empresa.
El sarcasmo y la ironía cargada en esa frase me hace arder el corazón.
- Lo sé, no tiene que ser tan insensible.
Algo de tristeza aflora en mí, me siento triste, desechable y me siento compungida, él voltea y me observa mientras vuelve a acercarse a mí.
- Helena, yo... - Me alejo de él poniendo una distancia necesaria entre nosotros.
- Leonor, por favor. Voy a volver a trabajar, Sr. Cooper. Con permiso.
Me volteo y camino hacia la puerta, pero en cuanto la estoy abriendo, él toma mi mano y me abraza contra su pecho cuando logro voltear.
Me mira a los ojos, limpia aquella rebelde lágrima que casi escapa de mi ojo y sin decir ni hacer otra cosa, toma mi barbilla y acerca su boca a la mía en un movimiento rápido, pero se detiene a un centímetro y me mira los labios.
- ¿Puedo? - Me pregunta, y la verdad es que no sé si quiero que me bese o no, pero la corriente es insoportable.
- No, yo... - Me besa de todas formas, es un ligero y pequeño beso pero que me lleva a las nubes.
Sus manos están en mi espalda y cintura, las mías están en sus brazos, ese pequeño beso nos está llevando a un lugar indeterminado. No entiendo lo que nos conecta, su respiración se vuelve un poco más agitada mientras con su lengua intenta abrir mi boca, pero no lo hace porque lo sienta de verdad, diablos, como odio cuando me usan.
Me suelto y lo observo enojada.
- Nuevamente te estás burlando de mí ¿Que pasa contigo, Cooper?
- No, yo... - No lo dejo hablar y volteo buscando la salida.
Salgo de la oficina cerrando la puerta de golpe detrás de mi. Ya no quiero estar cerca de él, todo lo que me sucede a su alrededor no es normal y ya no quiero hacer esto.
Llego a mi oficina y comienzo con mis labores, no voy a ir a almorzar, prefiero no encontrarme con él, es demasiado molesto y demasiado bueno para coquetear.
Termino mi trabajo a eso de las 20 hrs. No me fijé antes de que la hora había pasado tan rápido.
Tomo mis cosas y vuelvo a mi casa, cuando estoy por dormirme un mensaje me hace levantar la cabeza.
Tomo el teléfono y reviso.
WhatsApp de Jason:
"Lo siento, no quise que pareciera que me burlaba de usted, actué mal y eso no es correcto. Estoy un tanto complicado ya que debemos ir a esa fiesta, y le aseguro que si no fuera por eso, yo no la molestaría tanto. Por favor considere mi propuesta, Helena."
Diablos, no la corta con el nombrecito.
WhatsApp de Leonor:
"Voy a ir con usted, no se preocupe, luego de eso me voy y le voy a pedir un favor, no me vuelva a llamar Helena."
Su respuesta no se hace esperar.
WhatsApp de Jason;
"Usted no tiene idea de lo agradecido que estoy por esto, y lo lamento, pero es que me encanta su nombre. Helena."
Sobre la misma le respondo molesta.
WhatsApp de Leonor:
"Soy Leonor, Sr. Cooper. Para usted y para todos, sólo soy Leonor, y no se acostumbre a mi nombre, porque me iré en cuanto esto termine."
Me responde nuevamente.
WhatsApp de Jason:
"Eso es materia de discusión, Helena, y debo advertirle que, cuando a mí me encanta algo, suelo no dejarlo ir y ser muy persistente hasta tenerlo."
¿Que diablos quiso decir con eso?
Uuuh, maldito Cooper, siempre me deja pensando en él.
WhatsApp de Leonor:
"Lo malo es que, cuando uno se obsesiona con algo, siempre termina mal. No le recomiendo obsesionarse con mi nombre, ya que no lo volverá a oír, al menos no por mí."
WhatsApp de Jason:
"¿Estás segura?"
Aaah y hasta parece que está coqueteando conmigo. ¿Cómo puede ser un hombre tan coqueto? ¿Será así con todas sus asistentes y por eso se van?
No, otra vez estoy pensando en ti.