Me encanta

1516 Words
Dejo el teléfono y ya no le respondo más, no quiero que se preste para malos entendidos, tomo un par de respiraciones y me intento calmar, pero la verdad es que ese beso me deja sin pensamientos posibles, ya no logro dimensionar otra cosa que no sea su rostro sobre el mío preguntando si me puede besar. Tomo el teléfono y le envío otro mensaje, no pregunten porque, no lo sé. WhatsApp de Leonor: "Usted es un coqueto, ¿suele comportarse así con todas sus asistentes?" Cuando creo que ya no va a responder, resulta que me vuelve a llegar un mensaje. WhatsApp de Jason: "No soy un hombre coqueto, pero debes admitir que, cuando te hablo, tu rostro se enciende en llamas. Eres tú quien coquetea conmigo." WhatsApp de Leonor: "Eso jamás. Son todos los hombres iguales." WhatsApp de Jason: "No sé si todos, pero yo al menos no coqueteo con nadie. Y si te pareció que coqueteaba contigo, entonces me excuso, lamento lo del beso, no volverá a pasar. Nos vemos mañana en la oficina". Diablos, eso se sintió extraño, me resulta un poco tosco como terminó el chat. No me imaginé que Jason podría ser tan extremo. Pero bien, es mejor así. Al otro día llego a la oficina y mi amiga Gaby me presenta con los que faltaron ayer, luego me incorporo a hacer mi trabajo de la mejor forma, cuando estoy más ocupada, mi teléfono vibra con un mensaje. WhatsApp de Jason: "Buen día, Srta. González ¿puede venir a mi oficina, por favor?" Tomo mi agenda y me voy a su oficina, que está por el pasillo hacia adentro, mientras la mía está saliendo de ese pasillo. Cuando llego, golpeo la puerta y él me indica que pase. - Con permiso, Sr. Cooper. - Adelante, Srta. González. Tome asiento. - Usted dirá. - Me siento y arreglo mi agenda para anotar. - Primero que todo, necesito presupuestos de proyectos inmobiliarios recientes que hayamos rechazado por alguna falla y que haya sido corregida, recuerde que siempre damos una segunda oportunidad a empresas emergentes, segundo, la nueva tableta saldrá a la venta la próxima semana y necesitamos gestionar la presentación del proyecto. - Para de hablar y termino de anotar. - ¿Es todo? - Pregunto. - No, tenemos también que ver lo de la fiesta, pasaré por usted a las 21 hrs. Tengo la dirección que dejó en su currículo, si hay otra necesito que me la envíe por mensaje por favor. - No, es la del currículo. Si eso es todo, entonces me retiro. - Digo y me paro. - Si, es todo, puede irse. Camino hacia la puerta y él me habla. - Srta. González... - Dígame, Sr. Cooper. - El n***o se le ve bien, pero el blanco como ese vestido que trae hoy, le queda perfecto. Compre un vestido de ese color para la fiesta. - Está escribiendo en su agenda mientras me habla. Ni siquiera me miró ¿cómo diablos sabe que mi vestido es blanco? - Gracias, no sabía que se había fijado en ese detalle. - Ya le dije anoche, lo que me encanta me obsesiona, y sobre todo si tiene un desafío o un misterio... - Levanta la cabeza y clava sus ojos en mi cuerpo, algo que consigue, de cierto modo, calentar mi cuerpo completo - Y usted tiene ambos. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, me hace sudar y no sé cómo responder a eso. Jason se para y camina lentamente hacia mi mientras comienzo a morder mis labios sólo por la premura de tenerlo tan cerca como una fiera salvaje. - Podría intentar seducirla, si termina en mi cama, entonces dejará de ser un desafío. - Demonios, que me trague la pinche tierra en este momento. - No soy una mujer fácil de seducir. Y si yo fuera usted, me ahorraría los comentarios que puedan terminar siendo acoso laboral. - Le digo pero nada de eso me convence, sólo quisiera que estuviera más cerca, algo que es demasiado perceptible para él, pues se acerca a mí y me acorrala contra la muralla tomando mi barbilla con su mano abierta, y mi cabello con la otra. - ¿Que dices, Helena? ¿Te interesa la oferta? Aunque debo aclarar que sólo será una vez, soy hombre de una sola mujer. - No - Mi voz es un susurro - No quiero a alguien que no pueda ser solo para mí, mucho menos que ya tenga a alguien y tampoco estoy buscando sexo. - Bien, porque eso es un desafío y me excita más cuando es así, te aseguro que haré que me quieras tener en tu cama. - ¿Porqué yo? - Logro preguntar mientras aún tiene mi barbilla y mi cabello tomados, su nariz roza ligeramente mi lóbulo, algo tremendamente caliente para mí. - Porque no babeas por mí como las demás. Mientras más te alejas, más te quiero tener entre mis brazos y hacerte mía una y otra vez. Una noche, Helena, sólo una noche. - Susurra en mi oído la última frase. Aaay Dios, que esto me está quemando. - No, yo... - De pronto y sin aviso, alguien golpea la puerta y yo me aparto de Jason quien se arregla la ropa y respira. Se nota afectado y, a decir verdad, el bulto entre sus piernas lo delata. Arreglo mi cabello y mi vestido, algo que Jason no puede evitar mirar. - Me encanta como te queda. - Gesticula y mis hormonas ya me tienen en las nubes. - ¡Pase! - Dice y yo tomo mi agenda con mi lápiz para salir de aquí. - Jason, cariño ¿porqué te demoras? - Una impresionante morena de ojos especialmente verdes y vestida de rojo, deja ver su cuerpo completo a través de la rendija de la puerta. - Sonia ¿Que haces aquí? - Jason se ve un poco alterado, ella debe ser la mujer a la que mencionó antes. Demonios, ¿Que diablos querías de él, Helena? Un hombre como Jason Cooper no podía estar soltero, era imposible. ¡Mierda! Salgo de uno y me meto en otro. No hay caso conmigo. - Con permiso. - Digo y salgo de la oficina pero Jason me habla. - ¡Leonor! Vuelve después, por favor. Aún hay asuntos que debemos tratar. - Lo miro molesta mientras Sonia se acerca, toma su rostro y lo besa fervientemente. ¡Auch! Eso dolió y me acaba de demostrar que no puedo confiar en él. ¡Jamás! Vale decir que no vuelvo en todo el día pese a sus mensajes, es más, ignoro los que me envía en la noche y al otro día. No voy a caer en su juego, no soy idiota. El día de la fiesta ha llegado, me he comprado un vestido amarillo que combina muy bien como mi tono de piel y mi cabello, un par de aretes y una ligera cadena de oro, que es lo único que me queda de mi madre. Estoy lista. A las 21 hrs. Un mensaje me indica que Jason Cooper ya llegó, así que bajo y pongo mi mejor cara, no quiero que crea que puede aprovecharse de mi. - Buenas noches, Srta. González, se ve usted hermosa. - Me dice en cuanto me ve, intenta tomar mi mano pero la alejo, y pese a que parece ser el mismísimo lucifer con ese atuendo y ese carisma único que atraería a cualquiera, yo me alejo. No lo quiero cerca. - Gracias. - Coloco mis manos cruzadas en mi cuerpo y lo ignoro, el sonríe y el viaje continúa en completo silencio, cuando llegamos, él se baja primero y me pide esperarlo para ayudarme, pero me bajo al mismo tiempo y comienzo a caminar. - Debemos parecer una pareja enamorada, ¿puedes darme la mano, por favor? - Me pide y tiende su mano, está demás decir que una corriente me recorre en cuanto me toca. - Helena... - Me habla suave nuevamente. - No me diga así por favor. Ahora fingiremos pero luego nos separaremos y esto se acabó. - Helena... Mírame. - Susurra otra vez, se para cuando estamos por entrar, hay muchas personas afuera y nos miran en cuanto cruzamos el jardín. Adentro suena una canción romántica de Alejandro Fernández que se llama "¿Que voy a hacer con mi amor?" y aquí, Jason me toma de la cintura acercándome a su cuerpo mientras su boca se acerca a mi oído y me habla. - Si vamos a fingir, entonces quiero un beso para poder demostrar amor ante toda esta gente. - Sus labios trazan mi mandíbula y mi pulso se acelera, quiero apartarlo pero es como apartar un muro, mi respiración agitada y sus labios llegando a mi mejilla mientras me presiona aún más cerca, puedo sentir el latido de su corazón mientras la canción nos envuelve. Una vez en la comisura de mis labios, se aparta, me mira y muerde su labio mientras se acerca a los míos. No era broma, me va a besar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD