El mismo día Texas, Dallas Isobel Lo que debía ser una charla casual, apenas un intercambio cordial con un matiz de negocios con Evelyn Sterling, en cuestión de segundos abrió una brecha llena de interrogantes. No era solo la alianza lo que comenzaba a complicarse; algo más se infiltraba en el tablero. Algo que no había previsto. El nombre tenía rostro: Elena Vaughn. Y lo que más me inquietaba no era su currículum, sino la posibilidad cada vez menos remota de que fuera la misma mujer que había despertado el interés de mi hijo. Y ahí estaba Evelyn frente a mí, rígida, con los brazos cruzados y los labios apretados hasta casi perder el color. El fastidio le endurecía el rostro; su rabia todavía desbordaba después de despotrica

