Análisis financiero.

1080 Words
[POV Liam] ​El aire en la sala de juntas apesta a desesperación y la colonia barata de mi tío. ​—Es una oportunidad única, Liam —insiste, golpeando la carpeta metálica con los nudillos, haciendo un sonido que me exaspera—. Tienes que firmar... crecimiento del 10% anual compuesto. Es dinero gratis. ​Me masajeo la sien. Dios, estoy rodeado de idiotas. Aston cree que sigo siendo el niño al que puede deslumbrar con números inflados. Estoy a tres segundos de echarlo de mi edificio por creerme un incompetente. ​Apenas registro la presencia de la candidata sentada en la esquina. Es parte del mobiliario. Otro aspirante a engranaje en la maquinaria de Blackwood Corp. No me importa quién es, solo quiero que Aston se calle. ​—Pfff. ​El sonido es pequeño, pero en el silencio tenso de la sala, suena como un disparo. ​Aston se gira, furioso por la interrupción. Yo me giro más despacio, molesto por la distracción. ​Mis ojos recorren la figura sentada. Traje sastre color arena. Postura rígida. Y entonces, llego a su rostro. ​Mis engranajes mentales se detienen en seco. ¡​No puede ser! ​Esos ojos. Los ojos que vi en el retrovisor, rojos de llanto pero con un destello de acero. La mujer que casi arrollo hace unos días. La que rechazó mi ayuda y salió de mi auto con una dignidad rota que me dejó... inquieto. Desencajado. Una sensación que detesto. ​¿Qué diablos hace ella aquí? ¿Es una puta broma del destino? ​—¿Disculpe? — La voz de mi tío Aston está cargada de enojo. ​Y entonces, ella lo dice. Suelta un análisis financiero que cabe recalcar nadie le pidió. Inflación del 7%. Saturación de mercado. Esquema erróneo o estafa. ​Cada palabra es un golpe preciso a la arrogancia de mi tío. ​Me quedo inmóvil, observándola. Por fuera, sé que mi rostro es una máscara de indiferencia. Por dentro, siento una chispa de algo que no había sentido en meses en esta oficina estéril: Interés genuino en esta mujer que hace unos días parecía una flor marchita y en este momento está aquí con la lengua afilada y disparando directo a mi tío. ​No es solo la mujer triste del auto. Es inteligente. Y tiene agallas. Se está enfrentando a Aston Blackwood en su propio territorio, sin saber que es accionista de esta empresa y a mi me ignora como si fuera un oficinista más sin saber que yo soy el CEO. ​Aston explota. La insulta. Intenta echarla. ​Yo la observo. Quiero ver si se quiebra. Quiero ver si la leona que intuí en el auto es real o fue un espejismo. ​—Soy Sofía Campbell —responde ella, alzando la barbilla, mirándolo a los ojos con fuego—. Y estoy esperando una entrevista. Pero no se preocupe, si este es el nivel de educación de la empresa, no me interesa el puesto. ¡​Bingo! ​Una sonrisa interna lucha por salir, pero la reprimo. Es magnífica. En un mar de ejecutivos cobardes que me dicen que sí a todo, esta mujer, desempleada y que vi vulnerable hasta sentir que se rompía entre mis manos, prefiere irse antes que perder el respeto por sí misma. ​Ella se gira para irse. Ni siquiera me ha mirado. Para ella, soy solo otro traje en la sala. Eso me resulta extrañamente refrescante, no es como todas — o la gran mayoría— las mujeres que me rodean, sonriéndome solo porque soy yo, casi bailando alrededor mio, complaciendo todo lo que yo digo y no por qué yo les importe, sino porque esperan agradarme a toda costa y obtener un beneficio con ello. Sofía Campbell no. Ella ni siquiera me mira y desafia a mi tío por ser un imbecil. ​—Vámonos, Aston —digo. Mi voz suena extraña en mis propios oídos, más ronca. ​Cierro la carpeta. Ya he visto suficiente. Necesito sacar a Aston de aquí antes de que arruine la única contratación que ha valido la pena en meses. Milagrosamente Aston me hace caso y me sigue pero despotricando sin miramientos hacia la mujer que está a mis espaldas y no resistiendo más le contesto. No porque quiera quedar bien con nadie, sino porque no puedo lidiar con la gente imbecil y en este momento mi tío se está portando como un completo imbecil ¡El peor de todos! Regresando la cara hacia él que me sigue casi haciendo una pataleta, veo de reojo la silueta de quién ahora sé es Sofía Campbell y tratando de bajar la voz pero sin perder letalidad en ella, le digo a mi tío. ​—Esa "insolente" acaba de auditar tu proyecto estrella en cinco segundos y gratis, tío —le suelto, disfrutando cómo se pone pálido—. Revisa esos números Si encuentro ese error otra vez, cancelo todo el financiamiento.. ​La mujer de Recursos Humanos entra, balbuceando idioteces sobre pruebas psicométricas de capturista. ​Miro a Sofía Campbell otra vez. Está ahí parada, digna en su traje color arena, es un contraste tan magnífico para mí, ver cómo esta mujer que hace tan poco se rompía en pedazos hoy está aquí con el mentón alto y sin bajarle la mirada a Aston, es casi como ver por primera vez a alguien similar a mí, alguien que se ha ganado mi respeto y eso casi siempre es lo último que otorgó a cualquier persona. Un diamante en bruto en medio de mi aburrida corporación. ​No voy a dejar que se escape. No esta vez. ​—La señora Campbell está contratada —ordeno a la nerviosa mujer que me mira con los ojos muy grandes, nerviosa y casi creo que se le va a enredar la lengua antes de que siquiera pueda darme un «si» ​Por una fracción de segundo regreso mi vista por última vez hacia Sofía y nuestros ojos se encuentran. Los míos, miel y escrutadores; los suyos, verdes y cautelosos. No le sonrío. No le doy la bienvenida. Esto no es caridad, es una adquisición estratégica. ​Salgo de la sala antes de hacer alguna estupidez, como preguntarle si sigue triste, ¿Cómo está? Ya habrá tiempo para tenerla cerca ​Sofía Campbell. Bienvenida a mi mundo Sigo mi camino y con Aston siguiendome y mirándome como si quisiera matarme pero sin hablar.
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