Hay que vestirse bien para recibir a las visitas Miracle eran las sabias palabras de mama cada vez que teníamos que recibir visitas en la casa. Me suelto el cabello para desenredarlo este año ha crecido más que lo que imagine me llega caso a los codos, tan castaño como el de mi madre y con eso rizos naturales en las puntas. Me pongo un cintillo para recoger la parte de adelante y por ultimo me miro nuevamente al espejo antes de bajar, vaqueros camiseta y zapatillas – sip estoy bien – salgo del cuarto y bajo las escaleras para encontrarme con mi padre tomándose su café matutino mientras lee el periódico
– Buenos días papa – mi padre baja el periódico y me regala una sonrisa que hace que las pequeñas arrugas de su rostro resalten
– buenos días cariño, lamento no haber cenado contigo anoche. Tuve que ir hasta la ciudad por negocios
– está bien… qué tal te fue
– De maravilla, tuve una reunión con unos inversionista franceses e italianos están interesados en nuestro vino en especial los de esta cosecha, te imaginas si todo sale bien en esta vendimia no solo tendremos tiendas en Seattle ,Vancouver y New york sino también en Florencia, umbría y parís – mi padre suena tan emocionado. Está cumpliendo uno de sus mayores seños extender nuestro vino por todo el mundo
– papa eso suena increíble… y Florencia es…es increíble – quiero tratar de disimular mi emoción pero no puedo Florencia es la ciudad favorita de mama mis padres fueron de luna de miel a ese lugar
– tu madre estaría saltando de la alegría de saber que venderos paraíso en Florencia
– si amaba Florencia
– amaba a Dante y a Beatriz cuando estuvimos ahí no hubo un solo lugar al que no relacionara con ellos
– como conociste a esos inversionistas
– son amigos de Charles, más bien son accionistas de su empresa jim fue el contacto
– ¿Jim?
– si anoche estuvo en la cena, por más que le pedí que regresara conmigo anoche, insistió en quedarse y llegar por la mañana – papa ya lo había visto. Los nervios que trate de aplacar durante toda la noche regresaron más fuerte alojándose en el centro de mi estómago. Ya no hay vuelta atrás Jim vendrá, de hecho está por llegar
– me alegra que las cosas marchen bien y ojala podamos hacer negocios con los europeos
– Miracle eso sonó racista
– son europeos no hay racismo alguno en mis palabras
– crees que le guste nuestro nuevo paraíso
– claro que si papa, paraíso en un gran vino. Iré a ayudar a Tita Olfa con la mesa para el desayuno – mi padre vuelve a fijar su atención en el periódico mientras yo me levanto para irme directo a la cocina
Tita Olfa esta ralamente emocionada está preparando un desayuno como para un batallón de soldaos hambrientos
– buenos días
– oh…Miracle buenos días
– Esto se ve realmente bueno – señalo los rollos de canela recién horneados
– son los favoritos de Jim aun lo recuerdo
– y valla que es un verdadero milagro que tu recuerdes algo
– quieres algo antes del desayuno
– no estoy bien desayunare con papa y Jim – se oye tan raro antes solo éramos papa y yo, y ahora hemos agregado al alguien más – voy a ayudarte a poner la mesa –
Camino hacia el calienta plato y tomo la vajilla y los cubiertos y me regreso al comedor. Papa a la cabeza de la mesa. Yo a su mano derecha y Jim a su izquierda. Tres platos, seis cubiertos, tres tazas para el café y tres servilletas
– pusiste la vajilla floreada
– si recordé esta mañana que mama decía que lo mejor para las visitas ¿Cómo me veo? – abro mis brazos hacia los lados y doy una pequeña vuelta para que Tita Olfa me dé su visto bueno
– estas igual a tu madre – su melancólica sonrisa me encoje el corazón – solo que con el color de cabello de tu padre – voy a contestar pero un sonido o mejor dicho un disparo nos puso alerta miro a Tita Olfa y ella a mí, conozco solo a una persona que porta amas en este lugar y es porque papa se lo permite. Los gritos y el bullicio luego del disparo nos hacen salir a toda prisa de la casa. Al llegar afuera miro la verja en el piso rota y una Ranger Rober negra sobre la verja hecha añicos, Braulio apuntando con la escopeta al auto
– Que sucede – pregunto al llegar a toda prisa
– no sé quién demonios esta en ese auto pero se ha negado a decir quién es cuando se lo pregunte
– Braulio baja el arma esto no es un bunquer de máxima seguridad, es un viñedo y es zona turística
– la zona turista es el viñedo no la casa por lo tanto la seguridad es mi responsabilidad – Braulio se ve realmente molesto, Braulio es un antiguo marino amigo de papa es como el capataz del rancho
– óyeme anciano necesito pasar – ambos miramos hacia donde viene la voz la puerta del auto está abierta y un chico de cabello como la mantequilla y de un largo de llega a su barbilla lentes de aviador y una barba de unos tres días nos habla, Braulio parece querer matarlo y lanza otro disparo al aire, me tapo los oídos y me encojo por el sonido de la detonación veo hacia el chico y sigue ahí sin inmutarse
– ¡Braulio baja el arma! – Ordena la voz de mi padre – Jim no había necesidad de derribar la verja – miro hacia el chico que ahora sé que es ¡Jim! Y esta realmente cambiado su cabello esta tan largo
– lamento lo de la verja lo arreglare, puedo pasar – Braulio hace la escopeta a un lado y jim pasa encima de la verja terminado de dañarla, mi padre llega a mi lado y el auto se apaga, jim baja del auto y lo detallo muy bien, vaqueros a la cadera una camiseta gris y esos lentes
– hola George aquí estoy como se lo prometí a Charles – papa parece algo molesto por la verja pero se relaja cuando Jim le extiende la mano
– hola Jim, si ya veo que aquí estas. Esta es mi hija Miracle ¿la recuerdas? – mi padre me presenta pero Jim no se mueve, no sé ni siquiera si me está mirando porque lleva puesto los lentes
– a claro… hola Milagro – sube sus lentes hasta su cabeza y sus ojos azules como las aguas del lago escondido me dan la bienvenida, y ha dicho mi nombre en español
– Hola Jim – le sonrió pero él parece no notarlo porque vuelve su mirada a mi padre
– tienes herramientas y alguna máquina para soldar
– sí pero primero será mejor que pasemos a desayunar
– muero de hambre
Ambos caminan a la casa dejándome atrás, me miro de pies a cabeza > huelo mi aliento pero nada, estoy bien no entiendo la razón por la cual me ha ignorado, quiero molestarme, pero recuerdo las palabras de papa, Jim está pasando un mal momento perdió a su madre. Suspiro y camino de vuelta a casa.
Durante el desayuno todo fue silencio y nada más. Los rollos de canela que Tita Olfa se esmeró tanto en hacer para Jim fueron también ignorados por él. No los probo, no los miro paso todo el desayuno con la cara de perro bravo con la que casi hace que Braulio le pegue un tiro
– Miracle, que te parece si le enseñas a Jim la habitación que preparamos para él – dejo el rollo de canela a mitad de camino, ya que Jim no quiso yo sí, así que me atreví a probar que tal estaban
– Claro – me pongo de pie aun con el rollo de canela en la mano y le indico con la cabeza a Jim que me siga, puede que esta vez sí logre conectar con él, subimos las escaleras en total silencio. Jim con la vista fija en su teléfono y yo lanzándole miradas furtivas para ver si veo alguna expresión de dolor o rabia en su rostro, pero que hay. Nada. Eso es lo que hay nada solo Jim en una versión mejorada después de trece años eso es todo. Llegamos hasta la puerta del que será su cuarto y me aclaro la garganta porque el chico sigue aún metido en su teléfono
– Ejem – levanta la vista como queriéndome decir. Ya deja de joder tanto y dime qué quieres. Pero ignoro ese hecho y sonrió – esta es tu habitación, Tita Olfa y yo la preparamos para ti – no hay respuesta de su parte sigue ahí parado mirándome sin ninguna emoción en el rostro. ¡¿Qué demonios le pasa a este chico?! Calma perdió a su madre hace cinco meses – puedo ayudarte a desempacar si quieres, y mientras podemos ponernos al día. Wow son trece años…eso es mucho…colegio, instituto y puede que también universidad muchas cosas de que hablar ¿no crees? – termino mi propuesta de empatizar con Jim con otra gran sonrisa para animarlo a que me deje desempacar con él. Pero que recibo de su parte:
– creo que hablas mucho y yo tengo muchas cosas que hacer. Si te quitaras de en medio y me dejaras pasar la situación sería menos estúpida para ti y más fácil para mí – que carajos… vamos Miracle, Jim está pasando por un momento difícil y quedamos en darle su espacio. Borro mi sonrisa del rostro y me hago a un lado para que pase. Jim abre la puerta mira la habitación, tira el bolso que trajo con él a un lado y se vuelve hacia mi vuelvo a sonreír pero ahora de boca cerrada
– oye crees… – la puerta se cierra en mi cara impidiendo que termine de hablar. Parpadeo varias veces. Levanto la mano para tocar la puerta pero me retracto. Jim necesita espacio.
Entro a mi habitación y miro mi pequeña mesita de noche a juego con todo lo demás en mi cuarto es de madera blanca, la lámpara que me regalo la abuela en navidad, la fotografía de mis padres y yo, la pacerá de mi pez Aton que murió cuando yo tenía nueve y que ahora es en donde reposan cada una de las piedritas que he recogido en el estanque desde que lo encontré hay demasiadas de diferentes formas y tamaños y cada una le he escrito un deseo algo que deseo con todo mi alma que algún día se haga realidad. Soy tentada a abrir la gaveta y mirar nuevamente la fotografía. Pero desisto me lanzo en la cama y llevo mi brazo derecho hasta mi cabeza para reposar en el. Mirando hacia el techo de mi habitación. Me vuelve a invadir la melancolía. No sé porque he estado recordado tanto a mama, de seguro es porque una de sus mejores amigas ha muerto y muy dentro de mí me duele que algo que haya sido muy cercano a ella y que se parece también mucho a ella haya desaparecido también como lo hizo ella. Sonrió ante el recuerdo de la muerte de Aton ese día todo fue tan trágico para mí que ahora que lo recuerdo no lo veo más que muy gracioso. Mama había insistido en que fuéramos a Seattle para visitar a los abuelos, la abuela estaba de cumpleaños y las tres iríamos hasta la gran rueda para subirnos en ella y cantar cumpleaños feliz en lo más alto del cielo. La cuestión es que de camino a Seattle enferme por unas golosinas que comí y me hicieron vomitar tanto que hasta me internaron en el hospital de lo deshidratada que quede. Nuestros planes con la abuela no se dieron y al regresar a casa Aton estaba muerto en su pecera. Tal parece que Seattle me lo quita todo. Baje las escaleras corriendo en busca de algunos de mis padres para que me ayudaran a practicar primeros auxilios a Aton, recuerdo la cara de papa quería morirse de la risa cuando se los pedí pero mama lo regaño y trato de comportarse lo más serio posible por la memoria de Aton. Ahora que lo pienso si alguien me pide que le de respiración de boca a boca a un pez de seguro que me parto de la risa. Pero mama solo se colocó a mí altura sostuvo la pecera conmigo y me sonrió diciendo: – cariño Aton ya no está aquí, pero eso no quiere decir que ha desaparecido. Lo recordaremos siempre ahora ven hay que buscarle un lugar para que descanse – mama y yo dejamos a Aton en el estanque de los patos y nos quedamos hay mientras su cuerpecito flotaba. No quise botar la pecera y la tuve conmigo hasta que conseguí uso para ella. Para las roquitas de los deseos
– toc, toc – escucho la puerta de mi habitación
– Adelante – sigo con la mirada en el techo
– Miracle linda, he preparado limonada fresca para Jim el chico está realmente trabajando duro en la verja ¿te gustaría llevársela? – me pongo de pie, Tita Olfa me mira con una sonrisa en los labios y trato de calmar mi emoción no quiero que piense que me muero por llevarle a limonada a Jim
– no sé si sea buena idea, me ha dejado claro esta mañana que no quiere que lo moleste
– Bueno – dice Tita Olfa encogiéndose de hombros – tendré que pedirle a Darla que se la lleve
– No espera – la detengo antes de que salga de mi habitación – la cuestión es… si no quiere tomársela porque se la he llevado yo – juego con mis dedos mientras veo la punta de mis zapatos
– dijo que no quieres que lo molestas ¿cierto? – Asiento – bueno entonces no lo molestes, solo lleva la limonada déjala cerca de la fuente y luego regresa – dejar la limonada y luego regresar me repito en mantra
– Bien – Tita Olfa sonríe y yo la sigo hasta la cocina. Me entrega una bandeja con la jarra de limonada y un vaso. Solo llevarla y regresar. Dejar la limonada y regresar, bajo los escalones de la entrada con cuidado, camino y repito mi encomienda de: dejar la limonada y luego regresar. Pero me detengo al mirar a Darla charlar con Jim ella sin dejar de enroscar un mechón de su cabello rojo en su dedo mientras mastica goma de mascar de forma muy exagerada y sensual y Jim muy sonriente. Le está sonriendo. Ahora que se supone que haga Darla no estaba en el plan de dejar la limonada y luego regresar. Me acerco más a ellos y escucho como Darla suelta una risita chillona por algo que le ha dicho Jim. Darla al verme hace una gran mueca de disgusto. Y Jim al ver la mueca en la cara de la Darla voltea hacia mí y para colmo también con cara de disgusto
– Tita Olfa envió esto – me agacho para dejar la bandeja en la esquina de la fuente y me doy media vuelta
– ¡hey Milagro espera! – ha vuelto a llamarme por mi nombre en español. Me doy la vuelta y me acerco un poco
– falta un vaso para Darla. Podrías por favor traerlo – parpadeo un par de veces y miro a Darla sonreír victoriosa sin dejar de jugar con su cabello
– claro – bajo la vista y me doy media vuelta en busca del vaso para Darla
– Que ella misma se busque su vaso – levanto mi vista y veo a Saúl montando a la Morena y con Arena de su lado. Los ojos me brillan de emoción… ¡es Saúl! Esta aquí y además lleva puesto el sombrero y la pañoleta que le regale antes de que se marchara a la universidad en las vacaciones pasadas
– ¡hola Saúl! – corro hasta él que en un santiamén se bajó del caballo y me recibe en sus brazos alzándome en el aire
– estas más hermosa que la última vez que te vi – me sonrojo un poco Saúl siempre tiene palabras hermosas que decir
– cuando llegaste
– haces unos minutos, quería saber si te gustaría ir a ver conmigo los viñedos, ahora mismo están limpiando las uvas
– claro pero primero tengo que…
– Darla que se busque su vaso, tu vendrás conmigo – asiento y me subo a Arena
– un justo verte Jim – saluda Saúl y Jim solo asiente.
El resto del día no fue mucho más de lo mismo. Jim como si nadie existiera excepto él. Harley no se apareció, durante la cena todo silencio total. Pero para mí consuelo pasar la tarde con Saúl fue increíble hablamos de los bien que le va en la universidad, de lo mucho que nos extrañamos. Y ahora aquí acostadita en mi cama luego de darme un ducha. Solo deseo que estos cinco meses con Jim aquí no sean igual de catastróficos que hoy