Italia es impresiónate y realmente hermosa. Mucho mejor de lo que esperaba.
Llegamos al apartamento es tan hermoso más de lo que yo podía pagar. Si hubiera vivido de la beca.
El apartamento es espacioso. Con dos cuartos y un baño. Una sala hermosa con combinaciones azules. Y una cocina terracota. Lámparas bellas. Y lo mejor de todo podíamos ir caminando a la universidad.
– Fiorela esto esta hermoso. Más de lo que yo podía pagar estando sola; de verdad muchas gracias – le digo mientras inspecciono el lugar con la vista
– Por favor. Laura sin no hubieras venido conmigo. Estaría sola en este gran apartamento. Y, además. Nada es igual sin ti. Así que deja de agradecer y comencemos a desempacar
– De igual forma. Conseguiré trabajo y te ayudare a pagar los gastos. Ojalá lograra conseguir trabajo en algo que tenga que ver con mi carrera. Así todo sería mucho más fácil. y aprendería muchísimo – le digo mientras tomo asiento a su lado
– Bien hablando de eso. papa es cliente de un bufete de abogados muy importantes aquí, su dueño se acaba de jubilar y su hijo tomo el control del bufete. Mi padre los conoce a todos. Y hablo con ellos. Su hijo necesita una secretaria nueva. Y él te recomendó – me dice como si me estuviera diciendo la hora
– ¡¿Qué?! ¿Es enserio? que haría yo sin ti. No puedo creer que tu papa hiciera eso por mí. Es increíble no sé cómo agradecerle –
La verdad es que Fiorela y su familia son increíbles. Tiene padres muy amables conmigo. Siempre se han comportado muy bien. Su madre es como una madre para mí. Me la llevo un poco mejor con ella. Que con la mia
– Pues yendo a la entrevista y quedando como secretaria sería la mejor forma de agradecer. Además, solo trabajarías conforme a tu horario de la universidad. He oído que hay muchos chicos estudiantes que trabajan en es bufete
– Enserio esto es mucho, ¿cuándo es la entrevista y en donde? – pregunto. Ansiosa
– Mañana. A la una de la tarde. En el bufete de abogados Di Francesco todo el mundo sabe dónde queda así que ¡vamos a por ese trabajo!
– Está bien. Esperemos a que me den ese trabajo – le digo para que no se emociones mucho.
El día siguiente. Tenía que ir a la universidad a pasar por el horario y ponerme al corriente ya que las clases empezaban la semana entrante odio ir retrasada o perdida. Soy muy organizada.
Así que fui a la universidad temprano camine un poco por la cuidad y regrese al apartamento. Al llegar me encargué de acomodar un poco y luego me di una ducha.
Me pare frente a mi pequeño closet y saque un pantalón n***o no muy pegado talle alto. Para que aguantara mi barriga. El pantalón me llega más arriba del tobillo. Justo como quiero.
Tome también una blusa de chiffon blanca y una camisa de tiros blanca para debajo de la camisa de chiffon.
Y unas bailarinas negras con un pequeño lazo en frente. Me alise el cabello anoche. Así que con el rizador que rice de la mitad del cabello hacia abajo yo no suelo maquillarme, pero esta vez lo ameritaba un poco.
Me coloque una fina capa de base para tapar los granitos. Y un poco de polvo. Un poco de rubor también y brillo en mis labios. Me mire al espejo. Por última vez antes de salir. Tome mi bolso n***o y Salí a conseguir ese trabajo
Al llegar al bufete de abogados Di Francesco. Mis nervios se van aumentando. Entro por la gran puerta de vidrio y llego a la recepción. una recepcionista. Súper guapa y rubia totalmente perfecta. Tal alta que me hacía parecer un hobbit a su lado. Me recibe
– Hola buenas tardes – le digo en italiano. No sé si hable inglés. Y la verdad es que tengo mucha suerte que, aunque sea mi italiano sale bien. Ante lo nerviosa que estoy
– Buenas tardes en que le puedo ayudar- me pregunta ella con una sonrisa. Que me imagino que ensayo. Están perfecta y sus dientes tan blancos.
– Soy la señorita Laura Villarroel… y tengo una entrevista de trabajo con el señor Di Francesco – le dedico también una sonrisa no tan perfecta como la de ella. Pero al menos le sonreí
– A claro. Pero su entrevista no la hará el sino. Recursos humanos pase al tercer piso y allí le atenderán
–– Ah. Ok muchas gracias – me señala en ascensor y me da un pase de visitantes.
Tomo el pase lo cuelgo en mi cuello. Entro al ascensor y presiono el piso tres. Mientras mis pies juegan a ver qué tobillo se tuerce primero
> pienso mientras voy en el ascensor.
Puede que esté muy ocupado. Llevando el control de este lugar o que simplemente no pierde su tiempo atendiendo a simples aspirantes a ser sus secretarias. Las hipótesis desaparecen de mi cabeza al abrirse la puerta del ascensor dejando ante mi nuevamente otra recepcionista
Me presente nuevamente a una chica hermosa y muy alta > repito el mantra mi cabeza. Me siento más pequeña de lo normal, pero eso ya no importa. Ya estoy aquí. Y tengo que lograr que ese trabajo sea mío.
– Hola buenas tardes – le digo a la chica. Con sonrisa perfecta también. Que aquí no hay nadie molesto. O fastidiado de atender personas todo el día
– Hola. En que le puedo ayudar
–Soy la señorita Laura Villarroel. Vengo a la entrevista de trabajo para secretaria del señor Di Francesco – otra vez la misma oración. Misma sonrisa. Pero con más nervios y un poco de impaciencia
– A claro espere un momento la anunciare – toma su teléfono. Presiona un botón. Y me anuncia
– Gracias – digo. Tomo asiento y espero
>pienso. Mientras detallo muy cuidadosamente lugar. Tiene un toque moderno. Pero sin dejar de lado la esencia antigua y rustica del edificio
– señorita Villarroel ya puede pasar le están esperando – me anuncia la chica señalando la puerta de madera ante mi
– Gracias – le sonrió. Mientras camino a la puerta de madera. Con una placa que dice recursos humanos. Mis manos sudan como glaciales del polo norte en el Sahara.