Ariel
Su andar femenino me atrajo de inmediato, según mi investigación, tiene una novia, sin embargo, es sexi, estilizada y sus orbes color miel causaron algo en mí que no logro descubrir. Sé mucho más de lo que todos imaginan, formar parte de la Fuerza Elite de la Marina, me brinda una agradable ventaja sobre los otros. Soy un desgraciado y eso no me afecta ¿Enamorarme? ¿Sirve de algo? Vine por perdón, pero ahora tengo un nuevo objetivo. Enloquecer de amor a la hermana de mi cuñada con un solo fin acercarme y robarme la esposa de mi hermano gemelo Dánae será el puente que me conduzca a ella.
O ese era el plan inicial, me encuentro a nada de cambiar de parecer, luego de tener una fuerte y sincera conversación con Uriel decidí subir por una ducha. El encontrarme con la cuñada de mi tonto hermano causo algo en mí que no entiendo de que se trata, es una sensación de tranquilidad e inseguridad a la misma vez, su mirada entristecida y asustadiza movió fibras que nadie había podido remover jamás.
Observar cómo mordió su labio con timidez me causó ansiedad, la cama se siente vacía, fría y mi habitación tan solitaria. Al cerrar los ojos cientos de imágenes invaden mi mente, por años he intentado dejar ese pasado tormentoso atrás. Mi corazón palpita con fuerza. Odio sentirme vulnerable, en peligro y con miedo. Baje por agua y mi piel se erizó al mirar sus piernas descubiertas. Detallo con curiosidad, me gusta lo que veo, diría más de lo que me agradaría aceptar.
Al girar su cuerpo grita asustada —Lo siento —Intenta cubrir lo que ya miré y lo que no sabe que fue por largo rato.
—Aún no me sientes —Me atreví a decir con la voz ronca.
—¿Disculpa? —Me acerque —¿Cómo te sientes? —Cambie el juego de palabras, la asusté, aunque me encantaría cazar a este ratoncito de biblioteca.
—No me trates como una estúpida, sé perfectamente lo que escuche —Reprocha y eso me gusta, que sea tímida, pero con carácter. —Sé lo que tramas —Pasa, por un lado, de mí con poderío. —Conmigo no lo lograrás, amo a mi hermana por sobre todas las cosas, en cambio, tú como hermano dejas mucho que desear. —Me silenció totalmente, me cerró la boca y se alejó.
Trago grueso ¿Qué sucedió? Sacó las garras la Ninfa. Ahora más que nunca la conquistaré. Si quiere hacerse la valiente conmigo pues utilizaré mis dotes de Marino sexi. Vine por el agua y hasta la sed se extinguió, ahora saciaré esa sed en sus labios. ¡Pequeña Ninfa prepárate! ¡Voy por ti!
***
—Hola pequeña Ninfa —Susurro a su oído y ella gira su cuerpo con rapidez, intenta alejarse de mí, pero fui más rápido y la encarceló entre mis brazos. Desde hoy comienza la cacería.
—¿Qué te sucede anormal? —Aparenta ser una chica pacífica, pero no lo es. Me acerco a sus labios.
—Intentó saludar a mi concuñada ¿Es así cierto? —Sonrió con malicia —Tú eres la cuñada de mi hermano —Ruedo los ojos internamente al recordarlo —Es decir que eres casi mi cuñada. Sus manos se anclan en mi pecho y empuja con fuerza, me movió solamente un poco.
—Debes tomarte las vitaminas que le enviaron a tu hermana para el embarazo —Me carcajeo —Estas… Diría que flaca y excesivamente débil.
—Lo delgada y débil se me quita comiendo, en cambio, la estupidez —Finge pensar —No se te quitará ni volviendo a nacer. Ahora largo de aquí. —Me río con más fuerzas.
—¿Se te olvida que estas en mi casa? —Su rostro se desfigura y disfruto hacerlo.
—No me importa si te encuentras en tu casa o en el mismo infierno, invades mi espacio personal, eres una persona desagradable, aprovechado y de mal corazón. ¿Sabes cómo lo sé? —No respondí, solamente la observé con profundidad. —Tu rostro de demonio, finges ser alguien bueno cuando la verdad no es así.
—Eres inteligente… Yo también deduzco algunas cosas solamente con observarte —Miento ya me sé su vida de arriba abajo, pero me gusta jugar con las mentes de mis víctimas, ella será una víctima a un futuro, uno no muy lejano.
—¿Qué deduces de mí? —Me mira con esos ojos que dominaría hasta un ciego.
—Mantendré mis teorías bajo llave… Aunque te daré un escaso adelanto, puedo hacerte cambiar de parecer, tal vez cuando pruebes mis besos dejas esa idea de andar con chicas.
—Eres un tonto metí… —Shff pequeña Ninfa —Llevo mi dedo anular a sus labios. —Cuando llegue el momento saborearas un beso y un hombre de verdad. ¡Ahora cocinemos! —Su rostro se tornó totalmente rojo, no pudo responder a mi ataque letal, porque justamente la nana de mi hermano apareció. También es la mía, pero esa vieja no me agrada, prefirió quedarse con Uriel, pero a decir verdad fue mejor de esa forma, lo ayudó cuando Emelie murió por mi culpa.
Ella sonríe de vez en cuando y luce hermosa ¿Cómo desperdicia esa figura? Es un crimen que debería pagar con cárcel, si la encarcelare en mi habitación sin derecho a fianza. Mi teléfono celular me envía una alerta y es mamá y papá que viene a traer algunos insumos para la familia perfecta de mi gemelo. Les doy el acceso y continúo cocinando o intentándolo, ya que Dánae me ignora por completo.
Accidentalmente, bueno no, a propósito, rozó su cuerpo y la electricidad que recorre por cada célula de mi piel es inexplorada. Me Observa con odio y yo le sonrió abiertamente. A la hora de comer me senté a su lado tengo en mente hacerle una ligera travesura. Le guiño un ojo a mi cuñada y Uriel casi me mata con la mirada, se controla porque las niñas están presentes, mi hermano es celoso, aunque con lo hermosa que es su esposa cualquiera lo sería.
Con mi pie golpeó el zapato de Dánae y ella se mantiene imperturbable, charla con normalidad ignorando mi presencia —¿Me ignoras? —Pregunto cuando la ayudo a servir un poco de agua a una de las gemelas, me observa con mala cara y sin más le advertí. —Veremos qué tanto me ignorarás pequeña ninfa. —Me atrevo a deslizar uno de mis dedos por su piel expuesta de su muslo.
Ella tose desesperada se atragantó con el bocado que llevó a sus labios, mi tacto la hizo flaquear. Finjo que la ayudó con una sola intención susurrar a su oído. —Pequeña Ninfa esto apenas inicia. —Ella no se calmó, su hermana le ofreció un poco de agua y por mi parte me alejé, finjo que recibí una llamada importante.
Al llegar a mi despacho llevó un vaso de licor a mi boca. ¡Caerás en mis redes ratoncito de biblioteca!