Ariel —¿Estás bien? —Pregunté preocupado, la ninfa despertó agitada y huyó de la habitación, me acerqué con cautela, bastante sobresaltada se encuentra como para seguir contribuyendo a sus problemas emocionales. —Sí, perfectamente —Su respuesta no me convence. Me acerco y retrocedió dos pasos atrás, alce mis manos. En son de rendición. —No te veo bien, ¿Puedo acercarme? —Intento que no me rechace, ya habíamos hecho las paces, hasta me dejó dormir a su lado, es excesivamente cerrada y lo comprendo. —¿Quieres hablar? —Continúo intentando sacarle las palabras con un cubierto. —Necesito dormir, me encuentro cansada —Sin previo aviso la tomé en mis brazos, por lo visto debo accionar y no hablar. Jadeo cuando la toque, tal vez fue la reacción del momento, la llevó a la cama, controlarme me

