Dánae La calidez del cuerpo de Ariel me hace sentir cómoda, me aterran las arañas por muy pequeñas que sean, me invade un temor que no logró controlar. Corrí a sus brazos, es tonto, pero me hace sentir protegida, al caer en cuenta que me encuentro en su habitación encima de su cuerpo, perdí la razón, intente quitar sus manos encima de mi espalda, sin éxito alguno me quede en total quietud. —¿Quieres escapar de mí? —Acaricia mi mejilla, me siento nerviosa, en nuestro último encuentro fue desastroso, no debí seguir su juego. —Tengo sed —Susurre —Miento, la verdad si deseo escapar de sus ojos azules. Pensé que me dejaría libre, pero no fue así. —Sostente fuerte —Son sus palabras, insegura me negué. —Hazlo o te caes —Se levantó conmigo y no me quedó otra que aferrarme a su espalda. Treinta

