Kael despertó con Alaya abrazada a su espalda contra su pecho y una gran erección. Maldijo, no podía tomar a su mujer. Trato de pensar en cuentas del banco, el trabajo, de seguridad, pero nada era efectivo. El olor de su mujer lo mantenía erecto. Ella se restregó en su erección y Kael gimió. _ Dulce tortura_ Kael gruñó. Alaya rió_ ¿Necesitas ayuda?_ se giró para estar de frente y tomó la erección de Kael entre sus manos. Él se colocó boca arriba gimiendo. Alaya lo puso en su boca y chupó con avidez. Él trataba de no empujar, sin embargo, sus caderas tenían otra idea. Alaya pasó su lengua a lo largo de su longitud y Kael agarró las sabanas mordiendose los labios y gimiendo. Ella sonrió por el poder que tenía en Kael. Metió su erección a su boca y chupó arriba y abajo observando

