Luego de lo ocurrido en su habitación, la acompañó a la suya, y la ayudó a recostarse, primero ella se había colocado la túnica mientras él se daba vuelta en la propia habitación de Bruno. Y se había sentido como un puto adolescente en ese momento encima no podía evitar sentirse caliente “hola ducha de agua fría” pensó con cierta ironia, algo poco característico en él. Una vez que ella estuvo recostada y arropada, él regresó a su habitación, se metió efectivamente a la ducha y no pudo evitar masturbarse casi con furia. Una vez que terminó se sintió más relajado. De hecho él no era un hombre que se tocara mucho, pero esa situación lo había ameritado. Con sorpresa y también cierto pesar, porque no estaba en sus planes y si algo que era Bruno era una persona muy organizada, se dió cuenta de

