Fatima se estaba bañando. Había recuperado su juguete de la habitación de Bruno y se estaba masturbando con los ojos cerrados pensando en las cosas que habían hecho la noche anterior y algunas que le daban vergüenza todavía, pero las deseaba. — ¿Qué haces Fatima? — preguntó una casi sonriente voz masculina en su oído haciendo que se depatarre en la tina volcando agua por todos lados. — Bru...Bruno...¿Cómo entraste? — preguntó ella con las mejillas coloradas. — La puerta tiene una llave que permite abrirla manualmente desde afuera.— explicó él. Él estaba arrodillado a su lado y la observaba. Temblorosa, con la piel sonrosada y algo que vibraba bajo el agua era muy evidente lo que estaba haciendo Fatima en el baño. — Tardaste y me preocupé — dijo él y luego miró hacia el agua — Veo q

