Fatima se apresuró a darle de comer a su niño mientras miraba de reojo a Bruno. Mejor dicho...su culo. Sorprendida se dió cuenta de que ya no la intimidaba tanto su tamaño como antes, al menos no viéndolo así de lejos en pie...en otra situación ya sería otra la historia. Cuando su hijo ya no quiso comer más lo llevó a la habitación. Lo limpió y cambio, colocándole su pijama. Estuvo un rato cantándole y acariciando con suavidad su cabello para hacerlo dormir y eso, por un momento, la hizo olvidar su nerviosismo. Cuando Malek comenzó a roncar poco después, fue al baño en suite y se dió una ducha rápida para limpiar la suciedad del día. Cepilló su cabello hasta que quedó brilloso, no se lo había lavado en esa ocasión. Y luego se maquilló un poco los ojos y los labios. Tenía pensado pon

