Después de la reunión, salí de la sala sintiéndome atrapada en una maraña de emociones que apenas podía entender. Alejandro había dejado en claro su postura, y Zouse… bueno, lo de Zouse era otro asunto. Necesitaba un momento para pensar y recuperar el control de mis propios pensamientos. Fui a la cafetería del edificio, un rincón acogedor donde podía refugiarme en una taza de café caliente y una buena dosis de introspección. Apenas logré tomar asiento, un mensaje de Zouse iluminó la pantalla de mi celular. "Café más tarde, Anny? Hay algo que quiero decirte." Suspiré, sintiendo cómo esa inquietud se transformaba en una especie de impaciencia, como si, después de todo lo que había sucedido, me estuvieran presionando para tomar una decisión que ni yo misma tenía clara. Le respondí con un r

