***
No sabía dónde estaba, pero había estado caminando por un largo rato en una rotunda y pacifica oscuridad. Hasta que de pronto, algo me arrastró fuera de toda esa penumbra, y abrí los ojos.
Desperté.
Un muy leve dolor de cabeza me atacó, y cuando abrí los parpados torcí el gesto por la jaqueca. Noté en ese momento, que yacía en una pequeña oscuridad, y que mi cuerpo reposaba sobre la cama de mi dormitorio.
Todavía tenía el uniforme sucio de la escuela, y cargaba un pañuelo húmedo en la frente, que me cayó sobre el regazo cuando me levanté de golpe y miré paranoicamente a mi alrededor; recordando todo lo que había pasado.
Me había desmayado.
- Si, te desmayaste...- Escuché a alguien decir junto a mi, como si me hubiera leído la mente-. Te golpeaste muy duro en la cabeza, ¿estás bien?
Entonces, como si fuese casi automáticamente, volteé con cierta curiosidad hacia esa ronca voz que no conocía, encontrándome sorprendentemente, con ese chico... mi hermano. Él estaba sentado sobre una silla, mientras que me miraba con cierta dulzura compasiva.
Por primera vez lo tenía tan cerca. Pude ver mucho mejor los lunares esparcidos por toda su cara pálida, y me fije que su lacio cabello estaba levantado hacia arriba como si se tratase de un chico malo. Además, me percaté de que estaba vestido con uno de mis pijamas, y él al darse cuenta de ello levantó las manos torpemente, diciendo con rostro nervioso:
- ¡Lo siento! ¡Lo siento! No quise ponerme tu ropa, pero papá me la...
- Está bien- Acepté sin quejas, encogiéndome de hombros-. Descuida.
Tomé el pañuelo húmedo sobre mis manos, mientras que tenía la espalda recostada de la cabecera de la cama, y pregunté por lo bajo:
- ¿Qué paso?
No miré a Norman directo a la cara, pero esperé una respuesta de su parte. Sin embargo, lo que recibí de él fue un tacto de su parte, ya que llevó repentinamente una de sus manos a mi frente, sorprendiéndome.
- Lo siento- Se disculpó, al ver que su repentina acción me había sorprendido-. Solo quería ver si ya te había bajado la fiebre..., estaba preocupado.
Me pareció ridículo que él ni me conociera, y ya estuviera preocupado por mi. Pero aún así, eso no evitó que me sonrojara de vergüenza y bajara todavía más la cabeza.
- ¿Por qué te preocupas por mi?- Musité, y me mordí el labio con cierta presión en el pecho, susurrando-: apenas me conoces, y es... estúpido.
- Eres mi hermano, Cody- Respondió él sin titubear, y yo me quedé paralizado sobre el colchón, sintiendo como me ruborizaba cada vez más de vergüenza-. Y lo sé, me veré como todo un jodido hipócrita por ello, pero he esperado este momento desde toda mi vida, y ahora que los he vuelto a encontrar no desaprovecharé ni un segundo con mi querida familia- Puso una mano sobre mis cabellos, y me los revolvió dulcemente-. Me importas mucho, hermanito.
Sus últimas palabras rondaron por mi cabeza por un largo minuto, y sentí que estuve a punto de vomitar. Se me hacía extraño escuchar a un desconocido llamarme así, y más... cuando esa persona no era Scott Mikaelson.
- ¿En serio te importo?- Las palabras salieron de mis labios sin yo notarlo. Entonces, volteé a mirarlo con cierta firmeza y dolor en mis ojos, y Norman me miró con dulzura-.
- Eres mi familia...- Contestó, y desvió la mirada de mis ojos para observar fijamente sus manos-, y no sé qué pienses de mi, pero... no quiero que me odies.
- No te odio...- Admití casi en un susurro, y me sentí extraño al decirle aquello a un desconocido-. Solo que todo esto es... extraño.
Desvié la mirada de ese chico, y apreté el pañuelo húmedo entre mis manos, sin saber cómo reaccionar a todo esto. No podía simplemente tratar mal a Norman, él no tenía la culpa. Pero estaba molesto por todo lo que mis padres me han estado ocultando como si fuese un maldito estúpido.
Aún así, me sentía más triste, que molesto... No podía olvidar las palabras de mi madre.
- Entiendo- Aceptó-, yo también hubiera reaccionado como tú, amigo...
- No quise parecer arrogante- Le mencioné enseguida-, pero es solo que estoy harto de tantas mentiras en esta familia... Norman.
Él se quedó por un momento en silencio, pero de pronto sentí que me tomó del hombro y me lo apretó amigablemente.
- Y no es tu culpa- Dijo-. La verdad, me pareció algo de muy mal gusto que nuestros padres no te hayan hablado sobre mi en todos estos años- Hizo una pausa, y continuó-: Y lo que te dijo mamá... estuvo muy mal, Cody yo...
- Ella siempre fue así conmigo- Murmuré, interrumpiéndolo-. No hay nada de qué sorprenderse...
Recordarlo dolía más que decirlo. Pero era la verdad.
- Eso ya no será así- Lo escuché decirme, y antes de que pudiera decirle algo se levantó de la silla y se arrodilló frente a mi para mirarme a la cara-. No dejaré que ella te vuelva a hablar así, y si lo hace... me iré, y no me volverán a ver ninguno de los dos.
Su respuesta me tomó por sorpresa, y lo miré por el rabillo del ojo.
- Ahora que volví- Dijo-, solo quiero que seamos una familia feliz...
- Será algo bastante difícil...- Murmuré, y terminé por mirarlo fijamente, preguntándole-: ¿Cómo es que nunca supe de ti...?
Él mantuvo su compasiva mirada sobre mi, y con una sonrisa nostálgica me contó:
- Esto pasó hace ya muchos años atrás, cuando eras solo un bebé. Recuerdo que cuando tenía cuatro años me fui con mamá a unos viajes de negocios sobre el pueblo, y que nos encontrábamos caminando por las calles de esta ciudad. Había mucha gente saliendo del trabajo, y andando por la acera también. Mamá no me tenía agarrado de la mano, y yo pensaba que sí, y cuando me dí cuenta... me había perdido entre esa multitud y no vi más a mamá...
Noté que se le hacía difícil contar la historia, y que su respiración se volvió un poco agitada. Él estaba que rompía a llorar, y el asombro que apareció, no se fue de mi rostro. No podía creer que eso hubiera pasado. Sin embargo, por ello también pensé que todo eso tenía sentido, y eso explicaría el porqué papá siempre estuvo ausente en gran parte de mi niñez. Supongo, que estaba molesto con mamá por haber perdido a Norman y no la quería ver.
- Después de eso una mujer me encontró- Continuó-, y me envió a un orfanato donde permanecí toda mi vida... hasta que cumplí dieciocho y salí- Respiró hondo-.Empecé a trabajar, y contraté a un investigador privado para que averiguara dónde estaba mi familia, y así pasó un tiempo... hasta que él los encontró, y fui a buscar a papá y mamá a ese restaurante en el que trabajan.
No lo podía creer, pero todo eso estaba pasando. Y él, realmente era... mi hermano.
Me tapé la boca con la mano, sin poder creer lo que Norman me estaba contando, y me sentí en parte, mal por él cuando comenzó a llorar frente a mi, y no supe qué hacer.
- Lo... Lo si...- Traté de decir, pero las palabras no me salieron, y me limité a apretarle el hombro de la misma manera que él lo hizo conmigo-.
¿Cómo consuelo a alguien? Eso, ya era algo que había empezado a desconocer...
- Está bien- Dijo él, secándose las lágrimas y mirándome con ojos brillantes-. Gracias por escucharme, Cody. Ahora, me siento bien por estar con mi familia, y sé que las cosas cambiarán para ambos...
No estaba seguro de ese fin de frase suya, pero asentí para tratar de ser positivo, y al cabo de un rato le pregunté:
- ¿Qué pasó cuando me desmaye?
- Papá y mamá...- Carraspeó, y se aclaró la garganta-, pelearon. A padre no le gustó lo que... madre te dijo. Ellos discutieron horriblemente, y papá me pidió que te cuidara antes de que se fuera- Desvió la mirada con vergüenza de mi-. Mamá fue a buscarlo, y aún no regresa..., y no sé, pero siento que esto es mi culpa.
Noté una evidente culpabilidad en sus ojos, y enseguida le contesté:
- Nada de esto es tu culpa, ya estábamos así antes de que nos fuéramos de Lawndale- Miré hacia el techo, y me tragué las ganas de llorar-. Y lamento decírtelo, pero mamá siempre ha sido la misma persona, Norman...
- ¿Por qué dices eso?- Preguntó, sin apartar su tímida mirada de la mía-. Mamá nos quiere...
- Te quiso a ti- Lo interrumpí-, porque a mi me hizo cosas horribles desde mi niñez...