LII El sol estaba por derretir la pobre humanidad de Miki que apenas si se curaba por completo de sus heridas. Se negaba a salir del auto que tenía el aire acondicionado full, solo para que él pudiera respirar con tranquilidad. Irina le aplicaba una capa nueva de protector solar, ya que, según él, habían pasado los 50 minutos de efectividad. Jasper y Julian lo escuchaban desde afuera con cara de vergüenza, ante las innumerables quejas, mientras le pasaban el equipaje al botones, además los sorprendía la actitud del muchacho cuando prácticamente los obligó y manipuló a todos para estar ahí. —Baja de una vez, por Dios, la brisa está soplando fuerte, eso te ayudará —decía el padre desde afuera recostado en la puerta del auto. —Papá, yo creo que mejor tomo un vuelo de regreso, no esperaba q

