LIII —¡Irina! —dijo sorprendido Miki, llegando a lugar donde ellos se encontraban—. Te ves muy… ¡Relajada! El hermano mayor tuvo que cambiar su alago al ver la cara de Archer que lo enterraba 20 metros bajo la tierra. Lo cierto era que Julian no se había movido un centímetro del lado de su madre, pues creía que Jasper no iba a cuidarla bien de las miradas lascivas de los demás, ya que él también gozaba de la vista. Cuando Miki se sentó junto a ellos, el CEO vio la oportunidad de salir en busca de esa que no le dejaba dormir bien en las noches y eso era un avance, ahora ya algo dormía. Miki lo tomó de una muñeca antes que se fuera, y sin mirarlo le advirtió que tuviera cuidado. —Estoy harto de tener cuidado. Ya solo quiero ser. Las palabras del hombre roto y escasamente restaurado, ig

