LIV Cuando abrió los ojos, una desagradable luz blanca la encegueció obligándola a cerrarlos de nuevo. Los sonidos eran confusos, como si le hablasen a través de algún túnel, donde solo había ruidos disonantes, pero ninguna voz meramente compresible. Su ojo fue abierto de nuevo y una luz menos intensa parecía que le revisaba. Parpadeó luego de eso un par de veces y aunque su vista no se enfocaba bien, supo que quienes la rodeaban eran doctores, que parecían sorprendidos. Ella empezó a enfocar mejor, imágenes y sonidos, miraba a todos lados, deseaba saber dónde se encontraba, qué había sucedido. Todos querían hacerle preguntas, no obstante, la chica apenas si podía entenderles. Levantó sus manos, vio en una de ellas un catéter, de seguro para el suero o la medicina. Una enfermera la veía

