VIII —¡Lárgate de acá, Irina! Este no es tu asunto, además, aquel es uno de los riquillos que tanto odias. —Yo odio a los «riquillos» que quieren pasarse de listos, pero en este momento ustedes están siendo los abusivos. Mira el modo en que sangra… si no lo dejan en paz ahora mismo y por las buenas, voy a partirles la cabeza, es así de sencillo. Cuento hasta tres, uno… Ante la amenaza, los abusivos empezaron a dudar de sus capacidades y aunque intentaron mantenerse firmes, no tuvieron otra opción más que irse, ya que cuando la chica llegó a dos, enfiló su tubo hacia ellos. Quedaba claro que Irina era alguien de temer, sin embargo, Jasper no podía verla con esos ojos temerosos, o de indiferencia. La otra chica que iba con ellos se inclinó hasta el mal herido y le pidió que fueran hasta s

